El testimonio de exiliados chilenos: Primera manifestación literaria de la literatura chilena del exilio.

Tomado de critica.cl
por Jaime Retamales

Recuerdos de una mirista, Carmen Rojas, publicado tardíamente en 1986 trata de su detención y tortura el año 1975. Como en todos los testimonios analizados quiere escribir la historia en los años de la dictadura militar desde el punto de vista de las víctimas de la represión, “el relato de un periodo brutal y dramático de la historia de este país. Es el tiempo del exterminio, entre los años 1974 y 1977”(7) Lo escribe cuando la dictadura está a cuatro años de concluir su gobierno. Ella intenta volver al pasado para aportar en la construcción de la historia del MIR por los miristas, “para rescatar estos recuerdos y a los hombres de carne y hueso, con acciones humanas en situaciones límites en que les tocó hacer la historia” (7) El gobierno de Pinochet se dedicó a demonizar al MIR, tratándoles de terroristas y asesinos. Los integrantes de ese movimiento no podían hablar por las persecuciones, Rojas fue mirista, su relato no solo cuenta la historia nacional, sino que se centra en el MIR “Se trata, en definitiva, de ir escribiendo una historia que no sólo es la historia del MIR sino de las luchas y esperanzas del pueblo chileno, una historia fantástica, como lo es toda historia verdadera”(8) Pero también, se narra su experiencia individual y la de muchas víctimas que ella recupera para que no sean olvidadas. Este análisis toma esas tres líneas: la historia nacional, del MIR y de la protagonista.

Los testimonios son las primeras formas narrativas producidas en el exilio chileno. Además, para quienes no saben del Golpe de Estado de 1973, les permite saber por qué los chilenos se exiliaron en el extranjero, por eso, pensamos que no podemos dejarlos de lado. En ellos se pretende dar a conocer al mundo las atrocidades cometidas por el régimen durante y después del Golpe de Estado de 1973. Los escritores a partir de su experiencia personal intentan representar a todo un pueblo víctimas de la represión militar. Generalmente, la forma es la del diario de vida, contando los acontecimientos desde el momento de la detención hasta ser liberados, pasando por la tortura sufrida a manos de sus captores. Además de denunciar a la Dictadura Militar, los escritores se dedican a entender ¿Por qué se produjo el Golpe de Estado? y ¿Qué hay que hacer para volver a la democracia? A diferencias de las novelas analizadas en esta tesis, el testimonio se preocupa de la situación política en Chile no en el exilio. Según nuestro estudio, el objetivo del testimonio es similar, denunciar al régimen militar, pero la estructura y el estilo narrativo depende del autor, por ejemplo, Luis Vitale publicó en 1979 La vida cotidiana en los campos de concentración de Chile. Donde entrega cifras, descripciones de los campos de concentración tratando de ser objetivo. En 1975, Alejandro Witken, escribe Prisión en Chile. A diferencia del testimonio de Vitale, quien intenta mostrar evidencias concretas de los crímenes y torturas, Witken advierte en el prólogo, “somos conscientes de algunas omisiones de hechos y de sus protagonistas,”(24) Por lo tanto, escribe un relato basado en su experiencia, sin embargo, tampoco quiere que el lector mire al relato como un texto meramente literario, pues, “carecen de toda pretensión literaria”(24) Witken, quién no va a utilizar cifras, artículos periodísticos o informes de organismos internacionales, tiene que conmover a su público para lograr empatía. En el prólogo se aclara que su motivación es una promesa hecha a un intendente asesinado, quién le pidió, “–¡Si sales, Alejandro, tienes que denunciar lo que has visto… no te puedes quedar callado…!”(20) Por último, destaca que los chilenos, en especial los socialistas, se están inmolando para salvar a su pueblo, “los socialistas no podemos aflojar… El compañero murió como un hombre”(38) Ellos libran una batalla desigual contra un ejercito profesional apoyado por potencias imperialistas.

Cuando se opta por un testimonio donde no se recurren a pruebas concretas para comprobar un hecho, los narradores deben recurrir a situaciones comunes a todos los que vivieron la misma experiencia. Por ejemplo, el nombre de los campos de concentración, de los compañeros caídos, los torturadores. En nuestra tesis nos interesan testimonios como los de Alejandro Witker. Pensamos que los testimonios ocupan una estrategia literaria que ayuda a captar la atención del lector y empatía con el sufrimiento de la persona qué lo escribe y el grupo humano que representa. Sin embargo, no solo se construye la historia nacional sino también la individual y grupo político que representa. Además, la construcción de los protagonista difiere de un testimonio a otro, por ejemplo, se supone que el autor es un revolucionario dispuesto a dar su vida en la sala de tortura, pero a veces puede ser todo lo contrario, una persona débil. En este capítulo analizaremos los siguientes testimonios, Manuel Cabieses, Chile: 11808 horas en campos de concentración, 1975, Carmen Castillo, Un día de Octubre en Santiago, 1980, Carmen Rojas, Recuerdos de una mirista, 1988. y Hernán Valdés, Tejas verdes. Diario de un campo de concentración en Chile, 1974. Antes de pasar al análisis de los textos, queremos revisar que ha dicho la crítica acerca del testimonio y sus características.

Como mencionamos en nuestra introducción, muchos críticos literarios chilenos tuvieron que exiliarse por pertenecer a partidos de izquierda o su simpatía con la Unidad Popular. Instalados en importantes Universidades impulsan el estudio de los testimonios junto a otros investigadores de izquierda de otros países, sobretodo latinoamericanos. Por ejemplo, Jaime Concha en su trabajo Testimonios de la lucha antifascista, 1978, realiza un estudio histórico y literario. Define al testimonio como “documentos que hablan sobre Chile, que denuncian lo visto y lo sufrido por nuestro pueblo y que, en ocasiones, intentan balbucear una explicación” (129) Concha señala que este tipo de narrativas está presente desde el inicio de Chile como república. Incluso argumenta que es parte del canon nacional “ esta actividad testimonial se vincula a la más altas fuerzas de la literatura chilena,” (129) En el exilio todos los chilenos que sufrieron en el campo de concentración querían contar su verdad, obviamente, pocos eran escritores, pero ese aspecto no era una barrera, como Concha indica “junto a ello habían también una corte, una ruptura, en que gente muy distinta, no venida precisamente de los dominios de la literatura, pasaba a integrar esta labor creciente de denuncia” (130) Lo principal era ser testigo directo de lo que pasaba en Chile. Los sobrevivientes de los campos de concentración tenían una historia que contar, además de la denuncia contra las atrocidades del régimen, la expresión a través de la palabra escrita aparece como la forma más directa de dar a conocer las vivencias traumáticas provocadas por el Golpe de Estado. Concha indica que “lo esencial parece ser aquí el elemento de testigo, del sujeto que ve y testifica” (130) Generalmente, los testimonios son escritos en primera persona, aunque son experiencias individuales que, gracias al rasgo histórico, pertenecen a la comunidad. Concha añade “el que se refieran a un suceso que provoca una profunda conmoción en el ánimo del testigo, ya por su fuerza dramática, ya en virtud del efecto de revelación sobre la fe o la ideología de quien contempla y comunica su mensaje” (131).

La crítica vincula a los testimonios con la masa de desprotegidos que han sufrido la violencia de los estados autoritarios que gobernaban Chile y el resto del continente. Es una forma de expresión que aparece en contra del texto burgués. Sin embargo, ha podido ser canonizada por un organismo institucional e internacional,

Concha indica que, hay que enfatizar el que haya sido la revolución cubana, a través de su organismo cultural <>, la que definiera el testimonio como una nueva modalidad político-literaria, apta para captar las condiciones históricos – sociales de América Latina en su etapa más reciente; precisamente la etapa que inaugura ella misma, con su triunfo de 1959 (133)

Los militares negaron los asesinatos y las muertes perpetradas por ellos. Las víctimas más visibles fueron los militantes de los partidos de izquierda. Sin embargo, todos los chilenos eran sospechosos, por ejemplo, los militares desconfiaban de los intelectuales, según Concha “no existen más diferencias entre lo político y lo literario” (136) Los testimonios nos ayudan a saber que los militares encarcelaron a chilenos de diferentes orígenes y actividades. Por eso, como indica Concha “El testimonio personal se convierte entonces en un documento de ancha significación, pues va recogiendo la angustia y el sufrimiento de seres muy distintos y se eleva así a constancia de su incomparable dignidad” (140) Las personas que escribieron testimonios, como dijimos anteriormente, no eran solo escritores profesionales, en las cárceles los militares les hicieron olvidar sus orígenes, ellos apoyaron y se sintieron apoyados por sus compañeros de celda, por eso cuando escriben “asume una estricta perspectiva de clases” (143) Concha añade que el sobreviviente que ha llegado tiene la necesidad de contar el sufrimiento de su pueblo, entonces asume “la función testimonial; la clave de su energía ética, de su persuasión artística y de su valor histórico” (147) El escritor sabe que está pasando por un proceso histórico único y doloroso a la vez. Ellos asumen que existe una forma de denunciar para poder volver al estado como estaban las cosas antes, o sea, la democracia.

Los testimonios son una arma contra la dictadura militar, Concha agrega que “Justamente porque la literatura y el arte en general son los depositarios de los deseos más nobles del hombre, de sus deseos más <>, es posible que ellas, en estas grandes ocasiones funerales, alienten e impulsen una vez más al trabajo político” (147).

El escritor no solo está denunciando al régimen militar sino que reescribiendo la historia de Chile desde el punto de vista de los derrotados.

Mabel Moraña, Documentalismo y ficción: Testimonio y narrativa testimonial hispanoamericana en el siglo XX, 1997. Al igual que Concha, indica que el testimonio siempre ha estado en la historia de los países latinoamericanos, pero no era aceptado por desestabilizar los cimientos del discurso hegemónico,

Primero, sugiere la problemática de la legitimación de los discursos no dominantes,.. En segundo lugar, desde que opera a partir de la modificación de convenciones genéricas, implica cuestiones que tocan al tema del “readers responso” relacionadas con la recepción, decodificación e interpretación del texto. Finalmente, problematiza aspectos ideológicos vinculados con la “intencionalidad” del discurso literario, su proyección y direccionalidad político – cultural, así como sobre las posibilidades de representación de lo popular a partir de las formas culturales institucionalizadas (4)

Moraña realiza un estudio desde la teoría post colonial, su intención es legitimizar al testimonio como parte del canon latinoamericano. En su trabajo ella entrega una definición sobre el testimonio,

el testimonio sería una forma de narrativa épica, popular – democrática y no – ficticia, donde la voz narrativo-testimonial (correspondiente ya al protagonista ya a un testigo de los hechos narrados) se expresa a través de una fuerte presencia textual, y representa a un sector o clase social, apartándose así de la individualidad del “héroe problemático” de la novela burguesa (5).

En los testimonios que hemos leído los protagonistas no se dedican solo a describir la experiencia vivida en los campos de concentración sino que también describen sus sentimientos, sus estados físicos y anímicos. Moraña no se detiene en el testimonios de los exiliados chilenos, sin embargo, su estudio es general, por lo tanto útil en nuestro trabajo. Por ejemplo, la forma como caracteriza a este tipo de textos,

la narrativa testimonial inhibe o enmascara la presencia autorial en un intento por eliminar la distancia entre el autor (editor o “gestor”) y el mundo representado. La “intimidad pública”, que ha sido señalada como uno de los rasgos del testimonio, consiste entonces en exponer la peripecia individual que por su valor paradigmático y su representatividad social constituye el eje del relato, al tiempo que se promueve el cuestionamiento de la estructura de poder a la que tal peripecia remite (5)

Moraña, al igual que Concha indica que el testimonio no fue reconocido como un género importante hasta que “es institucionalizado en 1970, cuando Casa de las Américas inaugura la categoría testimonio como parte de sus concursos literarios internacionales (7)

Ese año fue importante para la historia latinoamericana porque empezaban a caer las democracias siendo reemplazadas por las dictaduras militares, desarrollando la estructura del testimonio que estudiamos en este trabajo. Moraña indica que “las principales funciones de esta literatura –comunes a gran parte de la producción testimonial latinoamericana actual- son las de acusar a los responsables de la represión, recordar los sufrimientos populares, y animar la resistencia”(17).

Ignacio López Calvo escribe un texto, Writen in exile. Chilean fiction from 1973 – Present, 2001, sobre escritores en el exilio, estudiando novelas de antes del Golpe de Estado hasta nuestros días para describir cómo el escritor chileno ha descrito la interacción entre la conducta revolucionaria contra el autoritarismo. Es uno de los primeros trabajos donde se hace una revisión de toda la producción escrita en el exilio. La razón. Calvo intenta comprobar que la Teoría de la liberación influyó en los autores chilenos para escribir novelas contra el autoritarismo “Though numerous critical essays analyzes the texts, and several critics are well aware of the intimate dialogue between Latin American narrative and liberation thought”(3). El testimonio sería parte de esta influencia pues la “literature as an element for the national liberation struggles”(7) La teoría de la liberación propone la influencia de la fe Católica en las luchas de los pueblos latinoamericanos,

Latin American Literature compensate this void with vivid examples of daily life in the last three decades. Similarly, liberation theology complements the literary expressions by providing a theorical background for some of the plots (40)

Para este capítulo tomamos en cuenta los comentarios que hace el autor respecto al testimonio. La primera idea que destaca es que los autores de testimonios “make know the collective experience of his people” (76) A pesar de que los testimonios intentan parecer fidedignos, fueron escritos tiempo después de las experiencias en los campos de concentración, el autor debe recrear cada momento de su encarcelamiento “he had to recreate the experience by memory”(76) Situación que contrasta con el carácter subjetivo de un texto no – ficcional.

Como dijimos anteriormente, los testimonios fueron las primeras narraciones escritas en el exilio, respecto a ese aspecto Calvo indica que, “This work belong to the first stage of the narrative in exile, in wich the authors priority is not to write a literary masterpiece but to inform the world about the tragedy that is taking place in their country” (76) Los autores prefieren comprometerse con la causa de su pueblo, “The initial concerns are the inhumane treatment of innocent citizens and the destruction of a world that appeared to be stable”(76) Por ejemplo, hemos dicho que los testimonios describen terrible experiencia en los campos de concentración, mostrando a los personajes entrar en una “Colective paranoia in wich everyone fears being denounced”(77).

César Díaz-Cid, El discurso testimonial y su análisis literario en Chile, 2007 se centra en el testimonio escrito por los exiliados chilenos, lo define así, “el “testimonio”, como formalidad genérica consistió principalmente en libros cuya textura se ajustaba al relato en primera persona y donde el sujeto hace referencia a los acontecimientos inmediatos al Golpe de Estado”(3) Díaz-Cid indica que el testimonio se expresan oposiciones como objetivo/ subjetivo. Dentro de estas oposiciones que se dan dentro de la novela destacamos que “se representa una subjetividad atrapada en un doble registro de prisión: cuerpo, campo de concentración”(4).

Jaume Peris Blanes, en su texto Historia del testimonio chileno. De las estrategias de denuncia a las políticas de memoria, 2008. Realiza un revisión de toda la escritura testimonial desde antes del Golpe de Estado hasta los años posteriores a la llegada de la democracia en 1990. Los testimonios durante los primeros años del exilio “denuncian la existencia de la brutal expresión militar”(12) Una vez llegada la democracia ayudan a “contribuir a la construcción de una memoria colectiva…Que no se olviden a los chilenos exiliados víctimas de la violencia” (13) Peris utiliza a Tejas Verdes de Hernán Vidal como ejemplo de esta situación, su texto publicado durante los primeros años del exilio, se uso como denuncia contra la Dictadura. En Democracia se vuelve a publicar en Chile, para que los chilenos nunca olviden a las víctimas de la Dictadura.

Peris indica que una de las características de la obra es el tema de “el ‘quiebre” de las delatoras tal como aparecía detallado en sus testimonios, podía leerse como una metonimia del “quiebre” colectivo de la sociedad chilena” (27) Tema que implica una tensión entre los personajes ante el miedo de que uno de ellos hable producto de la tortura.

