Se les recuerda sin llanto

Publicado por Tribuna de la Habana
Por Rafael Arzuaga

20121210-035829.jpgMás que delinear al hombre, sus actos, heroicos y no, trazaron la constancia de una perpetua voluntad. Y en el nombre de sus empeños, Antonio Maceo, que se prodigó sin reservas, murió como vivió. Cuando sonreía a plenitud y los sueños le llenaban los pulmones, incluso en la manigua, la muerte le arrebató la vida. a los 22 años, con su general, Panchito Gómez Toro partió, sin dolores, sin tristezas.

Fue en 1896, el infausto 7 de diciembre que se conoce como el Cataclismo de San Pedro. Y las reacciones se dispararon. “(…) sentí como si el mundo se hubiera sumido por siempre en las tinieblas (…)”, escribió el coronel Manuel Sanguily. “Cada vez que pienso es cierta la noticia (…) se me cae el alma a los pies…”, apuntó en su diario el teniente coronel Eduardo Rosell Malpica. “El destino insensato ha derribado el coloso sobre la tierra que a su paso estremecía con el fragor de sus triunfos… Cuba ha perdido a su más valeroso paladín; la libertad su más poderoso guerrero, la victoria, su Dios”, así expresó Mayía Rodríguez su pesar a María Cabrales, la esposa.

Se entregaron, los dos, de modo íntegro, cabalmente, y trascendieron como lo hacen quienes mueren por abrazar la libertad de transitar caminos propios, sin condiciones; como los que visten la gala de la nobleza y la generosidad en el vórtice mismo de los infortunios.

No es casual, entonces, que el 7 de diciembre de 1989 acontezca la Operación Tributo, que regresó a suelo patrio los restos mortales de los cubanos caídos durante misiones internacionalistas en países de África.

Del mismo modo que el coronel Juan Delgado rescató los cuerpos de Maceo y Panchito Gómez Toro, se exhumaron e inhumaron luego, y se colocaron en capilla ardiente, para recibir el honor que merecen; de ese mismo modo el pueblo cubano, en cada municipio, cargó a los mártires sobre sus hombros y los sepultó donde los vieron nacer. 1896 es la cepa, 1989 es la distinción perpetua.

Es que hacer justicia provee fuerzas como pocas cosas en la vida, según leí alguna vez; los cubanos todos les rendimos homenaje a Maceo, Panchito y los internacionalistas, cada 7 de diciembre, con la bandera a media asta, para que sus vidas hundan sus huellas, aún más, por sobre discursos y semblanzas.

Y, como el mejor homenaje que puede, Cuba les hizo justicia, sin llanto, este 2012, en que, otra vez, desde sus nichos tienden la mano, invitan a seguirles, conminan a ser parte de sus mundos, botones de sus ejemplos.

Así lo dejó saber en la alocución central, Yunier Báez Pereira, primer secretario del Comité Provincial de la UJC. Así lo dejaron saber internacionalistas y combatientes, diplomáticos y familiares de los caídos, estudiantes y trabajadores, integrantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y dirigentes de las organizaciones de masas, congregados en el Panteón de los Veteranos de la Independencia y de los Caídos por la Defensa de la Patria, en el Cementerio Colón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s