La encarcelación es un “trayecto sin retorno”(28) pues los sobrevivientes no volverán a ser los mismos. El sueño que persiguieron apoyando a la Unidad Popular fue destruido por el Golpe Militar. La sociedad donde se expresaban libremente ya no existe,

estos testimonios estaban señalando era que la violencia extrema desplegada en los campos de concentración había cumplido una función crucial en la transformación global de Chile desde 1973 hasta principios de los noventa (30)

La tortura física y sicológica mermó la mente de los sobrevivientes en sus narraciones ellos intentan describir cómo operó en su mente el quiebre emocional, “No es de extrañar que en sus testimonios la mayoría de los supervivientes hicieron referencia a la dificultad de dar cuenta de su propio derrumbe subjetivo”(52) Sin embargo, en los primeros años del exilio los exiliados piensan que pueden derrotar al régimen militar por eso“Los testimonios de los supervivientes adquirieron, como es lógico, una importancia cardinal en ellas. Construir un relato suponía para el superviviente, en este contexto, sumarse al combate”(97)

Peris indica que los escritores chilenos y los que recién se incorporaban sentían una necesidad por comprometerse con las luchas sociales debido al contexto histórico en que vivían, ocurría en un contexto de gran efervescencia cultural en el que la vanguardia literaria y artística de América Latina no sólo había abrazado un ideario político muy cercano al del proyecto frustrado de la Unidad Popular, sino que además, había llevado a cabo una redefinición del concepto mismo de “lo literario” en el que las escrituras testimoniales iban a ser consideradas como tales (97)

Había un reconocimiento por el escritor que se comprometía políticamente y lo expresaba en sus trabajos literarios, además, la mayoría de los intelectuales latinoamericanos habían experimentado la persecución política. Por eso, muchos se inclinan al testimonio, “Los testimonios, que pocos años antes carecían de cualquier tipo de presencia en el discurso político y en el literario, emergían ahora como elementos fundamentales en las nuevas inflexiones de ambos”(98) Además, los testimonios le permitían al escritor oponer la barbarie militar versus el ideal democrático destruido por ellos. Para los exiliados chilenos la visión de un mundo ideal era el proyecto de la Unidad Popular, destruido por el Golpe de Estados, “los testimonios de los supervivientes en el exilio se propusieron como un espacio en que los compromisos y los modos de la experiencia que habían sostenido el proyecto popular podían ser, de alguna forma resguardados”(99) Los autores no podían luchar en Chile, pensaban que mediante la literatura convencerían a todo el mundo del sufrimiento del pueblo chileno,“testimonios de los ocurrido en los campos constituía una nueva forma de la lucha social en perfecta continuidad con el proyecto popular de la UP”(99) Peris agrega que los escritores gracias a sus testimonios buscaban adeptos para seguir con su lucha en el exterior, “los supervivientes que ofrecían su testimonio se convirtieron en combatientes de un nuevo cuño, elemento clave para la reconstrucción de las luchas cercenadas por la violencia del golpe”(99)

Peris, indica que otra de las característica del testimonio es la metáfora de la sociedad inspirada en el proyecto de la UP contra el regimiento,

Así, muchos de los supervivientes utilizaron el relato de la vida en los campos como metáfora de las relaciones sociales que el régimen militar había cercenado, y en muchas de sus narraciones construyeron un imaginario contrastivo en el que los modos de actuación de los militares hallaban su negativo en la forma en que los prisioneros se relacionaban entre ellos (100)

Ellos recrearon en el campo de concentración una comunidad opuesta a lo que impuso el régimen “Propusieron su experiencia de los campos de concentración como una metonimia de la experiencia de toda la comunidad política chilena”(143)

La recreación de la experiencia vivida en los campos de concentraciones chilenos salió de la memoria de los sobrevivientes, quienes, trataron de retener cada minuto de su encarcelamiento. Pero, también las sensaciones experimentadas, debido a la tortura el testimonio tiene un “Carácter fragmentario de la experiencia concentracionaria” (150) Porque ellos tratan de integrar a todos los compañeros que sufrieron las torturas y la muerte. Esto último para no olvidar la“condición colectiva de la experiencia”(150)

María José Yaksic, Tres escrituras testimoniales en Chile. Política, memoria y literatura, escribe este trabajo en el 2009, veinte años después de la llegada de la democracia, situación que le permite tener una visión más amplia del testimonio. La característica más importante que destaca es “su referencia a la experiencia de la dictadura en Chile’ (26) En su trabajo estudia tres testimonios diferenciados por el tiempo en que fueron escritos, por lo tanto, atribuye una importancia vital al tiempo de la escritura “diferencias temporales de su producción, respecto al momento objetivo de la experiencia de la dictadura –detenciones, tortura, exilio en cada uno de los casos” (27) Yaksic, a diferencia de Concha y Moraña compara testimonios buscando cómo aumenta o disminuye la objetividad del relato,

Me parece relevante pensar críticamente esa temporal entre el momento de la experiencia y el momento de la escritura, debido a que pareciera este aspecto ser determinante en la forma en que se configuran estas escrituras; pensando en cómo elaboran sus temáticas comunes, cómo se apropian de la historia colectiva para pensar la experiencia personal, cómo, de alguna manera, la experiencia subjetiva se inscribe en una continuidad histórica que pasa a la literatura desde la mirada particular de estos autores (27)

Nosotros habíamos anticipado que los testimonios tenían dos rasgos importantes al momento de su estudio lo histórico y lo literario. Yaksic añade el “Compromiso político y una tendencia literaria”(28) También agrega un elemento importante al momento de estudiar postestimonios desde el punto de vista estético literario “el tema no garantiza calidad literaria”(28) Este trabajo entrega características importantes para el estudio, por ejemplo en estas narraciones “La ambigüedad se torna insoportable”(29) No saben por qué los detuvieron. Los personajes conviven en uno o dos lugares, por ejemplo “El campo de concentración Tejas Verdes es el segundo y final destino para el prisionero”(29) La cárcel es el lugar dónde se eliminan las vidas de todos los encarcelados, físicamente y sicológicamente. Los castigos físicos no solo eliminan las vidas “La tortura se presenta en el texto como la realización total de ese continuo degradatorio” (29) La otra característica que aparece en este tipo de textos es la que extrae Yaksic de Tejas Verdes

Valdés busca a lo largo del texto de manera existencialista respuestas lógicas, causas profundas que expliquen los hechos, tanto a nivel individual, como a nivel de la realidad política nacional. Esta búsqueda surge del hecho de no entender en qué momento la realidad política pudo dar un vuelco tan radical(29)

Como dijimos anteriormente, el testimonio fue lo primero que escribieron los exiliados chilenos en el extranjero, esto no quiere decir que solo se escriben en los primeros años del exilio, algunos se produjeron después de caído el régimen militar. No es lo mismo escribir un testimonio inmediatamente que cuando han pasado 10 años, por eso Yaksic eanaliza “la articulación de una reflexión crítica que se centra en el acto de volver a la experiencia, de recordar y construir memoria”(30)

En los testimonios, generalmente, aparece un lugar de detención que simboliza la traición de los militares, el estadio nacional. En este lugar se llevó a cabo el mundial de 1962. Lugar de unidad nacional que se usó para eliminar a los seguidores de Allende.

el Estadio Nacional se convierte en un concepto histórico, material y simbólico, que concentra la experiencia, tanto por ser el espacio material de los hechos, como también, por ser un espacio público, con su propio relato dentro de la historia de sociedad de la chilena (31)

Al igual que Concha y Moraña, Yaksic, destaca que el testimonio es una voz que representa a una comunidad oprimida por fuerzas represoras. Un individuo intenta representar al grupo al cual pertenece, “en su relato individual él abarca una voz plural: la posibilidad de hablar por otros que ya no pueden hablar, de plasmar en la experiencia del “yo” un “nosotros”, que testimonia en historia, la Historia”(31) Representar a otros es parte del compromiso político que se añade al rasgo histórico y literario.

El objetivo puede ser doble: denunciar, memoria, reconstruir historia nacional (golpe de estado) y del movimiento (líderes, su verdad, desenmascarar al torturador, las víctimas). La historia personal: el estilo narrativo, el amor, la lealtad, la tortura.

A continuación analizaremos los textos mencionados anteriormente, Manuel Cabieses, Chile: 11808 horas en campos de concentración, 1975, Carmen Castillo, Un día de Octubre en Santiago, 1980, Carmen Rojas, Recuerdos de una mirista, 1988. y Hernán Valdés, Tejas verdes. Diario de un campo de concentración en Chile, 1974.

En los tres primeros estudiaremos como opera la construcción de la historia a través de cuatro factores: objetivos, historia nacional, historia del MIR y la historia personal. En el último texto la construcción del intelectual burgués en contra del militante revolucionario.

En Chile: 11808 horas en campos de concentración es un testimonio dividido en tres partes. La primera es el testimonio que Cabieses y su familia entregan a Luis Báez de Prensa Latina. La segunda parte es el testimonio que Cabieses da a una comisión internacional investigadora de los crímenes de la Junta Militar. La tercera es una carta que envía Cabieses a su esposa mientras está detenido. El autor escribe este testimonio unos meses después de haber sido liberado y expulsado del país. El motivo de las dos últimas partes es denunciar lo ocurrido en Chile, sobretodo provocar la condena internacional acerca de la detención de Bautista Von Schouwen uno de los fundadores del MIR. Este testimonio a diferencia de Un día de Octubre en Santiago no se ha vuelto a editar, por lo tanto, no tiene la doble misión de denuncia y mantener la memoria viva de las víctimas de la represión militar.

El prólogo hace notar que se denunciará a la dictadura militar a través de la historia de uno de los sobrevivientes, Manuel Cabieses “Para los periodistas latinoamericanos no existe diferencia alguna entre decir Manuel Cabieses Donoso, o referirse al director de la revista Punto Final”(5) La historia personal, al igual que otros testimonios refleja la historia de todo un pueblo que sufrió en mayor o menor medida con la dictadura militar. Respecto al estilo narrativo, en la primera parte, el relato es del tipo periodístico, oraciones cortas, muy poco desarrollo entre un evento y otro.

La historia personal no solo está marcada por el sufrimiento de Cabieses sino que el de la familia completa “No solo los presos sufren lo inverosímil. También sobre sus familias se ensañan” (7) Cabieses fue ( es todavía) editor de Punto Final, periódico del MIR, por lo tanto, a pesar de esto, ignoraba lo que tramaban los militares “Había rumores de alzamiento pero nada concreto”(8) Puede ser que al no haber sido parte del comité central no haya manejado tanta información “Aún no nos habíamos percatado de la gravedad de los acontecimientos”(5) Su militancia mirista no su importancia como dirigente lo llevan a ser detenido por los organismos de seguridad. El narrador no deja ver la intimidad del protagonista, este testimonio se dedica a describir la situación del país en desmedro del individuo. Esto quiere decir que el narrador evita la reflexión ideológica o el análisis de la derrota que aparecen en otros testimonios. Sin embargo, la narración nos permite conocer el sufrimiento de la familia de Cabieses. El protagonista trata de mostrar una actitud firme, revolucionaria frente a las vicisitudes, por ejemplo cuando le escribe a sus hijos, “Encontré que había escrito a cada muchacho donde les explicaba que la lucha era dura pero que tenían que mantenerse firme”(9) Sin embargo, es un ser humano capaz de sentir temor frente a la incertidumbre de los malos presentimientos,“Tenía un miedo horroroso, un miedo terrible”(11) Podemos saber que Cabieses no es considerado un “pez gordo”, pues algunos militares lo desafían a debatir de política, como cuando discute con un militar sobre marxismo, “Uno debe aprovechar cualquier tribuna por difícil que sea”(12) En el testimonio se puede saber que pasa con la familia, característica poco común en los testimonios leídos, “A los pocos días me botaron del policlínico. Nada sabíamos de Manuel”(16) Cabieses pasó por diferentes centros de detención o campos de concentración, en uno le ofrecieron la expulsión o la cárcel, pero se negó “—Consideraba que no era justo salir del país… Esa era mi decisión y así se lo comuniqué al partido”(25) Esta decisión nos permite conocer al individuo que no renuncia a sus principios a pesar de las condiciones adversas en que vive. Además, nos cuenta que Cabieses era un militante disciplinado que apoyaba al MIR en sus decisiones “—El día 16, a las 7.10 de la mañana, me trasladaron al aeropuerto. El partido me había ordenado que aceptara la libertad”(27) Cabieses no reflexiona respecto al pasado pero si propone cómo derrotar a la dictadura, “—La unidad debe ser amplia. Es necesario levantar una plataforma que impulsa a todas las capas de la población que estén dispuestas a luchar contra la Junta”(28) Su mensaje no es solo denunciar las aberraciones que se están cometiendo en Chile sino también proponiendo una vía revolucionaria, “Ese combate –que reviste mil formas—necesariamente culminará en la victoria y con el castigo implacable de los asesinos”(64) En la relación con los demás se muestra un poco frío, por ejemplo cuando le escribe una carta a su esposa, “Flora: poco que decir, apenas pero observar que en tres días más cumpliré un año preso”(67) La voz masculina no es tan íntima como la femenina, por ejemplo, cuando le expresa sus sentimientos, “Me gustaría conversar tantas cosas contigo: “Mi mujer””(69) Cabieses prefiere privilegiar la historia nacional, podríamos decir que en segundo plano la del MIR.

Cabieses vivió en una época donde todos tomaban posición ideológica, fue una época polarizada. Los partidos de izquierda habían iniciado un proceso revolucionario interrumpido por la dictadura, “Sentíamos la impotencia de no poder contar con algún arma para combatir a los aviones. Era algo terrible”(8) Cabieses habla de la relación que tenía con Miguel Enríquez, líder máximo del MIR, “—En Chacabuco recibí una carta de Miguel Enríquez. Estaba escrita en un papelito amarillo. Me informaba de la situación en el país. Hablaba que conocía mi conducta y se sentía orgulloso”(22) El protagonista sentía que al resistir en la cárcel estaba dando muestra de una actitud revolucionaria inquebrantable, como la de Enríquez, “—Momento de gran tristeza fue cuando conocimos la noticia de la muerte en combate de Miguel” (22) Su líder muere enfrentándose a tiros con militares, prefiriendo la muerte a entregarse.

En esa época la historia del golpe había sido contada por los militares, el bando vencedor. Los testimonios nos ayudan a entender que la “victoria contra el comunismo” estuvo acompañada de un ensañamiento contra personas que pensaban diferentes incluyendo a sus familias no importando la edad de los detenidos. Los testimonios nos cuentan que el Golpe de Estado fue una fecha donde se empezaron a violar los derechos humanos y se inició la peor represión que haya habido en la historia del Chile republicano. Cabieses intenta escribir un relato que describa la forma cómo se está pisoteando a un pueblo, por ejemplo el asalto a un símbolo nacional, “Considerar La Moneda como la representación viva del poder ejecutivo”(9) El ataque al palacio de gobierno es la representación de la imposición del autoritarismo fascista sobre las libertades democráticas. Cabieses describe cómo otros símbolos nacionales son convertidos en campos de detención y tortura, “Estoy en la sala de guardia del Estadio Chile convertido en campo de prisioneros”(12) Los militares lo llevan de un centro de detención a otro, en los que estuvo antes celebrando actividades deportivas, en ese momento las gradas estaban abarrotadas de prisioneros, “Caminé por un pasillo que estaba lleno de detenidos. Unos parados frente a la pared. Otros sentados. Unos vendados”(12) Los militares se preocuparon de ocupar edificios públicos, transitados por los chilenos a manera de ejemplo“—como es conocido el estadio nacional había sido convertido también en centro de reclusión y tortura”(14)

El narrador deja ver su asombro al comprobar que los militares son capaces de encarcelar artistas famosos como Víctor Jara, “Se mostraba firme. Con cierto gesto de ironía. Su rostro se me grabo para siempre” (13) o “Vi al cantante Víctor Jara, posteriormente asesinado”(37) El asesinato de Jara demuestra que a los militares no les importaba la importancia de los detenidos. Cabieses los prefiere llamar, “los gorilas”(65) El autor se refiere al plan –Z–“Plan ‘Z’ que pretendía “liquidar” a las FF.AA”(39) La invención del ejercito para detener a los simpatizantes de la UP. Cabieses pretende demostrar que el ejercito transformó a Chile en un gran campo de concentración donde cualquiera puede ser prisionero, “Había gente en la calle. Algunos saludaban discretamente. Eran caras de temor, conmiseración, pena”(17) Los militares quieren inspirar terror para gobernar con facilidad, ellos demuestran su control no solo a través de las detenciones también con las listas, pues, nadie quería ser parte de ellas. Los captores inscribían a todos los reclusos dando cuenta de un plan sistemático, por ejemplo, cuando los carabineros no querían entregarlo sin obtener una firma, “que no me puede entregar si antes no se le firmaba un acta” (10) El concepto de ‘campo de concentración nacional’ se reafirma cuando al protagonista lo llevan de un campo a otro abarcando todo el territorio nacional,“—Después de tres días de viaje arribamos los 1.000 presos, en la madrugada a Antofagasta. Nos montaron en un tren militar, horas después llegamos a Chacabuco”(18)

La historia del Golpe de Estado es la historia de la tortura en Chile, uno de sus representantes es Osvaldo Romo, nombrado en casi todos los testimonios, “Se encuentra Osvaldo Romo (‘el comandante Raúl”) un ex dirigente de Lo Hermida, población proletaria de Santiago”(49) Romo representa a la figura del ‘torturador despiadado’ de la que se vale Cabieses para destruir al liberador de Chile. El autor nombra a otros militares

“—El oficial que nos recibió fue el capitán Humberto Minoletti Araya, que pasó a ser famoso por su brutalidad”(18) Nombrar a estos militares le ayuda a deshumanizar al victimario a quienes opone la lealtad del militante de izquierda, “Alexander Anamía, uno de los oficiales del campo, se hizo de dinero con este negocio”(19) Anamía es el ejemplo del militar corrupto.

Cabieses no sufrió las terribles torturas que los líderes o militantes más buscado, estuvo mucho tiempo en prisión, eso le permite conocer a través de otros los aspectos más escabrosos de la tortura, “En eso y otras cosas de torturas el método más usado es la ‘parrilla’ o sea una cama metálica donde ponen desnudo a los prisioneros”(51) Cabieses describe gráficamente los castigos a los cuales sometieron a los detenidos, “—O del compañero de Linares, al que comenzaron sacándole las uñas y posteriormente tuvieron que amputarle cuatro dedos y no contentos le quemaron los testículos con un soplete”(28) El nombra a muchos chilenos que pasaron por los mismos campos de concentración, tratando de que el lector sepa que se reprimió a un pueblo, por eso, quizás, no se enfoca tanto en el MIR. Muchas veces los prisioneros que han sufrido horribles vejaciones actúan con la misma fiereza que sus captores, “una de las muchachas había escondido una cuchilla de afeitar y cuando se le acercó el oficial le fue arriba y le cortó la yugular. La cogieron. La sacaron del baño. La fusilaron”(13) Por último, Cabieses describe el sadismo de los torturadores, “Al que esperaba su turno para ser torturado lo obligaban a contar un chiste. Algo verdaderamente dantesco”(16)

No sólo se torturaba a la víctima, no solo los militares lo hacían, el autor acusa a la iglesia de ser cómplice, “Los capellanes se acercaban a las mujeres y les decían que sus esposos tenían amantes y que les hacían cartas a otras mujeres”(23)

Los militares y agentes de la DINA torturaban a sus víctimas haciéndoles perder el control del tiempo, tortura que se describe en otros relatos, “Yo quedé en el camarín celda con Godoy durante tres días más o menos. No veíamos la luz del día ni teníamos reloj”(36)

Los testimonios oponen a la represión autoritaria la organización solidaria y democrática de los detenidos en los campos de concentración, Cabieses intenta describir esta comunidad como la representación de todas las fuerzas liberales de izquierda que luchaban contra el fascismo nacional e internacional, “Había de todo: comunistas, socialistas, miristas, etc, brasileños, venezolanos, uruguayos”(15) La unidad latinoamericana se ve reflejada en medio de la adversidad,“La cooperación de esos compañeros fue de un valor excepcional”(15) Cabieses describe situaciones en que se pone a prueba la unidad de esta comunidad progresista, “—Teníamos mucha hambre. Lo poco que podíamos conseguir lo repartíamos entre todos”(15) Cabieses sigue la filosofía del “hombre nuevo’ impulsada por el Che Guevara, que adoptó el MIR. El autor estaba dispuesto a soportar todo tipo de sacrificios con tal de mantener la lucha revolucionaria. Fuera del Campo de Concentración las libertades democráticas estaban prohibidas, dentro se preservaban, “—En cada camarín celda había 200 personas y en cada una sin ponerse de acuerdo los compañeros empezaron a elegir un responsable a mí me escogieron”(15) La brutalidad de los militares se ver opacada por las actividades culturales de los detenidos,“—En la noche celebramos en la celda veladas culturales”(15) Cabieses nombra estas actividades para dar a conocer la lucha que se está dando contra la represión en lugares tan adversos como las cárceles, por ejemplo, cuando celebran el inicio de la revolución cubana, “—El 26 de Julio nos propusimos celebrarlo de alguna forma”(21) La solidaridad de la comunidad de detenidos no se encuentra solo en el campo de concentración. Cabieses resalta la humanidad de los presos y el gran amor que sienten por los que se encuentran en las mismas condiciones. “Los familiares de los presos nos unimos solidariamente”(23) La comunidad, a diferencia de los miliares, intenta establecer buenas relaciones con sus captores, como una muestra más de su humanismo, “A la semana teníamos buenas relaciones con los nuevos custodios”(25)

La figura del delator aparece como una amenaza dentro o fuera del campo de concentración, como él que delata a Cabieses, “Observamos que desde el fondo del estadio vienen oficiales del ejército con un tipo encapuchado, va señalando a los presos. Los sacan de la fila”(14) Los militares torturaban a los cautivos hasta hacerlos revelar las identidades de sus camaradas, los sacaban en carros para reconocerlos, esta acción se llamaba ‘poroteo’, “Presumo que alguien de los otros autos detenidos ante la barrera policial me reconoció y denunció”(31) El delator renuncia a su condición de revolucionario abandonando a sus compañeros de clases pasándose al lado de los represores, por eso es una figura despreciada en los testimonios. La lucha debe continuar aunque sea desigual, del sacrificio se construye un mundo mejor, “El chileno ha perdido la felicidad pero tiene esperanza en un futuro mejor”(26)

Por último, Cabieses escribe este testimonio para que se investigue la desaparición de miles de chilenos detenidos desaparecidos.“Pero la tiranía hasta ahora no ha reconocido que los tiene en su poder y lo mismo ocurre con centenares de militantes de la resistencia popular”(57) La dictadura negaba la existencia de estos presos políticos, no se podía denunciar en Chile, pero en el extranjero había más libertad.

Carmen Castillo en, Un día de Octubre en Santiago, 1980, Intenta reconstruir lo que pasó el sábado 5 de octubre de 1974, cuando asesinaron a su pareja, Miguel Enríquez, el mítico líder del MIR. Ella, quién estaba embarazada, lo acompañaba el día en que fueron rodeados por centenares de militares que después de dos horas de refriega mataron a Enríquez de diez balazos. Ella fue herida en los primeros minutos, después perdería a su bebé, los recuerdos de ese día son una serie de fragmentos que ella intenta unir en este testimonio, para llevar a cabo su objetivo, les pregunta a los compañeros del MIR sobrevivientes en el exilio ¿Dónde estabas el 5 de octubre? Esa pregunta trae aparejadas respuestas que permiten conocer la violencia con la que actuó el régimen militar, la unidad de los miembros del MIR, el amor entre los compañeros, la traición de otros, el exilio, las pérdidas de seres queridos y los idealismos rotos el régimen militar y el tiempo en el exilio, entre otras cosas.

El texto se divide en tres capítulos, el primero, La casa azul celeste de Santa Fe, comienza el día antes del enfrentamiento, después el tiempo vuelve a los días previos al Golpe Militar en Chile. El segundo, La casa José Domingo Cañas, ubica a la protagonista en el exilio tratando de reconstruir cómo se preparó el asalto a la casa donde se encontraba con Miguel Enríquez, además la narradora describe las torturas sufridas por sus compañeros. También describe el enfrentamiento entre los militares y Enríquez. El tercero, La calle Claude-Bernard, narra la vida de la protagonista en el exilio, preguntando a otras personas ¿Qué hicieron el 5 de octubre? Ella recuerda a los compañeros asesinados, pero también hace saber que la lucha revolucionaria no se acabó el 5 de octubre sino que continúa.

Los escritores que se inclinan por el testimonio pueden optar en un texto donde sin adornos describan sus experiencias en la dictadura o inclinarse a una narración donde expresen sus sentimientos con un lenguaje preocupado de lo estético. Mientras Cabieses, prefiere entregar sin metáforas su experiencia en los campos de concentración, Castillo se inclina por expresar sus sentimientos. Este texto fue publicado por primera vez en francés, después en español. En Chile se publica por primera vez en 1999 por editorial LOM. En el nuevo prólogo la autora intenta describir las sensaciones que tuvo a casi 25 años de la muerte de Enríquez “Este es un libro. Lo escribí hace más de veinte años. En el desgarro, en el dolor imposible de consolar, en los estertores de la sobrevida, en la locura, en el miedo”(7) Ella aclara que el tiempo no ha pasado en vano ”Tampoco existe la persona que la escribió. Soy otra. Sin embargo, algo irreductible permanece”(7) La autora explica que va a contar parte de su vida, al parecer ese sería su único objetivo “Este viejo libro, entonces, que no es ni biografía, ni historia, sino solo un relato íntimo”(7) Sin embargo, ella agrega que vuelve a publicar su testimonio para que no se olvide a las víctimas de la represión “Es cierto que solo las heridas resisten al tiempo que pasa y a la máquina chilena de la amnesia”(9) En el prólogo a la primera edición ella pide a los sobrevivientes del MIR reconstruir la historia del partido “A todos mis compañeros, hombres y mujeres, les pido que restituyan lo que es y lo que será la verdad del MIR”(11) Entonces, en la autora siempre estuvo el ánimo de mantener viva la memoria de los miembros del MIR que representan el dolor de todos los chilenos que sufrieron torturas y asesinatos por parte de la Junta Militar. La narración parte con el relato de la protagonista, quién se hace llamar Catita, pareja de Miguel Enríquez “Y sin embargo, existió aquella mañana cuando todo se tornó grisáceo, cuando algo se trizó para siempre, cuando la casa azul celeste de Santa Fe perdió sus colores radiantes”(15) La narración cambia de primera a segunda hasta tercera persona. En esta parte del relato la historia se centra en el amor de la pareja a pesar de los difíciles momentos que vive el país. Es septiembre 1974 semanas antes del enfrentamiento en que muere Enríquez. La narración intenta oponer la crueldad de la barbarie militar contra el amor, solidaridad, idealismo de los miembros del MIR. Al igual que en Chile: 11808 horas en campos de concentración, se pretende denunciar que la represión afectó a los presos y a sus familias. En la primera parte se ve como envían a Javiera y Camila a la embajada italiana para ponerlas a salvo de los organismos de seguridad. A través del relato podemos percibir toda la ternura que inspiran las niñas y que permite a la protagonista transformar el peligro inminente en un momento íntimo,

“tú te llamas Javiera E…, pero ahora también eres Javiera Linda: tu verdadero nombre no se puede decir en voz alta aquí porque los militares andan siguiendo al Papá Lindo, y entonces…Y tú, hermosa niña, tú te llamas Camila P…, pero también eres Camila Linda…los milicos y los momios quieren agarrarnos”(16)

Podemos decir que los testimonios se caracterizan por la crudeza del lenguaje al describir la situaciones en que los protagonistas están en peligro, “Veo a una de las niñas apenas una sonrisa en los labios. Ella sabe, pequeña mía que nos separamos. Sigue nuestros movimientos con sus ojos claros, y luego…no, jamás seré capaz” (18) Hemos mencionado anteriormente que la narración femenina, por lo general es más intimista, este es un buen ejemplo si lo comparamos con el testimonio de Cabieses. Incluso la narración juega con la cercanía y lejanía con la protagonista. Generalmente, los testimonios se escribe en primera persona porque los narradores son los autores, protagonistas, testigos directos de la experiencia vivida durante la represión militar. Pero, en este testimonio vemos como la narradora intenta separarse de la protagonista, “Antes de acudir a la reunión de la tarde, la Catita llevaba de prisa a las niñas del jardín infantil a los brazos de la abuela” (22) Cuando la narradora retrocede al pasado se separa más de la protagonista, en el tiempo presente, la narración es en primera persona ‘—No tengo nada que olvidar. No tengo sentimientos, no experimento dolor ni pena. Tal vez me queden rescoldos de una pasión: el odio”(107) Incluso en ese momento la autora se separa de la narradora a quien nombra Ximena. La distancia que establece con el tiempo es para hacer notar la diferencia entre la Catita y Ximena. La narradora aclara que existió un antes y después en su vida, el enfrentamiento armado la cambia de tal manera que sepulta a la Catita para dar vida a Ximena, su nueva personalidad. Ximena se convierte en la nueva protagonista que dará paso al relato en primera persona. “Porque Miguel ha muerto, ella, la Catita, ya no existe. Y Ximena también se va, se esfuma. A veces, en alguna reunión del MIR, ella renace un momento para desvanecerse y reaparece”(97)

La descripción del 11 de septiembre tiene la particularidad de transformarse de un horrendo suceso a una tierna imagen familiar, “La ciudad está cortada. Se ha decretado el estado de sitio, estalla el tableteo de las ametralladoras y el comercio cierra sus puertas. Como la Abuela soba la masa, los niños olvidan el bombardeo saboreando el pan amasado y caliente”(24)

El relato no solo se centra en la protagonista, sino que también intenta recrear las acciones que afectaron a otros miembros del MIR, aunque no haya sido testigo, la narradora se sirve de otros, por ejemplo en el enfrentamiento ocurrido el mismo día del Golpe de Estado entre militares, Miguel Enríquez y otros dirigentes políticos, “Por su parte, Miguel recordaba que él estaba con el Tata, militante socialista, de pie en la barricada. Las balas silbaban” (25) La figura de Miguel Enríquez aparece dividida en dos, el dirigente del MIR que todos conocen, un revolucionario, decidido, audaz, temido por sus enemigos y el ser humano, buen padre y buen compañero, “Miguel compuso una canción, Miguel inventó pequeños poemas; estaban maravilladas”(28)

El MIR fue uno de los grupos que combatieron a la dictadura de Pinochet, ellos se organizaron de manera clandestina para no ser encarcelados por los militares o agentes de la DINA. A medida que las fuerzas de seguridad empiezan a detener a los militantes cercanos a la pareja de la Catita y Miguel menos tiempo queda para el enfrentamiento, “Pero la alegría no era la que hubiera debido ser. Desde el 13 de diciembre se buscaba al Bauchi”(35) En esta parte del relato aparece la figura del “quiebre” los militares arrestan a los militantes para torturarlos y hacerlos delatar a sus compañeros. El “quiebre” implica debilidad y falta de compromiso revolucionario. Muchos compañeros murieron en las salas de torturas con tal de no quebrarse. Delatar no garantiza seguir vivo, pero es seguro que provocará la muerte y tortura de otros compañeros. Uno de los objetivos de este testimonio es averiguar si hubo algún quebrado que informó a los militares donde estaban Miguel y la Catita. “He escapado al objetivo de este relato: reconstituir el trayecto que condujo al enemigo hasta la casa de Santa Fe”(43)

Una de las características que muestran los testimonios femeninos es la “casa”. La descripción de la casa como algo seguro, reconfortante. Los nombres de los capítulos es un ejemplo (La casa azul celeste de Santa Fe, La casa José Domingo Cañas) En este texto, donde se muestra la persecución constante de los militares, la casa es un oasis donde se encierran los protagonistas e intentan llevar una vida normal, aunque deban cambiarse por seguridad, “La casa verde olivo fue un oasis aislado en el seno del barrio popular”(24) En este texto las casas son nombradas dándoles una connotación más humana. La Catita se encarga de arreglar las casas. Ella sabe que no van a durar mucho, por eso durante la estadía en cada una de ellas, aprovecha de recrear un hogar normal. Sin embargo, cada casa representa algo diferente en su vida “Diez meses de vida en la casa celeste de Santa Fe. Y todo lo que puede esperarse a lo largo de una vida, allí lo viví”(41) En la casa celeste es donde se produce el enfrentamiento con los militares. En el exilio ella recuerda a la casa dónde se crió, es el lugar que la ata a Chile, pero ese lugar está desapareciendo, “Cuán fuerte es el deseo de ver La Quinta, la mía, y abandonarme a los cariños de Mama Rosa”(121) Una vez en el extranjero, la narradora expresa felicidad por estar en un lugar seguro, donde se puede reunir con su hija que llegó a La Habana antes del enfrentamiento “El departamento de Miramar, una familia ampliada”(111) Pero también aparece la casa de tortura, donde los militantes del MIR fueron interrogados, algunos hasta la muerte, la casa café,

“Amelia habla y la casa va cobrando forma. No cualquier casa, sino la casa secreta de la DINA a fines del 74. Después vinieron Villa Grimaldi y Marcoleta, pero en septiembre del 74 era la vieja casona de la calle José Domingo Cañas, una calle ancha rodeado de viejos plátanos orientales. La casa café”(60)

En esos lugares secretos, muchos de ellos ubicados en barrios residenciales se sometía a los integrantes del MIR a las más atroces torturas. Aunque la protagonista fue herida por los militares en la balacera contra Enríquez, no fue torturada, aunque producto de la poca atención que recibió perdió a su hijo. En el texto podemos ver que la característica del narrador testigo desaparece. En su relato se entera por medio de otros compañeros respecto a cómo la DINA casi eliminó al MIR. Ella le pregunta a Amelia su experiencia en las casas de tortura,

La casa estaba abierta, puesto que se entraba y, a veces se volvía a salir. Rara vez. De los veintiún compañeros y amigos de la misma red, detenidos entre el 21 de septiembre y el 5 de octubre de 1974, solo hay tres en libertad.

–Tres sobrevivieron: tú, Jaime y Sonia. Los demás murieron (60)

La descripción de las torturas es cruda, la narración corre por cuenta de Amelia. Se opone la maldad inhumana de la DINA versus la solidaridad, amor, compañerismo e idealismo de los miembros del MIR, “De repente se oyen gritos. ¿De dónde vienen? Son aullidos prolongados como los de un ratón al que apachurran. Es Carolina; gritos inhumanos; gritos agudísimos. Amelia y Jaime esperan su turno” (65) Los testimonios se describen de diferentes estilos, pero existen elementos que se repiten. Hemos nombrado algunos en el testimonio de Cabieses, por ejemplo la ‘parilla’ donde los miristas son torturados sin descanso,“Me desvisten, me tienden desnuda en la cama, me amarran las muñecas y las piernas extendidas en las conchas metálicas. Comienzan a aplicarme descargas eléctricas en el cuerpo, un poco por todas partes”(66) También aparece la figura del torturador más odiado, el Guatón Romo “…El hombre sale del cuarto y entran otros. Amelia solo distingue al Guatón Romo” (66) Conocido por sus víctimas debido a que antes del Golpe se identificaba como militante de izquierda, pero era un infiltrado “Finalmente la desprenden y la arrastran por el suelo; las manos tocan un cuerpo insensible, dedos en la vagina, una violación. El Guatón Romo le pasa un plumero por el pubis”(66) La otra figura que se repite es la “quebrada” , la más nombrada es la Flaca Alejandra, ex militante del MIR, quien entrego a todos sus compañeros, “la Flaca Alejandra, la que la delató, la que ha denunciado a los compañeros en la calle…la que tiembla…la colaboradora”(67) La figura de la ‘quebrada’, es la militante que traicionó sus ideales y a todos sus amigos. La mujer despreciable, es peor que los militares, porque con su información está matando a sus compañeros. La figura que se opone a la “quebrada” es la de la militante que aguanta, “Estuve cinco horas en la parrilla…y estoy contenta, orgullosa, de haber aguantado”(66) La ‘quebrada’ o el ‘quebrado’ pierden todo el respeto de sus compañeros, mientras ellos se unen más para superar la tortura, situación reconocida por los propios militares,

El amor, la calidez, la comprensión tácita y la ayuda permanente de los unos a los otros, durante los interrogatorios, en las declaraciones: algo existe entre Amelia, Carolina, Luisa, Jaime y el Chico. Los demás son conscientes de ello; los detenidos logran vencer los peores momentos. Ese algo llama la atención de los guardias y trituradores:” ¿Qué hay entre ustedes? ¿por qué se quieren así? Ustedes están mucho más unidos, más ligados que nosotros…” (74)

El texto convierte a los personajes en mártires de la lucha revolucionaria del MIR. El grupo se empieza a reducir a medida que mueren en las salas de tortura. Se escribe la verdadera historia del MIR como una gesta heroica de quienes dieron sus vidas por la libertad de Chile.

El texto hace evidente la profunda hipocresía de los militares y DINA quienes torturaba y asesinaban a familias completas argumentando que los miristas no eran buenos católicos y querían destruir a la familia chilena. Por ejemplo, cuando otro de los célebres torturadores Miguel Marchensko le dice a Amelia, “Los odio a todos ustedes, los miristas. Son unos criminales fanáticos. Les importa un carajo los niños, la familia. Voy a dar la orden de que traigan al bebé aquí; a él también voy a ponerlo en la parrilla si no hablas” (77)

La narradora termina el libro tratando de dar una esperanza a los que luchan en Chile por volver a tener una sociedad libre. El ejemplo del MIR hacia todos sus compatriotas está dando frutos,

La vida en Santiago es diferente. Muchas cosas han cambiado desde 1974-75. Ya no se ven esas miradas aterradas, humilladas, esa vergüenza oscura que hacía bajar los ojos de los transeúntes. El miedo disminuye, surge una huelga de hambre en una parroquia, otros la siguen, los sindicatos se reestructura (138)

La historia de amor entre la Catita y Miguel Enríquez terminada violentamente simboliza al MIR. Ellos mueren luchando, peleando con fuerzas muchos más poderosas sin renunciar. La muerte de Miguel Enríquez alienta a otros a continuar su ejemplo “Andrés está de vuelta en Santiago. La lucha continúa. Solo cuenta lo que se es ahora en adelante” (138)

Recuerdos de una mirista, Carmen Rojas, publicado tardíamente en 1986 trata de su detención y tortura el año 1975. Como en todos los testimonios analizados quiere escribir la historia en los años de la dictadura militar desde el punto de vista de las víctimas de la represión, “el relato de un periodo brutal y dramático de la historia de este país. Es el tiempo del exterminio, entre los años 1974 y 1977”(7) Lo escribe cuando la dictadura está a cuatro años de concluir su gobierno. Ella intenta volver al pasado para aportar en la construcción de la historia del MIR por los miristas, “para rescatar estos recuerdos y a los hombres de carne y hueso, con acciones humanas en situaciones límites en que les tocó hacer la historia” (7) El gobierno de Pinochet se dedicó a demonizar al MIR, tratándoles de terroristas y asesinos. Los integrantes de ese movimiento no podían hablar por las persecuciones, Rojas fue mirista, su relato no solo cuenta la historia nacional, sino que se centra en el MIR “Se trata, en definitiva, de ir escribiendo una historia que no sólo es la historia del MIR sino de las luchas y esperanzas del pueblo chileno, una historia fantástica, como lo es toda historia verdadera”(8) Pero también, se narra su experiencia individual y la de muchas víctimas que ella recupera para que no sean olvidadas. Este análisis toma esas tres líneas: la historia nacional, del MIR y de la protagonista.

Como dijimos anteriormente, los autores escogen el estilo de narración. El relato se centra mayoritariamente en la detención de Rojas en Villa Grimaldi donde fue cruelmente torturada. Por lo tanto, ella describe en forma directa las aberraciones que sufrió ella y las demás personas encarceladas. Además de la descripción de las torturas, recoge el lenguaje agresivo de los carceleros. Por otra parte, el lenguaje de las víctimas entre ellos es intelectual, humilde, solidario y cariñoso.

Historia personal: cuando hablamos de la historia personal nos referimos a los hechos que solo atañen a los aspectos personales que describen a la protagonista, por ejemplo, sus amores, su familia, sus ideas, sus sentimientos, cosas que describiremos a continuación.

Por ejemplo, lo que sintió ella al momento de ser detenida, el relato se escribe once años después de su detención. por lo tanto, aunque se basa en hechos reales la subjetividad es mayor. Sin embargo, ella intenta demostrar que los sentimientos siguen latentes,“Recuerdo que esa noche el terror me endurecía la piel y las rodillas me sonaban como cascabeles. Tanto era lo que me temblaban, sin que yo pudiera sosegarla” (9). La brutalidad de su detención se ve sobresaltada por la preocupación de la suerte del ser amado, ella fue detenida con su pareja, “No escuchaba a Renato –¿Iba con nosotros?”(9) En ese instante aparece el tema amoroso o las historias de amor en los lugares de torturas. Como dijimos anteriormente, la voz femenina es más íntima, aunque la narración describa en forma cruda los vejámenes, se oponen a la crueldad de los victimarios la humanidad de las víctimas, por ejemplo cuando ella describe a su pareja, “se llamaba Renato ¡Al final, ese hombre increíble, ese milagro de hombre, mezcla de efebo y de hidalgo español se llamaba Renato!”(12) La historia personal permite al lector reconocer que las víctimas de la dictadura no solo eran dirigentes políticos o simpatizantes, sino también seres que amaban y sentían. La protagonista no solo demuestra temor por su vida también por la de su hijo “pensé en mi hijo de 3 años que estaba en la casa donde nos apresaron, y se me recogió el estómago de imaginar que también lo tenían y lo torturarán junto a nosotros”(15) La historia personal sensibiliza al lector haciéndole tomar partido por los más débiles, la amenaza a los niños se presenta como la más cruel tortura y al torturador como una bestia sin límites. La fidelidad es un valor importante en este relato, el relato muestra cómo la dictadura no puede sacarle información a la protagonista, así como tampoco puede quebrar el amor entre los detenidos, “Me hizo una seña de ternura y preocupación en cuanto le quitaron la venda de sus ojos”(12) La protagonista no deja que prevalezca el odio, sino también mantiene el amor a su pareja, “pudimos sentarnos junto a nuestros compañeros para decirnos compulsivamente todo lo que más nos importaba de éste mundo y que nos amábamos locamente”(48) El relato termina con una carta hacia Renato, ella lo espera en algún lugar fuera de Chile pidiéndole que vuelva luego,“!No te puedes imaginar lo lindo que es! Ojala llegues pronto para que los puedas ver. Si no, ya no será posible que lo veas hasta este otro año,” (96) A pesar de la terrible experiencia que vivió ella pudo mantener su relación sentimental, describiendo que su amor era más fuerte que la barbarie militar.

La individualidad se expresa a través de sus ideales y creencias. Por ejemplo, la protagonista expresa su religiosidad comparando el lugar en que se encontraba con el infierno bíblico similar a la descripción que se hace en La divina comedia,

“En ese mar de fantasías, se me venían a la mente las láminas de los libros de historia sagrada que leía cuando niña. En ellas las almas que van al purgatorio, o no sé si del infierno, gemían enterradas hasta la cintura en una lejía hirviendo, por los siglos de los siglos”(13)

Además la narradora compara a las víctimas de las torturas a los mártires. Cuando debe pedir ayuda para superar el dolor de la tortura eleva una plegaria a Dios, “¡Padre mío! ¡Tata! dame fuerza, ayúdame con tu cariño tierno, con tu tremenda bondad, con tu ironía fina, con tu linda figura”(17) La protagonista se humaniza más cuando vive un proceso de duda, ella se pregunta si resistirá el dolor o se quebrará para poder evitarlo, “no tenía cómo escapar de esa sensación de sobresalto y de miedo atroz que me invadía” (15) La duda se agranda debido a que los militares torturaron niños, incluso algunos murieron, ella tiene miedo a que sus hijos sufran, “—Y si torturan a mi hijo ¿Lo abran traido? Qué pasará ahora. Ahí vienen, me vienen a buscar. ¡No!, ¡No!, ¡Por Dios!”(16) La narradora acentúa la tensión del instante en que ella sabe que será la próxima en ser llevada a la sala de torturas. Sin embargo, la duda se consume, “…SI, resistiré…pero, __ prefiero morir…Las niñitas sabrán, a pesar de que las dejo tan solas y que prácticamente me las saqué de encima, que no hablé, que resistí”(17) Este es uno de los momentos más difíciles pues es la segunda vez que es detenida, sabe que de qué se trata este lugar y de lo que son capaces sus captores. Ella vence su miedos, sus dolores para salir triunfante y no convertirse en una “quebrada”.

La historia personal se construye cuando la protagonista deja aflorar su parte más humana e íntima. Eso nos permite entrar en su mundo interior, sabiendo cuán indefensas eran las víctimas frente a la violenta actitud de los militares.

La historia del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) se construye a partir de la figura de Miguel Enríquez, pero también de todos los que siguieron su ejemplo de no claudicar, a pesar de las difíciles condiciones de lucha. Los hechos que relata la autora se ubican a un año de la muerte de su máxima figura, sin embargo, todavía está presente, por ejemplo, cuando ella hace notar que la dura represión por la que estaba pasando, había sido advertida por Enríquez, “Miguel genialmente, vislumbró todo esto. Pero no se tuvo la capacidad para saltar por sobre las barreras propias del estado de desarrollo en que nos encontrábamos para aprehender la esencia de la nueva situación” (32) O cuando la narradora hace notar que la lucha contra la dictadura es más difícil sin él,

“Ya sin Miguel, con varios cuadros de la dirección asesinados; muchos otros prisioneros y el resto disperso y sobreviviendo en difíciles condiciones de seguridad, pero en una honesta búsqueda del que hacer revolucionario, definimos que esa lucha había que darla, y la dimos” (62)

Situación que identifica a un grupo particular no a todos los partidos políticos.

La narradora quiere construir la historia destacando el ejemplo de vida que dieron sus integrantes, por ejemplo cuando nombra al periodista José Carrasco, conocido como Pepone, “los asesinos de la dictadura asesinaron a Pepe. El Pepone,”(95) Muerto el mismo año en que se publicó este texto o Lumi Videla, muerta en la cámara de torturas y lanzado su cuerpo a la embajada de Italia,“A ver flaca concha de tu madre, ahora sí que no te vas a hacer más la blanca paloma. Vas a cantar ‘al tiro no más, huevona , o te vas a ir cortá como la Lummy”(23) Esos son nombres que representan al MIR, representan el sacrificio de sus militantes, quienes decidieron quedarse luchando en vez de escapar al exterior.

A diferencia de los otros dos testimonios, en este texto la autora intenta analizar ideológicamente la actuación de la izquierda y del MIR. Primero, critica la falta de acción de los otros partidos,

–Porque en las Direcciones de la Izquierda hay una parsimonia en el pensar y en hacer política que no se compadece con la capacidad de heroísmo, de resistir, de creer, de perseverar y de luchar que demostraron y mantienen miles de hombres y mujeres dispuestos a morir por la revolución (20)

Es en estas reflexiones donde se nota el desfase entre su detención y el momento de la escritura. Rojas puede hacer un balance de los años de lucha desde 1973 hasta 1986. Podemos advertir, como cambia el pasado al presente para hacer notar su evolución ideológica,

“—Latinoamérica se cae a pedazos –decía, como iluminada, y lo creía. No hay salida sin revolución –lo creo– . Como creí y creo que hay que cambiar cambiando. Que la UP fue un avance, casi un amanecer, pero que, desgraciadamente en su seno llevó el signo del fracaso” (18)

Esos hombres y mujeres que resisten son revolucionarios pertenecientes al MIR, “Esa camada de jóvenes y dirigentes era el resultado de las luchas que se venían dando no sólo en Chile, sino varios países en América Latina, en Asia, en África y en todo lugar donde se luchara por más libertad y menos hipocresía”(59) Influenciados por el pensamiento del Che Guevara y su idea del hombre nuevo, “Apurados tratando de encontrar la dimensión del hombre nuevo, poniéndonos muchas veces en contra de todo lo cotidiano y haciéndolo todo más difícil, para endurecernos”(60) Estas eran las principales primicias del MIR. Carmen Rojas, no solo nombra a los mártires del MIR, también realiza un análisis ideológico de sus ideas. El MIR se queda en Chile luchando, en vez de escapar al extranjero, siguiendo sus principios, luchar a pesar de las condiciones adversas.

Los testimonios construyen la historia nacional desde el punto de vista del vencido. El vencedor habla de honorables gestas, rescate de la patria, autonombrándose como héroes y salvadores de la patria. Los vencidos reconstruyen el discurso oficial invirtiendo la posición de los actores en la historia, los militares son los enemigos, las víctimas los héroes. Los vencidos escriben la historia de la tortura, en este contexto el detenido se puede convertir en vencedor cuando soporta el castigo físico. Los detenidos que resisten siguen luchando en las calles o mueren convertidos en mártires. Resistir es una actitud revolucionaria. Los que no aguantan, doblemente han perdido, se pasan al otro lado, se convierten en traidores y enemigos. En los testimonios hay figuras que se repiten, por ejemplo, los torturadores, la protagonista logra saber quienes ordenaron su detención y tortura , entonces aparece la figura del violador encarnados en el Guatón Romo y Miguel Marchensko, “Después supe que unos cuantos hombres del grupo operativo que nos atrapó, al mando de un oficial, el Marchenko, que andaba maquillado para no ser reconocido, y llevando a Romo de refuerzo”(9) El instrumento de tortura también es nombrado para dar hacer ver la crueldad como actuaban los militares, “la parrilla funcionó sin descanso, mientras la radio Colo Colo sonaba a todo volumen para apagar los gritos de los torturados”(46) En este texto la protagonista recrea la interacción entre las víctimas y victimarios. La razón es contrastar la humanidad de los detenidos contra la bestialidad y arrogancia de los victimarios, uno de los recurso es el lenguaje, pues capta la agresividad de los militares contra los torturados, “–Cállate vos flaco culiao, no te quejís tanto que luego te vamos a escarbar con chuzo pa’ ver en qué andai metido”(11) La protagonista evidencia que los torturadores son parte del lumpen proletariado que protege los intereses de las clases oligárquicas que siempre han reprimido a al pueblo chileno, por ejemplo cuando describe al ‘quebrado’ Joaquín, quién ha delatado a muchos compañeros,

“Con esa prédica rápidamente estuvo al lado del enemigo. Confundido con el lumpen torturador, con los fascistas de patria y libertad enrolados para el trabajo sucio, y con una cáfila de oficiales mediocres y arrogantes, resentidos y ramplones, que se peleaban por maltratar a prisioneros maniatados e indefensos. La mayoría, con un nivel intelectual rayado en la deficiencia mental” (41)

Pero, no solo los hombres participaban en las atrocidades contra los prisioneros, sino también las mujeres que a veces podían ser tan crueles como los varones, como cuando una militar castigo hasta la muerte a un prisionero agónico, “Una muchacha de la dotación de la Villa. tan corriente como cualquier hija de vecino, lo martirizó sin piedad mientras duró su agonía, por el solo hecho de ser mirista”(52) La barbarie de los torturadores no tenía límite, como cuando robaban a los detenidos, “vimos llegar, junto a los prisioneros, camiones repletos con el botín que les robaban”(57) La mayoría de los militares provienen de la misma clase social que sus víctimas, eso hace difícil entender cómo traicionaron a sus compañeros de clase. En el relato se ve como no se podía confiar en ninguno de ellos, aunque parecieran más humano, siempre serán traidores, “Lo vi, cuando por un instante se abrió la puerta de la sala de tortura y ahí estaba el Jony con su delantal y sus guantes de cuero de torturador…empapado en sudor y en plena faena”(58)

Los militares necesitaban una excusa para detener militantes y simpatizantes de izquierda por eso inventaron el plan –Z- (argumentaba que los militantes de algunos partidos de izquierda tenían un plan para matar militares y cometer atentados terroristas). La protagonista cuenta que esta fue la segunda vez que es torturada, en la primera quisieron forzarla a firma una confesión de que participó en esta conspiración, “querían que firmara que el plan Z era efectivo, que yo estaba implicada”(18)

Rojas también indica que la tortura es un plan sistemático, debido a la burocracia excesiva de los militares quienes emitían órdenes de detención previas que debían ser firmadas por los prisioneros, además, se hace saber quiénes son los que controlan al país.

Nos llevaron a una oficina en donde lo único anormal era el horario de atención: las tres de la mañana.
Los funcionarios eran hombres serios, opacos, impersonales; de chaleco y corbata, las mangas de la camisa arremangadas; la frente arrugada y los ojos cansados (12)

Al torturado se le priva de su libertad que no solo se basa en encerrarlos en una celda a esperar un juicio. La tortura se aplica debajo de lo legal. Los militares quieren sacarle información a sus detenidos, recurren al dolor físico e psicológico, intentan romper la paz mental provocando los más negativos sentimientos y sensaciones del detenido. La narradora describe que los militares chilenos y oficiales de la DINA recurrieron a los métodos más crueles para romper la cordura de las personas, por ejemplo, el tiempo, “El tiempo, por ejemplo, no tenía límites; era arbitrario y descarriado, los horarios habituales se habían trastocado hasta el infinito. Nunca nada se repetía, no se creaba rutina. No había posibilidad alguna de habituarse a nada” (47) La sensación de ambigüedad produce la pérdida de control del cuerpo y la mente, “Todos, al parecer, comenzaron a perder el sentido del tiempo y del espacio y a sentir terrores fantásticos” (66) Los militares le hacen sentir a la protagonista que el cuerpo les pertenece a ellos y pueden hacer lo que quieran con él,

En un momento sentí la tierra en mi boca y un sabor dulce y tibio de sangre, y temí por mis dientes. Mientras tanto. Seguían las patadas y las amenazas. Parecíamos marionetas llevadas y traídas a bofetadas. Andábamos perdidos y de aquí para allá como idiotas. Golpeados sin saber de donde vendría el golpe. Caíamos y nos levantaban a patadas, mientras que los gritos y los insultos aumentaban (11)

Los militares se preocuparon de obstruir los sentidos de los, “Pero el scotch y la venda que me habían colocado sonre los ojos no dejaban filtrar la luz”(9) La narradora cuenta que pasó gran parte de su detención con la venda, solo se la sacaban en la sala de torturas para mirar como castigaban su cuerpo y el de su compañero.

Paradójicamente, la única forma en que podían calcular el tiempo eran los instrumentos de tortura,”La radio a todo volumen permitía calcular que se preparaba una sesión dura de tortura. Por la temperatura sabíamos del día y de la noche mientras permanecíamos en la oscuridad infinita de las jaulas”(47)

El relato de Carmen Rojas sobre su detención y tortura incluye la historia de muchas personas que vivieron la misma experiencia. Podemos adentrarnos en las vidas de todas las víctimas de la dictadura, por ejemplo la periodista Helen Zarur, militante del MIR, “Algo similar ocurrió con Tamara que en ese tiempo tenía unos dos años y medio. La llevaron a la Grimaldi junto a su madre, la Helen Zarur’ (51) La joven se suicida en Francia por no poder superar lo vivido en Villa Grimaldi. Rojas recoge las historias de todos los detenidos que sufrieron la misma o peor experiencia (como la muerte).

Rojas también denuncia una de los aspectos más oscuros de la represión militar, los detenidos que fueron llevados en camiones o aviones y que nunca volvieron, “Pero no sabíamos aún lo que significaba desaparecer, como no sabemos hasta el día de hoy qué pasó con los desaparecidos” (68) Existen muchas familias que todavía esperan poder encontrar el cuerpo de sus familiares para darles sepultura.

En el relato se describe la más despreciable actitud del militante de izquierda, “quebrarse”. La protagonista nombra “quebradas” célebres como la flaca Alejandra, “la flaca Alejandra, la Carolina y la Marcia. Las ocupaban para “ablandar” y para reconocer a sus camaradas”(42) Entregar a sus compañeros es la actitud más repudiable de los militantes. La protagonista muestra el desprecio de los otros detenidos por esa actitud cobarde y traicionera, “Desde allí fuimos testigos de los coqueteos de la Carola y de la Alejandra con los jóvenes matones de Patria y Libertad”(57) El relato está dominado por la tensión que sufre la protagonista quién debe luchar durante su tiempo de reclusión para no quebrarse.

Por último, al campo de concentración, representación del fascismo dictatorial, se opone la solidaridad y organización que hacen los detenidos. Ellos intentan reproducir la sociedad ideal que intentó construir la UP. Desde el primer momento en que llega la protagonista recibe el apoyo de las otras presas, “—Acomódate. Nosotros nos turnamos para descansar”(14) Le dicen a pesar de que están en una pieza de un metro de diámetro. También se hace notar los esfuerzos de sus compañeras por evadirse de la tortura, “Mientras tanto, la argentina continuaba contando cuentos de las Mil y una Noche”(34) Cuando la cambian a un centro de detención donde no hay torturas, pero mucho control. Ella relata los esfuerzos que hacen para organizarse, “Nunca en mi vida vi tanta creatividad ni tanta imaginación para divertirse, para hacer teatro y para disfrazarse”(85) Ellos eligen una directiva democráticamente una directiva oponiéndose a la sociedad dictatorial que impusieron los militares,“El consejo de Ancianos le reclamó al jefe de campo, y con los análisis en la mano se le demostró que lo que nosotros tomábamos era mierda disuelta en agua”(88) A pesar de la represión se logra protestar en los campos de concentración, “La primera huelga que hubo en Chile después del golpe, fue la de los presos de Puchuncaví por los 119 desaparecidos”(89) Además, ellas logran documentar los crímenes que cometían los militares, “Sin embargo, por esos días nos embarcamos en un trabajo minucioso de información acerca de todo cuanto sucedía con la represión”(91) Ellos sabían que cómo testigos y víctimas debían contar la verdadera historia de la dictadura militar y no la mentira del honorable triunfo contra el comunismo.

Tejas verdes, de Hernán Valdés, ha recibido bastantes estudios de la crítica, sin embargo, hay una característica relacionada con la personalidad del protagonista. Valdés. sin militancia política, sin compromiso revolucionario, detenido después de un quiebre amoroso, tratando de salir del país, aparece como una persona débil en comparación con los protagonistas de los otros testimonios, quienes estaban dispuestos a morir en la cámara de tortura. Personajes que se quedaban a luchar en el país antes de salir al exilio. Valdés no pretende hacerse el héroe, sino que sobrevivir al campo de concentración, llegando a mentir en la sala de tortura para no seguir siendo castigado. En la mentira acusa a un grupo de compañeros de trabajo y amigos de complotar contra la Junta Militar. Confesión que firma antes de salir sabiendo que es mentira. No nos atrevemos a señalarlo como un “quebrado”, sino más bien como el “burgués de izquierda”. En está sección estudiaremos como construye esta figura, inspirándose en su propia experiencia.

Vidal no tenía intención de quedarse en Chile antes de su detención,“Partiré en la primera semana de marzo a donde sea, posiblemente España”(19) El protagonista está sumido en la depresión después de terminar su relación amorosa,“Hace tres días que Eva se fue de la casa”(19) El protagonista no está consciente del peligro que lo acecha, envuelto en su vida personal, se ha cerrado en sus problemas. Es un simpatizante de izquierda que desprecia a los militares, pero no ha hecho nada para cambiar la situación política. Su falta de contactos con los grupos políticos le impide andar con cuidado, frecuentando a los líderes de la oposición. Por ejemplo, cuando es apresado por los militares“—Así que aquí teníai las farrras con Miguel Enríquez y los huevones del MIR”(22) Valdés se muestra como una persona ingenua frente a sus captores, piensa que puede razonar con ellos, como cuando les explica su profesión, tratando de ser respetado por quienes lo maltrataban, “—Soy escritor, señor”(23) El narrador intenta oponer la intelectualidad contra la brutalidad militar, como cuando el pide explicaciones de su detención, “Trato de obtener alguna aclaración de parte de quien se ocupa de todo esto, quiero saber qué pasa, por qué estoy aquí. Un palo o algo semejante me remece el cráneo. Los insultos suenan escandalizados, intolerantes”(25) El protagonista menosprecia a los militares siendo inconsciente de las aberraciones que son capaces de realizar. Mientras el protagonista pretende razonar sobre su situación y con sus captores, ellos responde con la fuerza. Las explicaciones acerca de su detención llegan a ser ingenuos, “Quizá, simplemente, me haya denunciado la propietaria del piso, para poder así alquilarlo a otro y obtener una renta tres veces superior”(27) Incluso pretende protestar en forma arrogante contra los militares, “—Si no hice eso, ¿por qué no les advertí de las consecuencias de violar el domicilio de un diplomático, es decir, de Eva, que al fin y al cabo todavía no se ha mudado de allí?”(30) Su detención no se debe a que sea parte de un movimiento político revolucionario opuesto a la Junta de Gobierno, su crimen no lo sabe, “Y por último, estaba el asunto de mis artículos, que ahora quizás están leyendo”(31) El protagonista sabe que se ha incorporado a la resistencia, sino que su oposición se basa en sus conversaciones y artículos sin publicar, ingenuamente piensa que los militares no lo apresarían, “Pensábamos que no éramos gente de peligro –y en realidad directamente no lo éramos”(32) Vidal advierte que no es una persona fuerte y que su estado anímico no lo ayuda,“Mi estado de ánimo era vulnerable. En las últimas semanas no solo se había extinguido –con toda la conflictividad que implica aquí el uso de esa palabra—el último resto de mi cariño por Eva”(32)

Cuando se da cuenta de que no puede entender el alcance de la represión militar, sobretodo su apresamiento, sin haber hecho nada contra la junta, piensa en otros argumentos poco razonables, por ejemplo,“se impone una tendencia a atribuir lo sucedido a mi mala suerte”(36) Poco a poco se va dando cuenta de que su posición en el mundo de la cultura no le sirve de nada, que los militares tienen el control del país, él no puede hacer nada, por ejemplo cuando le preguntan otra vez por Miguel Enríquez,

—Señor, yo soy escritor. Soy una persona conocida, dentro y fuera del país. Mis actividades son muy claras. Aquí hay un malentendido…

…–¡Yo no te he preguntado, huevón, si eres escritor o qué mierda! ¡Te estoy preguntando por Enríquez! (41)

El lenguaje agresivo y prepotente del militar le indica que sus explicaciones no sirven en un mundo donde las preguntas son órdenes que deben ser contestadas. Valdés, intelectual, escritor, se da cuenta que no podrá aguantar el autoritarismo del militar. Su intelectualidad no sirve si quiere sobrevivir en este lugar, por eso cae hasta lo más bajo, “He quedado con una fama de cómico imbécil, del tonto de las filas en las viejas películas norteamericanas”(76) Valdés se da cuenta que debe seguir el juego de los militares no ir en contra, “Un viejo reflejo parece decirme que la obediencia podría salvarme del castigo”(119) El protagonista sabe que con los militares no debe razonar sino responder lo que ellos quieran, aunque no sea la verdad. Cuando se acerca el momento de la tortura, el protagonista está aterrado, intenta pensar en alguna forma de salir del paso, “Tengo que inventar algo, lo que sea”(129) Sin embargo, no logra pensar en nada y termina entregándose a los militares,“–¿Qué dijo Magus? –¿Propuso hablar contra la Junta?

Muevo la cabeza de arriba abajo, muchas veces, rápido (130) Valdés se ve obligado a delatar a sus amigos para librarse de la tortura, sabe que los militares solo necesitan su nombre para apoyar sus mentiras, “Nombro a algunos y en mi cuidado de omitir a alguien nombro a otro que no estaba allí. –¿Y dijo que estaba colaborando en la campaña internacional del marxismo contra Chile? Por supuesto que sí, todo lo que quieran(131)

Cuando sale del cuarto de torturas, piensa que no ha hecho algo que pudiese afectar a los delatados, “Soy incapaz de reflexionar críticamente sobre mi interrogatorio. Los amigos a quienes “delaté” no han sido traidos”(147) Sin embargo, al final le hacen firmar la confesión sacada a golpes de electricidad, pero con más información. Sabe que son grandes acusaciones que pueden afectar a los involucrados, pero firma igual,“—Firma, huevón. Miro al comandante, perplejo. Balbuceo algo, quiero decir que no es exactamente lo que dije”(153) La única oposición que muestra es un gesto con su rostro, “Tomo el lápiz que hay en la mesa y firmo con una repugnancia ostensible cada una de las hojas”(154) Termina preocupado de saber que será usado como quien acuso a sus amigos y ex pareja e intenta advertirles,“le cuento todos los detalles para que informe a Eva y a Magus”(154)

Mientras los otros testimonios están plagados del revolucionario que prefería morir a delatar o mentir para entregar a sus compañeros. Vidal nos muestra el lado opuesto, el intelectual burgués que no tiene una actitud revolucionaria, todo lo contrario, su debilidad lo lleva a firmar acusaciones contra sus compañeros.

Los testimonios sirvieron para denunciar a la dictadura militar chilena, en nuestros tiempos cumplen la misión de recuperar las memorias de miles de chilenos muertos, desaparecidos, exiliados y torturados. Además, para quienes no saben del Golpe de Estado de 1973, les permite saber por qué los chilenos se exiliaron en el extranjero. El análisis literario parece no pertenecer a este tipo de literatura que pretende conmover a un público acerca de situaciones traumáticas reales. Sin embargo, es importante saber cómo logran esta empatía, por eso nos pareció adecuado estudiar la forma como se escribieron textos narrativos producidos por exiliados chilenos en el extranjero, pues una gran cantidad del público receptor no eran chilenos, por lo tanto, más difíciles de interesarlos en causas ajenas.

de prisioneros, “Caminé por un pasillo que estaba lleno de detenidos. Unos parados frente a la pared. Otros sentados. Unos vendados”(12) Los militares se preocuparon de ocupar edificios públicos, transitados por los chilenos a manera de ejemplo“—como es conocido el estadio nacional había sido convertido también en centro de reclusión y tortura”(14)

El narrador deja ver su asombro al comprobar que los militares son capaces de encarcelar artistas famosos como Víctor Jara, “Se mostraba firme. Con cierto gesto de ironía. Su rostro se me grabo para siempre” (13) o “Vi al cantante Víctor Jara, posteriormente asesinado”(37) El asesinato de Jara demuestra que a los militares no les importaba la importancia de los detenidos. Cabieses los prefiere llamar, “los gorilas”(65) El autor se refiere al plan –Z–“Plan ‘Z’ que pretendía “liquidar” a las FF.AA”(39) La invención del ejercito para detener a los simpatizantes de la UP. Cabieses pretende demostrar que el ejercito transformó a Chile en un gran campo de concentración donde cualquiera puede ser prisionero, “Había gente en la calle. Algunos saludaban discretamente. Eran caras de temor, conmiseración, pena”(17) Los militares quieren inspirar terror para gobernar con facilidad, ellos demuestran su control no solo a través de las detenciones también con las listas, pues, nadie quería ser parte de ellas. Los captores inscribían a todos los reclusos dando cuenta de un plan sistemático, por ejemplo, cuando los carabineros no querían entregarlo sin obtener una firma, “que no me puede entregar si antes no se le firmaba un acta” (10) El concepto de ‘campo de concentración nacional’ se reafirma cuando al protagonista lo llevan de un campo a otro abarcando todo el territorio nacional,“—Después de tres días de viaje arribamos los 1.000 presos, en la madrugada a Antofagasta. Nos montaron en un tren militar, horas después llegamos a Chacabuco”(18)

La historia del Golpe de Estado es la historia de la tortura en Chile, uno de sus representantes es Osvaldo Romo, nombrado en casi todos los testimonios, “Se encuentra Osvaldo Romo (‘el comandante Raúl”) un ex dirigente de Lo Hermida, población proletaria de Santiago”(49) Romo representa a la figura del ‘torturador despiadado’ de la que se vale Cabieses para destruir al liberador de Chile. El autor nombra a otros militares

“—El oficial que nos recibió fue el capitán Humberto Minoletti Araya, que pasó a ser famoso por su brutalidad”(18) Nombrar a estos militares le ayuda a deshumanizar al victimario a quienes opone la lealtad del militante de izquierda, “Alexander Anamía, uno de los oficiales del campo, se hizo de dinero con este negocio”(19) Anamía es el ejemplo del militar corrupto.

Cabieses no sufrió las terribles torturas que los líderes o militantes más buscado, estuvo mucho tiempo en prisión, eso le permite conocer a través de otros los aspectos más escabrosos de la tortura, “En eso y otras cosas de torturas el método más usado es la ‘parrilla’ o sea una cama metálica donde ponen desnudo a los prisioneros”(51) Cabieses describe gráficamente los castigos a los cuales sometieron a los detenidos, “—O del compañero de Linares, al que comenzaron sacándole las uñas y posteriormente tuvieron que amputarle cuatro dedos y no contentos le quemaron los testículos con un soplete”(28) El nombra a muchos chilenos que pasaron por los mismos campos de concentración, tratando de que el lector sepa que se reprimió a un pueblo, por eso, quizás, no se enfoca tanto en el MIR. Muchas veces los prisioneros que han sufrido horribles vejaciones actúan con la misma fiereza que sus captores, “una de las muchachas había escondido una cuchilla de afeitar y cuando se le acercó el oficial le fue arriba y le cortó la yugular. La cogieron. La sacaron del baño. La fusilaron”(13) Por último, Cabieses describe el sadismo de los torturadores, “Al que esperaba su turno para ser torturado lo obligaban a contar un chiste. Algo verdaderamente dantesco”(16)

No sólo se torturaba a la víctima, no solo los militares lo hacían, el autor acusa a la iglesia de ser cómplice, “Los capellanes se acercaban a las mujeres y les decían que sus esposos tenían amantes y que les hacían cartas a otras mujeres”(23)

Los militares y agentes de la DINA torturaban a sus víctimas haciéndoles perder el control del tiempo, tortura que se describe en otros relatos, “Yo quedé en el camarín celda con Godoy durante tres días más o menos. No veíamos la luz del día ni teníamos reloj”(36)

Los testimonios oponen a la represión autoritaria la organización solidaria y democrática de los detenidos en los campos de concentración, Cabieses intenta describir esta comunidad como la representación de todas las fuerzas liberales de izquierda que luchaban contra el fascismo nacional e internacional, “Había de todo: comunistas, socialistas, miristas, etc, brasileños, venezolanos, uruguayos”(15) La unidad latinoamericana se ve reflejada en medio de la adversidad,“La cooperación de esos compañeros fue de un valor excepcional”(15) Cabieses describe situaciones en que se pone a prueba la unidad de esta comunidad progresista, “—Teníamos mucha hambre. Lo poco que podíamos conseguir lo repartíamos entre todos”(15) Cabieses sigue la filosofía del “hombre nuevo’ impulsada por el Che Guevara, que adoptó el MIR. El autor estaba dispuesto a soportar todo tipo de sacrificios con tal de mantener la lucha revolucionaria. Fuera del Campo de Concentración las libertades democráticas estaban prohibidas, dentro se preservaban, “—En cada camarín celda había 200 personas y en cada una sin ponerse de acuerdo los compañeros empezaron a elegir un responsable a mí me escogieron”(15) La brutalidad de los militares se ver opacada por las actividades culturales de los detenidos,“—En la noche celebramos en la celda veladas culturales”(15) Cabieses nombra estas actividades para dar a conocer la lucha que se está dando contra la represión en lugares tan adversos como las cárceles, por ejemplo, cuando celebran el inicio de la revolución cubana, “—El 26 de Julio nos propusimos celebrarlo de alguna forma”(21) La solidaridad de la comunidad de detenidos no se encuentra solo en el campo de concentración. Cabieses resalta la humanidad de los presos y el gran amor que sienten por los que se encuentran en las mismas condiciones. “Los familiares de los presos nos unimos solidariamente”(23) La comunidad, a diferencia de los miliares, intenta establecer buenas relaciones con sus captores, como una muestra más de su humanismo, “A la semana teníamos buenas relaciones con los nuevos custodios”(25)

La figura del delator aparece como una amenaza dentro o fuera del campo de concentración, como él que delata a Cabieses, “Observamos que desde el fondo del estadio vienen oficiales del ejército con un tipo encapuchado, va señalando a los presos. Los sacan de la fila”(14) Los militares torturaban a los cautivos hasta hacerlos revelar las identidades de sus camaradas, los sacaban en carros para reconocerlos, esta acción se llamaba ‘poroteo’, “Presumo que alguien de los otros autos detenidos ante la barrera policial me reconoció y denunció”(31) El delator renuncia a su condición de revolucionario abandonando a sus compañeros de clases pasándose al lado de los represores, por eso es una figura despreciada en los testimonios. La lucha debe continuar aunque sea desigual, del sacrificio se construye un mundo mejor, “El chileno ha perdido la felicidad pero tiene esperanza en un futuro mejor”(26)

Por último, Cabieses escribe este testimonio para que se investigue la desaparición de miles de chilenos detenidos desaparecidos.“Pero la tiranía hasta ahora no ha reconocido que los tiene en su poder y lo mismo ocurre con centenares de militantes de la resistencia popular”(57) La dictadura negaba la existencia de estos presos políticos, no se podía denunciar en Chile, pero en el extranjero había más libertad.

Carmen Castillo en, Un día de Octubre en Santiago, 1980, Intenta reconstruir lo que pasó el sábado 5 de octubre de 1974, cuando asesinaron a su pareja, Miguel Enríquez, el mítico líder del MIR. Ella, quién estaba embarazada, lo acompañaba el día en que fueron rodeados por centenares de militares que después de dos horas de refriega mataron a Enríquez de diez balazos. Ella fue herida en los primeros minutos, después perdería a su bebé, los recuerdos de ese día son una serie de fragmentos que ella intenta unir en este testimonio, para llevar a cabo su objetivo, les pregunta a los compañeros del MIR sobrevivientes en el exilio ¿Dónde estabas el 5 de octubre? Esa pregunta trae aparejadas respuestas que permiten conocer la violencia con la que actuó el régimen militar, la unidad de los miembros del MIR, el amor entre los compañeros, la traición de otros, el exilio, las pérdidas de seres queridos y los idealismos rotos el régimen militar y el tiempo en el exilio, entre otras cosas.

El texto se divide en tres capítulos, el primero, La casa azul celeste de Santa Fe, comienza el día antes del enfrentamiento, después el tiempo vuelve a los días previos al Golpe Militar en Chile. El segundo, La casa José Domingo Cañas, ubica a la protagonista en el exilio tratando de reconstruir cómo se preparó el asalto a la casa donde se encontraba con Miguel Enríquez, además la narradora describe las torturas sufridas por sus compañeros. También describe el enfrentamiento entre los militares y Enríquez. El tercero, La calle Claude-Bernard, narra la vida de la protagonista en el exilio, preguntando a otras personas ¿Qué hicieron el 5 de octubre? Ella recuerda a los compañeros asesinados, pero también hace saber que la lucha revolucionaria no se acabó el 5 de octubre sino que continúa.

Los escritores que se inclinan por el testimonio pueden optar en un texto donde sin adornos describan sus experiencias en la dictadura o inclinarse a una narración donde expresen sus sentimientos con un lenguaje preocupado de lo estético. Mientras Cabieses, prefiere entregar sin metáforas su experiencia en los campos de concentración, Castillo se inclina por expresar sus sentimientos. Este texto fue publicado por primera vez en francés, después en español. En Chile se publica por primera vez en 1999 por editorial LOM. En el nuevo prólogo la autora intenta describir las sensaciones que tuvo a casi 25 años de la muerte de Enríquez “Este es un libro. Lo escribí hace más de veinte años. En el desgarro, en el dolor imposible de consolar, en los estertores de la sobrevida, en la locura, en el miedo”(7) Ella aclara que el tiempo no ha pasado en vano ”Tampoco existe la persona que la escribió. Soy otra. Sin embargo, algo irreductible permanece”(7) La autora explica que va a contar parte de su vida, al parecer ese sería su único objetivo “Este viejo libro, entonces, que no es ni biografía, ni historia, sino solo un relato íntimo”(7) Sin embargo, ella agrega que vuelve a publicar su testimonio para que no se olvide a las víctimas de la represión “Es cierto que solo las heridas resisten al tiempo que pasa y a la máquina chilena de la amnesia”(9) En el prólogo a la primera edición ella pide a los sobrevivientes del MIR reconstruir la historia del partido “A todos mis compañeros, hombres y mujeres, les pido que restituyan lo que es y lo que será la verdad del MIR”(11) Entonces, en la autora siempre estuvo el ánimo de mantener viva la memoria de los miembros del MIR que representan el dolor de todos los chilenos que sufrieron torturas y asesinatos por parte de la Junta Militar. La narración parte con el relato de la protagonista, quién se hace llamar Catita, pareja de Miguel Enríquez “Y sin embargo, existió aquella mañana cuando todo se tornó grisáceo, cuando algo se trizó para siempre, cuando la casa azul celeste de Santa Fe perdió sus colores radiantes”(15) La narración cambia de primera a segunda hasta tercera persona. En esta parte del relato la historia se centra en el amor de la pareja a pesar de los difíciles momentos que vive el país. Es septiembre 1974 semanas antes del enfrentamiento en que muere Enríquez. La narración intenta oponer la crueldad de la barbarie militar contra el amor, solidaridad, idealismo de los miembros del MIR. Al igual que en Chile: 11808 horas en campos de concentración, se pretende denunciar que la represión afectó a los presos y a sus familias. En la primera parte se ve como envían a Javiera y Camila a la embajada italiana para ponerlas a salvo de los organismos de seguridad. A través del relato podemos percibir toda la ternura que inspiran las niñas y que permite a la protagonista transformar el peligro inminente en un momento íntimo,

“tú te llamas Javiera E…, pero ahora también eres Javiera Linda: tu verdadero nombre no se puede decir en voz alta aquí porque los militares andan siguiendo al Papá Lindo, y entonces…Y tú, hermosa niña, tú te llamas Camila P…, pero también eres Camila Linda…los milicos y los momios quieren agarrarnos”(16)

Podemos decir que los testimonios se caracterizan por la crudeza del lenguaje al describir la situaciones en que los protagonistas están en peligro, “Veo a una de las niñas apenas una sonrisa en los labios. Ella sabe, pequeña mía que nos separamos. Sigue nuestros movimientos con sus ojos claros, y luego…no, jamás seré capaz” (18) Hemos mencionado anteriormente que la narración femenina, por lo general es más intimista, este es un buen ejemplo si lo comparamos con el testimonio de Cabieses. Incluso la narración juega con la cercanía y lejanía con la protagonista. Generalmente, los testimonios se escribe en primera persona porque los narradores son los autores, protagonistas, testigos directos de la experiencia vivida durante la represión militar. Pero, en este testimonio vemos como la narradora intenta separarse de la protagonista, “Antes de acudir a la reunión de la tarde, la Catita llevaba de prisa a las niñas del jardín infantil a los brazos de la abuela” (22) Cuando la narradora retrocede al pasado se separa más de la protagonista, en el tiempo presente, la narración es en primera persona ‘—No tengo nada que olvidar. No tengo sentimientos, no experimento dolor ni pena. Tal vez me queden rescoldos de una pasión: el odio”(107) Incluso en ese momento la autora se separa de la narradora a quien nombra Ximena. La distancia que establece con el tiempo es para hacer notar la diferencia entre la Catita y Ximena. La narradora aclara que existió un antes y después en su vida, el enfrentamiento armado la cambia de tal manera que sepulta a la Catita para dar vida a Ximena, su nueva personalidad. Ximena se convierte en la nueva protagonista que dará paso al relato en primera persona. “Porque Miguel ha muerto, ella, la Catita, ya no existe. Y Ximena también se va, se esfuma. A veces, en alguna reunión del MIR, ella renace un momento para desvanecerse y reaparece”(97)

La descripción del 11 de septiembre tiene la particularidad de transformarse de un horrendo suceso a una tierna imagen familiar, “La ciudad está cortada. Se ha decretado el estado de sitio, estalla el tableteo de las ametralladoras y el comercio cierra sus puertas. Como la Abuela soba la masa, los niños olvidan el bombardeo saboreando el pan amasado y caliente”(24)

El relato no solo se centra en la protagonista, sino que también intenta recrear las acciones que afectaron a otros miembros del MIR, aunque no haya sido testigo, la narradora se sirve de otros, por ejemplo en el enfrentamiento ocurrido el mismo día del Golpe de Estado entre militares, Miguel Enríquez y otros dirigentes políticos, “Por su parte, Miguel recordaba que él estaba con el Tata, militante socialista, de pie en la barricada. Las balas silbaban” (25) La figura de Miguel Enríquez aparece dividida en dos, el dirigente del MIR que todos conocen, un revolucionario, decidido, audaz, temido por sus enemigos y el ser humano, buen padre y buen compañero, “Miguel compuso una canción, Miguel inventó pequeños poemas; estaban maravilladas”(28)

El MIR fue uno de los grupos que combatieron a la dictadura de Pinochet, ellos se organizaron de manera clandestina para no ser encarcelados por los militares o agentes de la DINA. A medida que las fuerzas de seguridad empiezan a detener a los militantes cercanos a la pareja de la Catita y Miguel menos tiempo queda para el enfrentamiento, “Pero la alegría no era la que hubiera debido ser. Desde el 13 de diciembre se buscaba al Bauchi”(35) En esta parte del relato aparece la figura del “quiebre” los militares arrestan a los militantes para torturarlos y hacerlos delatar a sus compañeros. El “quiebre” implica debilidad y falta de compromiso revolucionario. Muchos compañeros murieron en las salas de torturas con tal de no quebrarse. Delatar no garantiza seguir vivo, pero es seguro que provocará la muerte y tortura de otros compañeros. Uno de los objetivos de este testimonio es averiguar si hubo algún quebrado que informó a los militares donde estaban Miguel y la Catita. “He escapado al objetivo de este relato: reconstituir el trayecto que condujo al enemigo hasta la casa de Santa Fe”(43)

Una de las características que muestran los testimonios femeninos es la “casa”. La descripción de la casa como algo seguro, reconfortante. Los nombres de los capítulos es un ejemplo (La casa azul celeste de Santa Fe, La casa José Domingo Cañas) En este texto, donde se muestra la persecución constante de los militares, la casa es un oasis donde se encierran los protagonistas e intentan llevar una vida normal, aunque deban cambiarse por seguridad, “La casa verde olivo fue un oasis aislado en el seno del barrio popular”(24) En este texto las casas son nombradas dándoles una connotación más humana. La Catita se encarga de arreglar las casas. Ella sabe que no van a durar mucho, por eso durante la estadía en cada una de ellas, aprovecha de recrear un hogar normal. Sin embargo, cada casa representa algo diferente en su vida “Diez meses de vida en la casa celeste de Santa Fe. Y todo lo que puede esperarse a lo largo de una vida, allí lo viví”(41) En la casa celeste es donde se produce el enfrentamiento con los militares. En el exilio ella recuerda a la casa dónde se crió, es el lugar que la ata a Chile, pero ese lugar está desapareciendo, “Cuán fuerte es el deseo de ver La Quinta, la mía, y abandonarme a los cariños de Mama Rosa”(121) Una vez en el extranjero, la narradora expresa felicidad por estar en un lugar seguro, donde se puede reunir con su hija que llegó a La Habana antes del enfrentamiento “El departamento de Miramar, una familia ampliada”(111) Pero también aparece la casa de tortura, donde los militantes del MIR fueron interrogados, algunos hasta la muerte, la casa café,

“Amelia habla y la casa va cobrando forma. No cualquier casa, sino la casa secreta de la DINA a fines del 74. Después vinieron Villa Grimaldi y Marcoleta, pero en septiembre del 74 era la vieja casona de la calle José Domingo Cañas, una calle ancha rodeado de viejos plátanos orientales. La casa café”(60)

En esos lugares secretos, muchos de ellos ubicados en barrios residenciales se sometía a los integrantes del MIR a las más atroces torturas. Aunque la protagonista fue herida por los militares en la balacera contra Enríquez, no fue torturada, aunque producto de la poca atención que recibió perdió a su hijo. En el texto podemos ver que la característica del narrador testigo desaparece. En su relato se entera por medio de otros compañeros respecto a cómo la DINA casi eliminó al MIR. Ella le pregunta a Amelia su experiencia en las casas de tortura,

La casa estaba abierta, puesto que se entraba y, a veces se volvía a salir. Rara vez. De los veintiún compañeros y amigos de la misma red, detenidos entre el 21 de septiembre y el 5 de octubre de 1974, solo hay tres en libertad.

–Tres sobrevivieron: tú, Jaime y Sonia. Los demás murieron (60)

La descripción de las torturas es cruda, la narración corre por cuenta de Amelia. Se opone la maldad inhumana de la DINA versus la solidaridad, amor, compañerismo e idealismo de los miembros del MIR, “De repente se oyen gritos. ¿De dónde vienen? Son aullidos prolongados como los de un ratón al que apachurran. Es Carolina; gritos inhumanos; gritos agudísimos. Amelia y Jaime esperan su turno” (65) Los testimonios se describen de diferentes estilos, pero existen elementos que se repiten. Hemos nombrado algunos en el testimonio de Cabieses, por ejemplo la ‘parilla’ donde los miristas son torturados sin descanso,“Me desvisten, me tienden desnuda en la cama, me amarran las muñecas y las piernas extendidas en las conchas metálicas. Comienzan a aplicarme descargas eléctricas en el cuerpo, un poco por todas partes”(66) También aparece la figura del torturador más odiado, el Guatón Romo “…El hombre sale del cuarto y entran otros. Amelia solo distingue al Guatón Romo” (66) Conocido por sus víctimas debido a que antes del Golpe se identificaba como militante de izquierda, pero era un infiltrado “Finalmente la desprenden y la arrastran por el suelo; las manos tocan un cuerpo insensible, dedos en la vagina, una violación. El Guatón Romo le pasa un plumero por el pubis”(66) La otra figura que se repite es la “quebrada” , la más nombrada es la Flaca Alejandra, ex militante del MIR, quien entrego a todos sus compañeros, “la Flaca Alejandra, la que la delató, la que ha denunciado a los compañeros en la calle…la que tiembla…la colaboradora”(67) La figura de la ‘quebrada’, es la militante que traicionó sus ideales y a todos sus amigos. La mujer despreciable, es peor que los militares, porque con su información está matando a sus compañeros. La figura que se opone a la “quebrada” es la de la militante que aguanta, “Estuve cinco horas en la parrilla…y estoy contenta, orgullosa, de haber aguantado”(66) La ‘quebrada’ o el ‘quebrado’ pierden todo el respeto de sus compañeros, mientras ellos se unen más para superar la tortura, situación reconocida por los propios militares,

El amor, la calidez, la comprensión tácita y la ayuda permanente de los unos a los otros, durante los interrogatorios, en las declaraciones: algo existe entre Amelia, Carolina, Luisa, Jaime y el Chico. Los demás son conscientes de ello; los detenidos logran vencer los peores momentos. Ese algo llama la atención de los guardias y trituradores:” ¿Qué hay entre ustedes? ¿por qué se quieren así? Ustedes están mucho más unidos, más ligados que nosotros…” (74)

El texto convierte a los personajes en mártires de la lucha revolucionaria del MIR. El grupo se empieza a reducir a medida que mueren en las salas de tortura. Se escribe la verdadera historia del MIR como una gesta heroica de quienes dieron sus vidas por la libertad de Chile.

El texto hace evidente la profunda hipocresía de los militares y DINA quienes torturaba y asesinaban a familias completas argumentando que los miristas no eran buenos católicos y querían destruir a la familia chilena. Por ejemplo, cuando otro de los célebres torturadores Miguel Marchensko le dice a Amelia, “Los odio a todos ustedes, los miristas. Son unos criminales fanáticos. Les importa un carajo los niños, la familia. Voy a dar la orden de que traigan al bebé aquí; a él también voy a ponerlo en la parrilla si no hablas” (77)

La narradora termina el libro tratando de dar una esperanza a los que luchan en Chile por volver a tener una sociedad libre. El ejemplo del MIR hacia todos sus compatriotas está dando frutos,

La vida en Santiago es diferente. Muchas cosas han cambiado desde 1974-75. Ya no se ven esas miradas aterradas, humilladas, esa vergüenza oscura que hacía bajar los ojos de los transeúntes. El miedo disminuye, surge una huelga de hambre en una parroquia, otros la siguen, los sindicatos se reestructura (138)

La historia de amor entre la Catita y Miguel Enríquez terminada violentamente simboliza al MIR. Ellos mueren luchando, peleando con fuerzas muchos más poderosas sin renunciar. La muerte de Miguel Enríquez alienta a otros a continuar su ejemplo “Andrés está de vuelta en Santiago. La lucha continúa. Solo cuenta lo que se es ahora en adelante” (138)

Recuerdos de una mirista, Carmen Rojas, publicado tardíamente en 1986 trata de su detención y tortura el año 1975. Como en todos los testimonios analizados quiere escribir la historia en los años de la dictadura militar desde el punto de vista de las víctimas de la represión, “el relato de un periodo brutal y dramático de la historia de este país. Es el tiempo del exterminio, entre los años 1974 y 1977”(7) Lo escribe cuando la dictadura está a cuatro años de concluir su gobierno. Ella intenta volver al pasado para aportar en la construcción de la historia del MIR por los miristas, “para rescatar estos recuerdos y a los hombres de carne y hueso, con acciones humanas en situaciones límites en que les tocó hacer la historia” (7) El gobierno de Pinochet se dedicó a demonizar al MIR, tratándoles de terroristas y asesinos. Los integrantes de ese movimiento no podían hablar por las persecuciones, Rojas fue mirista, su relato no solo cuenta la historia nacional, sino que se centra en el MIR “Se trata, en definitiva, de ir escribiendo una historia que no sólo es la historia del MIR sino de las luchas y esperanzas del pueblo chileno, una historia fantástica, como lo es toda historia verdadera”(8) Pero también, se narra su experiencia individual y la de muchas víctimas que ella recupera para que no sean olvidadas. Este análisis toma esas tres líneas: la historia nacional, del MIR y de la protagonista.

Como dijimos anteriormente, los autores escogen el estilo de narración. El relato se centra mayoritariamente en la detención de Rojas en Villa Grimaldi donde fue cruelmente torturada. Por lo tanto, ella describe en forma directa las aberraciones que sufrió ella y las demás personas encarceladas. Además de la descripción de las torturas, recoge el lenguaje agresivo de los carceleros. Por otra parte, el lenguaje de las víctimas entre ellos es intelectual, humilde, solidario y cariñoso.

Historia personal: cuando hablamos de la historia personal nos referimos a los hechos que solo atañen a los aspectos personales que describen a la protagonista, por ejemplo, sus amores, su familia, sus ideas, sus sentimientos, cosas que describiremos a continuación.

Por ejemplo, lo que sintió ella al momento de ser detenida, el relato se escribe once años después de su detención. por lo tanto, aunque se basa en hechos reales la subjetividad es mayor. Sin embargo, ella intenta demostrar que los sentimientos siguen latentes,“Recuerdo que esa noche el terror me endurecía la piel y las rodillas me sonaban como cascabeles. Tanto era lo que me temblaban, sin que yo pudiera sosegarla” (9). La brutalidad de su detención se ve sobresaltada por la preocupación de la suerte del ser amado, ella fue detenida con su pareja, “No escuchaba a Renato –¿Iba con nosotros?”(9) En ese instante aparece el tema amoroso o las historias de amor en los lugares de torturas. Como dijimos anteriormente, la voz femenina es más íntima, aunque la narración describa en forma cruda los vejámenes, se oponen a la crueldad de los victimarios la humanidad de las víctimas, por ejemplo cuando ella describe a su pareja, “se llamaba Renato ¡Al final, ese hombre increíble, ese milagro de hombre, mezcla de efebo y de hidalgo español se llamaba Renato!”(12) La historia personal permite al lector reconocer que las víctimas de la dictadura no solo eran dirigentes políticos o simpatizantes, sino también seres que amaban y sentían. La protagonista no solo demuestra temor por su vida también por la de su hijo “pensé en mi hijo de 3 años que estaba en la casa donde nos apresaron, y se me recogió el estómago de imaginar que también lo tenían y lo torturarán junto a nosotros”(15) La historia personal sensibiliza al lector haciéndole tomar partido por los más débiles, la amenaza a los niños se presenta como la más cruel tortura y al torturador como una bestia sin límites. La fidelidad es un valor importante en este relato, el relato muestra cómo la dictadura no puede sacarle información a la protagonista, así como tampoco puede quebrar el amor entre los detenidos, “Me hizo una seña de ternura y preocupación en cuanto le quitaron la venda de sus ojos”(12) La protagonista no deja que prevalezca el odio, sino también mantiene el amor a su pareja, “pudimos sentarnos junto a nuestros compañeros para decirnos compulsivamente todo lo que más nos importaba de éste mundo y que nos amábamos locamente”(48) El relato termina con una carta hacia Renato, ella lo espera en algún lugar fuera de Chile pidiéndole que vuelva luego,“!No te puedes imaginar lo lindo que es! Ojala llegues pronto para que los puedas ver. Si no, ya no será posible que lo veas hasta este otro año,” (96) A pesar de la terrible experiencia que vivió ella pudo mantener su relación sentimental, describiendo que su amor era más fuerte que la barbarie militar.

La individualidad se expresa a través de sus ideales y creencias. Por ejemplo, la protagonista expresa su religiosidad comparando el lugar en que se encontraba con el infierno bíblico similar a la descripción que se hace en La divina comedia,

“En ese mar de fantasías, se me venían a la mente las láminas de los libros de historia sagrada que leía cuando niña. En ellas las almas que van al purgatorio, o no sé si del infierno, gemían enterradas hasta la cintura en una lejía hirviendo, por los siglos de los siglos”(13)

Además la narradora compara a las víctimas de las torturas a los mártires. Cuando debe pedir ayuda para superar el dolor de la tortura eleva una plegaria a Dios, “¡Padre mío! ¡Tata! dame fuerza, ayúdame con tu cariño tierno, con tu tremenda bondad, con tu ironía fina, con tu linda figura”(17) La protagonista se humaniza más cuando vive un proceso de duda, ella se pregunta si resistirá el dolor o se quebrará para poder evitarlo, “no tenía cómo escapar de esa sensación de sobresalto y de miedo atroz que me invadía” (15) La duda se agranda debido a que los militares torturaron niños, incluso algunos murieron, ella tiene miedo a que sus hijos sufran, “—Y si torturan a mi hijo ¿Lo abran traido? Qué pasará ahora. Ahí vienen, me vienen a buscar. ¡No!, ¡No!, ¡Por Dios!”(16) La narradora acentúa la tensión del instante en que ella sabe que será la próxima en ser llevada a la sala de torturas. Sin embargo, la duda se consume, “…SI, resistiré…pero, __ prefiero morir…Las niñitas sabrán, a pesar de que las dejo tan solas y que prácticamente me las saqué de encima, que no hablé, que resistí”(17) Este es uno de los momentos más difíciles pues es la segunda vez que es detenida, sabe que de qué se trata este lugar y de lo que son capaces sus captores. Ella vence su miedos, sus dolores para salir triunfante y no convertirse en una “quebrada”.

La historia personal se construye cuando la protagonista deja aflorar su parte más humana e íntima. Eso nos permite entrar en su mundo interior, sabiendo cuán indefensas eran las víctimas frente a la violenta actitud de los militares.

La historia del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) se construye a partir de la figura de Miguel Enríquez, pero también de todos los que siguieron su ejemplo de no claudicar, a pesar de las difíciles condiciones de lucha. Los hechos que relata la autora se ubican a un año de la muerte de su máxima figura, sin embargo, todavía está presente, por ejemplo, cuando ella hace notar que la dura represión por la que estaba pasando, había sido advertida por Enríquez, “Miguel genialmente, vislumbró todo esto. Pero no se tuvo la capacidad para saltar por sobre las barreras propias del estado de desarrollo en que nos encontrábamos para aprehender la esencia de la nueva situación” (32) O cuando la narradora hace notar que la lucha contra la dictadura es más difícil sin él,

“Ya sin Miguel, con varios cuadros de la dirección asesinados; muchos otros prisioneros y el resto disperso y sobreviviendo en difíciles condiciones de seguridad, pero en una honesta búsqueda del que hacer revolucionario, definimos que esa lucha había que darla, y la dimos” (62)

Situación que identifica a un grupo particular no a todos los partidos políticos.

La narradora quiere construir la historia destacando el ejemplo de vida que dieron sus integrantes, por ejemplo cuando nombra al periodista José Carrasco, conocido como Pepone, “los asesinos de la dictadura asesinaron a Pepe. El Pepone,”(95) Muerto el mismo año en que se publicó este texto o Lumi Videla, muerta en la cámara de torturas y lanzado su cuerpo a la embajada de Italia,“A ver flaca concha de tu madre, ahora sí que no te vas a hacer más la blanca paloma. Vas a cantar ‘al tiro no más, huevona , o te vas a ir cortá como la Lummy”(23) Esos son nombres que representan al MIR, representan el sacrificio de sus militantes, quienes decidieron quedarse luchando en vez de escapar al exterior.

A diferencia de los otros dos testimonios, en este texto la autora intenta analizar ideológicamente la actuación de la izquierda y del MIR. Primero, critica la falta de acción de los otros partidos,

–Porque en las Direcciones de la Izquierda hay una parsimonia en el pensar y en hacer política que no se compadece con la capacidad de heroísmo, de resistir, de creer, de perseverar y de luchar que demostraron y mantienen miles de hombres y mujeres dispuestos a morir por la revolución (20)

Es en estas reflexiones donde se nota el desfase entre su detención y el momento de la escritura. Rojas puede hacer un balance de los años de lucha desde 1973 hasta 1986. Podemos advertir, como cambia el pasado al presente para hacer notar su evolución ideológica,

“—Latinoamérica se cae a pedazos –decía, como iluminada, y lo creía. No hay salida sin revolución –lo creo– . Como creí y creo que hay que cambiar cambiando. Que la UP fue un avance, casi un amanecer, pero que, desgraciadamente en su seno llevó el signo del fracaso” (18)

Esos hombres y mujeres que resisten son revolucionarios pertenecientes al MIR, “Esa camada de jóvenes y dirigentes era el resultado de las luchas que se venían dando no sólo en Chile, sino varios países en América Latina, en Asia, en África y en todo lugar donde se luchara por más libertad y menos hipocresía”(59) Influenciados por el pensamiento del Che Guevara y su idea del hombre nuevo, “Apurados tratando de encontrar la dimensión del hombre nuevo, poniéndonos muchas veces en contra de todo lo cotidiano y haciéndolo todo más difícil, para endurecernos”(60) Estas eran las principales primicias del MIR. Carmen Rojas, no solo nombra a los mártires del MIR, también realiza un análisis ideológico de sus ideas. El MIR se queda en Chile luchando, en vez de escapar al extranjero, siguiendo sus principios, luchar a pesar de las condiciones adversas.

Los testimonios construyen la historia nacional desde el punto de vista del vencido. El vencedor habla de honorables gestas, rescate de la patria, autonombrándose como héroes y salvadores de la patria. Los vencidos reconstruyen el discurso oficial invirtiendo la posición de los actores en la historia, los militares son los enemigos, las víctimas los héroes. Los vencidos escriben la historia de la tortura, en este contexto el detenido se puede convertir en vencedor cuando soporta el castigo físico. Los detenidos que resisten siguen luchando en las calles o mueren convertidos en mártires. Resistir es una actitud revolucionaria. Los que no aguantan, doblemente han perdido, se pasan al otro lado, se convierten en traidores y enemigos. En los testimonios hay figuras que se repiten, por ejemplo, los torturadores, la protagonista logra saber quienes ordenaron su detención y tortura , entonces aparece la figura del violador encarnados en el Guatón Romo y Miguel Marchensko, “Después supe que unos cuantos hombres del grupo operativo que nos atrapó, al mando de un oficial, el Marchenko, que andaba maquillado para no ser reconocido, y llevando a Romo de refuerzo”(9) El instrumento de tortura también es nombrado para dar hacer ver la crueldad como actuaban los militares, “la parrilla funcionó sin descanso, mientras la radio Colo Colo sonaba a todo volumen para apagar los gritos de los torturados”(46) En este texto la protagonista recrea la interacción entre las víctimas y victimarios. La razón es contrastar la humanidad de los detenidos contra la bestialidad y arrogancia de los victimarios, uno de los recurso es el lenguaje, pues capta la agresividad de los militares contra los torturados, “–Cállate vos flaco culiao, no te quejís tanto que luego te vamos a escarbar con chuzo pa’ ver en qué andai metido”(11) La protagonista evidencia que los torturadores son parte del lumpen proletariado que protege los intereses de las clases oligárquicas que siempre han reprimido a al pueblo chileno, por ejemplo cuando describe al ‘quebrado’ Joaquín, quién ha delatado a muchos compañeros,

“Con esa prédica rápidamente estuvo al lado del enemigo. Confundido con el lumpen torturador, con los fascistas de patria y libertad enrolados para el trabajo sucio, y con una cáfila de oficiales mediocres y arrogantes, resentidos y ramplones, que se peleaban por maltratar a prisioneros maniatados e indefensos. La mayoría, con un nivel intelectual rayado en la deficiencia mental” (41)

Pero, no solo los hombres participaban en las atrocidades contra los prisioneros, sino también las mujeres que a veces podían ser tan crueles como los varones, como cuando una militar castigo hasta la muerte a un prisionero agónico, “Una muchacha de la dotación de la Villa. tan corriente como cualquier hija de vecino, lo martirizó sin piedad mientras duró su agonía, por el solo hecho de ser mirista”(52) La barbarie de los torturadores no tenía límite, como cuando robaban a los detenidos, “vimos llegar, junto a los prisioneros, camiones repletos con el botín que les robaban”(57) La mayoría de los militares provienen de la misma clase social que sus víctimas, eso hace difícil entender cómo traicionaron a sus compañeros de clase. En el relato se ve como no se podía confiar en ninguno de ellos, aunque parecieran más humano, siempre serán traidores, “Lo vi, cuando por un instante se abrió la puerta de la sala de tortura y ahí estaba el Jony con su delantal y sus guantes de cuero de torturador…empapado en sudor y en plena faena”(58)

Los militares necesitaban una excusa para detener militantes y simpatizantes de izquierda por eso inventaron el plan –Z- (argumentaba que los militantes de algunos partidos de izquierda tenían un plan para matar militares y cometer atentados terroristas). La protagonista cuenta que esta fue la segunda vez que es torturada, en la primera quisieron forzarla a firma una confesión de que participó en esta conspiración, “querían que firmara que el plan Z era efectivo, que yo estaba implicada”(18)

Rojas también indica que la tortura es un plan sistemático, debido a la burocracia excesiva de los militares quienes emitían órdenes de detención previas que debían ser firmadas por los prisioneros, además, se hace saber quiénes son los que controlan al país.

Nos llevaron a una oficina en donde lo único anormal era el horario de atención: las tres de la mañana.
Los funcionarios eran hombres serios, opacos, impersonales; de chaleco y corbata, las mangas de la camisa arremangadas; la frente arrugada y los ojos cansados (12)

Al torturado se le priva de su libertad que no solo se basa en encerrarlos en una celda a esperar un juicio. La tortura se aplica debajo de lo legal. Los militares quieren sacarle información a sus detenidos, recurren al dolor físico e psicológico, intentan romper la paz mental provocando los más negativos sentimientos y sensaciones del detenido. La narradora describe que los militares chilenos y oficiales de la DINA recurrieron a los métodos más crueles para romper la cordura de las personas, por ejemplo, el tiempo, “El tiempo, por ejemplo, no tenía límites; era arbitrario y descarriado, los horarios habituales se habían trastocado hasta el infinito. Nunca nada se repetía, no se creaba rutina. No había posibilidad alguna de habituarse a nada” (47) La sensación de ambigüedad produce la pérdida de control del cuerpo y la mente, “Todos, al parecer, comenzaron a perder el sentido del tiempo y del espacio y a sentir terrores fantásticos” (66) Los militares le hacen sentir a la protagonista que el cuerpo les pertenece a ellos y pueden hacer lo que quieran con él,

En un momento sentí la tierra en mi boca y un sabor dulce y tibio de sangre, y temí por mis dientes. Mientras tanto. Seguían las patadas y las amenazas. Parecíamos marionetas llevadas y traídas a bofetadas. Andábamos perdidos y de aquí para allá como idiotas. Golpeados sin saber de donde vendría el golpe. Caíamos y nos levantaban a patadas, mientras que los gritos y los insultos aumentaban (11)

Los militares se preocuparon de obstruir los sentidos de los, “Pero el scotch y la venda que me habían colocado sonre los ojos no dejaban filtrar la luz”(9) La narradora cuenta que pasó gran parte de su detención con la venda, solo se la sacaban en la sala de torturas para mirar como castigaban su cuerpo y el de su compañero.

Paradójicamente, la única forma en que podían calcular el tiempo eran los instrumentos de tortura,”La radio a todo volumen permitía calcular que se preparaba una sesión dura de tortura. Por la temperatura sabíamos del día y de la noche mientras permanecíamos en la oscuridad infinita de las jaulas”(47)

El relato de Carmen Rojas sobre su detención y tortura incluye la historia de muchas personas que vivieron la misma experiencia. Podemos adentrarnos en las vidas de todas las víctimas de la dictadura, por ejemplo la periodista Helen Zarur, militante del MIR, “Algo similar ocurrió con Tamara que en ese tiempo tenía unos dos años y medio. La llevaron a la Grimaldi junto a su madre, la Helen Zarur’ (51) La joven se suicida en Francia por no poder superar lo vivido en Villa Grimaldi. Rojas recoge las historias de todos los detenidos que sufrieron la misma o peor experiencia (como la muerte).

Rojas también denuncia una de los aspectos más oscuros de la represión militar, los detenidos que fueron llevados en camiones o aviones y que nunca volvieron, “Pero no sabíamos aún lo que significaba desaparecer, como no sabemos hasta el día de hoy qué pasó con los desaparecidos” (68) Existen muchas familias que todavía esperan poder encontrar el cuerpo de sus familiares para darles sepultura.

En el relato se describe la más despreciable actitud del militante de izquierda, “quebrarse”. La protagonista nombra “quebradas” célebres como la flaca Alejandra, “la flaca Alejandra, la Carolina y la Marcia. Las ocupaban para “ablandar” y para reconocer a sus camaradas”(42) Entregar a sus compañeros es la actitud más repudiable de los militantes. La protagonista muestra el desprecio de los otros detenidos por esa actitud cobarde y traicionera, “Desde allí fuimos testigos de los coqueteos de la Carola y de la Alejandra con los jóvenes matones de Patria y Libertad”(57) El relato está dominado por la tensión que sufre la protagonista quién debe luchar durante su tiempo de reclusión para no quebrarse.

Por último, al campo de concentración, representación del fascismo dictatorial, se opone la solidaridad y organización que hacen los detenidos. Ellos intentan reproducir la sociedad ideal que intentó construir la UP. Desde el primer momento en que llega la protagonista recibe el apoyo de las otras presas, “—Acomódate. Nosotros nos turnamos para descansar”(14) Le dicen a pesar de que están en una pieza de un metro de diámetro. También se hace notar los esfuerzos de sus compañeras por evadirse de la tortura, “Mientras tanto, la argentina continuaba contando cuentos de las Mil y una Noche”(34) Cuando la cambian a un centro de detención donde no hay torturas, pero mucho control. Ella relata los esfuerzos que hacen para organizarse, “Nunca en mi vida vi tanta creatividad ni tanta imaginación para divertirse, para hacer teatro y para disfrazarse”(85) Ellos eligen una directiva democráticamente una directiva oponiéndose a la sociedad dictatorial que impusieron los militares,“El consejo de Ancianos le reclamó al jefe de campo, y con los análisis en la mano se le demostró que lo que nosotros tomábamos era mierda disuelta en agua”(88) A pesar de la represión se logra protestar en los campos de concentración, “La primera huelga que hubo en Chile después del golpe, fue la de los presos de Puchuncaví por los 119 desaparecidos”(89) Además, ellas logran documentar los crímenes que cometían los militares, “Sin embargo, por esos días nos embarcamos en un trabajo minucioso de información acerca de todo cuanto sucedía con la represión”(91) Ellos sabían que cómo testigos y víctimas debían contar la verdadera historia de la dictadura militar y no la mentira del honorable triunfo contra el comunismo.

Tejas verdes, de Hernán Valdés, ha recibido bastantes estudios de la crítica, sin embargo, hay una característica relacionada con la personalidad del protagonista. Valdés. sin militancia política, sin compromiso revolucionario, detenido después de un quiebre amoroso, tratando de salir del país, aparece como una persona débil en comparación con los protagonistas de los otros testimonios, quienes estaban dispuestos a morir en la cámara de tortura. Personajes que se quedaban a luchar en el país antes de salir al exilio. Valdés no pretende hacerse el héroe, sino que sobrevivir al campo de concentración, llegando a mentir en la sala de tortura para no seguir siendo castigado. En la mentira acusa a un grupo de compañeros de trabajo y amigos de complotar contra la Junta Militar. Confesión que firma antes de salir sabiendo que es mentira. No nos atrevemos a señalarlo como un “quebrado”, sino más bien como el “burgués de izquierda”. En está sección estudiaremos como construye esta figura, inspirándose en su propia experiencia.

Vidal no tenía intención de quedarse en Chile antes de su detención,“Partiré en la primera semana de marzo a donde sea, posiblemente España”(19) El protagonista está sumido en la depresión después de terminar su relación amorosa,“Hace tres días que Eva se fue de la casa”(19) El protagonista no está consciente del peligro que lo acecha, envuelto en su vida personal, se ha cerrado en sus problemas. Es un simpatizante de izquierda que desprecia a los militares, pero no ha hecho nada para cambiar la situación política. Su falta de contactos con los grupos políticos le impide andar con cuidado, frecuentando a los líderes de la oposición. Por ejemplo, cuando es apresado por los militares“—Así que aquí teníai las farrras con Miguel Enríquez y los huevones del MIR”(22) Valdés se muestra como una persona ingenua frente a sus captores, piensa que puede razonar con ellos, como cuando les explica su profesión, tratando de ser respetado por quienes lo maltrataban, “—Soy escritor, señor”(23) El narrador intenta oponer la intelectualidad contra la brutalidad militar, como cuando el pide explicaciones de su detención, “Trato de obtener alguna aclaración de parte de quien se ocupa de todo esto, quiero saber qué pasa, por qué estoy aquí. Un palo o algo semejante me remece el cráneo. Los insultos suenan escandalizados, intolerantes”(25) El protagonista menosprecia a los militares siendo inconsciente de las aberraciones que son capaces de realizar. Mientras el protagonista pretende razonar sobre su situación y con sus captores, ellos responde con la fuerza. Las explicaciones acerca de su detención llegan a ser ingenuos, “Quizá, simplemente, me haya denunciado la propietaria del piso, para poder así alquilarlo a otro y obtener una renta tres veces superior”(27) Incluso pretende protestar en forma arrogante contra los militares, “—Si no hice eso, ¿por qué no les advertí de las consecuencias de violar el domicilio de un diplomático, es decir, de Eva, que al fin y al cabo todavía no se ha mudado de allí?”(30) Su detención no se debe a que sea parte de un movimiento político revolucionario opuesto a la Junta de Gobierno, su crimen no lo sabe, “Y por último, estaba el asunto de mis artículos, que ahora quizás están leyendo”(31) El protagonista sabe que se ha incorporado a la resistencia, sino que su oposición se basa en sus conversaciones y artículos sin publicar, ingenuamente piensa que los militares no lo apresarían, “Pensábamos que no éramos gente de peligro –y en realidad directamente no lo éramos”(32) Vidal advierte que no es una persona fuerte y que su estado anímico no lo ayuda,“Mi estado de ánimo era vulnerable. En las últimas semanas no solo se había extinguido –con toda la conflictividad que implica aquí el uso de esa palabra—el último resto de mi cariño por Eva”(32)

Cuando se da cuenta de que no puede entender el alcance de la represión militar, sobretodo su apresamiento, sin haber hecho nada contra la junta, piensa en otros argumentos poco razonables, por ejemplo,“se impone una tendencia a atribuir lo sucedido a mi mala suerte”(36) Poco a poco se va dando cuenta de que su posición en el mundo de la cultura no le sirve de nada, que los militares tienen el control del país, él no puede hacer nada, por ejemplo cuando le preguntan otra vez por Miguel Enríquez,

—Señor, yo soy escritor. Soy una persona conocida, dentro y fuera del país. Mis actividades son muy claras. Aquí hay un malentendido…

…–¡Yo no te he preguntado, huevón, si eres escritor o qué mierda! ¡Te estoy preguntando por Enríquez! (41)

El lenguaje agresivo y prepotente del militar le indica que sus explicaciones no sirven en un mundo donde las preguntas son órdenes que deben ser contestadas. Valdés, intelectual, escritor, se da cuenta que no podrá aguantar el autoritarismo del militar. Su intelectualidad no sirve si quiere sobrevivir en este lugar, por eso cae hasta lo más bajo, “He quedado con una fama de cómico imbécil, del tonto de las filas en las viejas películas norteamericanas”(76) Valdés se da cuenta que debe seguir el juego de los militares no ir en contra, “Un viejo reflejo parece decirme que la obediencia podría salvarme del castigo”(119) El protagonista sabe que con los militares no debe razonar sino responder lo que ellos quieran, aunque no sea la verdad. Cuando se acerca el momento de la tortura, el protagonista está aterrado, intenta pensar en alguna forma de salir del paso, “Tengo que inventar algo, lo que sea”(129) Sin embargo, no logra pensar en nada y termina entregándose a los militares,“–¿Qué dijo Magus? –¿Propuso hablar contra la Junta?

Muevo la cabeza de arriba abajo, muchas veces, rápido (130) Valdés se ve obligado a delatar a sus amigos para librarse de la tortura, sabe que los militares solo necesitan su nombre para apoyar sus mentiras, “Nombro a algunos y en mi cuidado de omitir a alguien nombro a otro que no estaba allí. –¿Y dijo que estaba colaborando en la campaña internacional del marxismo contra Chile? Por supuesto que sí, todo lo que quieran(131)

Cuando sale del cuarto de torturas, piensa que no ha hecho algo que pudiese afectar a los delatados, “Soy incapaz de reflexionar críticamente sobre mi interrogatorio. Los amigos a quienes “delaté” no han sido traidos”(147) Sin embargo, al final le hacen firmar la confesión sacada a golpes de electricidad, pero con más información. Sabe que son grandes acusaciones que pueden afectar a los involucrados, pero firma igual,“—Firma, huevón. Miro al comandante, perplejo. Balbuceo algo, quiero decir que no es exactamente lo que dije”(153) La única oposición que muestra es un gesto con su rostro, “Tomo el lápiz que hay en la mesa y firmo con una repugnancia ostensible cada una de las hojas”(154) Termina preocupado de saber que será usado como quien acuso a sus amigos y ex pareja e intenta advertirles,“le cuento todos los detalles para que informe a Eva y a Magus”(154)

Mientras los otros testimonios están plagados del revolucionario que prefería morir a delatar o mentir para entregar a sus compañeros. Vidal nos muestra el lado opuesto, el intelectual burgués que no tiene una actitud revolucionaria, todo lo contrario, su debilidad lo lleva a firmar acusaciones contra sus compañeros.

Los testimonios sirvieron para denunciar a la dictadura militar chilena, en nuestros tiempos cumplen la misión de recuperar las memorias de miles de chilenos muertos, desaparecidos, exiliados y torturados. Además, para quienes no saben del Golpe de Estado de 1973, les permite saber por qué los chilenos se exiliaron en el extranjero. El análisis literario parece no pertenecer a este tipo de literatura que pretende conmover a un público acerca de situaciones traumáticas reales. Sin embargo, es importante saber cómo logran esta empatía, por eso nos pareció adecuado estudiar la forma como se escribieron textos narrativos producidos por exiliados chilenos en el extranjero, pues una gran cantidad del público receptor no eran chilenos, por lo tanto, más difíciles de interesarlos en causas ajenas.

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