EZLN: «Con nuestro silencio nos hicimos presentes»

Tomado de http://m.rlp.com.ni

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) hizo público en tres comunicados que su movimiento está más sólido y organizado que nunca y anuncia “una serie de iniciativas, de carácter civil y pacífico”, desde este momento.

“Nuestro mensaje es de lucha y resistencia. Nos hicimos presentes para hacerles saber que si ellos nunca se fueron, tampoco nosotros”, precisa en un comunicado emitido esta noche.

Según el ejército rebelde la movilización del pasado 21 de diciembre de más de 30.000 simpatizantes zapatistas “no es un mensaje de guerra” pero aclara que “si el PRI no se fue, ellos tampoco”.

En el mensaje, firmado por el subcomandante Marcos, arremeten contra todos los niveles de gobierno y los partidos políticos y anuncia que, en los próximos días, el EZLN, dará a conocer una serie de iniciativas, “de carácter civil y pacífico, para seguir caminando junto a los otros pueblos originarios de México”.

“Hace 6 años, un segmento de la clase política e intelectual salió a buscar un responsable para su derrota. En aquel tiempo nosotros estábamos, en ciudades y comunidades, luchando por justicia para un Atenco que no estaba entonces de moda. En ese ayer nos calumniaron primero y quisieron acallarnos después”, señala.

Comunicado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena

Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

México, 30 de diciembre de 2012.

Al pueblo de México:

A los pueblos y gobiernos del mundo:

Hermanos y hermanas:

Compañeros y compañeras:

El pasado 21 de diciembre del 2012, en horas de la madrugada, decenas de miles de indígenas zapatistas nos movilizamos y tomamos, pacíficamente y en silencio, 5 cabeceras municipales en el suroriental estado mexicano de Chiapas.

En las ciudades de Palenque, Altamirano, las margaritas, Ocosingo y San Cristóbal de las Casas, los miramos y nos miramos a nosotros mismos en silencio.

No es el nuestro un mensaje de resignación.

No lo es de guerra, de muerte y destrucción.

Nuestro mensaje es de lucha y resistencia.

Después del golpe de estado mediático que encumbró en el poder ejecutivo federal a la ignorancia mal disimulada y peor maquillada, nos hicimos presentes para hacerles saber que si ellos nunca se fueron, tampoco nosotros.

Hace 6 años, un segmento de la clase política e intelectual salió a buscar un responsable para su derrota. En aquel tiempo nosotros estábamos, en ciudades y comunidades, luchando por justicia para un Atenco que no estaba entonces de moda.

En ese ayer nos calumniaron primero y quisieron acallarnos después.

Incapaces y deshonestos para ver que en sí mismos tenían y tienen la levadura de su ruina, pretendieron desaparecernos con la mentira y el silencio cómplice.

Seis años después, dos cosas quedan claras:

Ellos no nos necesitan para fracasar.

Nosotros no los necesitamos a ellos para sobrevivir.

Nosotros, que nunca nos fuimos aunque así se hayan empeñado en hacerles creer los medios de todo el espectro, resurgimos como indígenas zapatistas que somos y seremos.

En estos años nos hemos fortalecido y hemos mejorado significativamente nuestras condiciones de vida. Nuestro nivel de vida es superior al de las comunidades indígenas afines a los gobiernos en turno, que reciben las limosnas y las derrochan en alcohol y artículos inútiles.

Nuestras viviendas se mejoran sin lastimar a la naturaleza imponiéndole caminos que le son ajenos.

En nuestros pueblos, la tierra que antes era para engordar el ganado de finqueros y terratenientes, ahora es para el maíz, el frijol y las verduras que iluminan nuestras mesas.

Nuestro trabajo recibe la satisfacción doble de proveernos de lo necesario para vivir honradamente, y de contribuir en el crecimiento colectivo de nuestras comunidades.

Nuestros niños y niñas van a una escuela que les enseña su propia historia, la de su patria y la del mundo, así como las ciencias y las técnicas necesarias para engrandecerse sin dejar de ser indígenas.

Las mujeres indígenas zapatistas no son vendidas como mercancías.

Los indígenas priístas van a nuestros hospitales, clínicas y laboratorios porque en los del gobierno no hay medicinas, ni aparatos, ni doctores ni personal calificado.

Nuestra cultura florece, no aislada sino enriquecida por el contacto con las culturas de otros pueblos de México y del mundo.

Gobernamos y nos gobernamos nosotros mismos, buscando siempre primero el acuerdo antes que la confrontación.

Todo esto se ha conseguido no sólo sin el gobierno, la clase política y medios que los acompañan, también resistiendo sus ataques de todo tipo.

Hemos demostrado, una vez más, que somos quienes somos.

Con nuestro silencio nos hicimos presentes.

Ahora con nuestra palabra anunciamos que:

Primero.- Reafirmaremos y consolidaremos nuestra pertenencia al congreso nacional indígena, espacio de encuentro con los pueblos originarios de nuestro país.

Segundo.- Retomaremos el contacto con nuestros compañeros y compañeras adherentes a la sexta declaración de la selva lacandona en México y en el mundo.

Tercero.- Intentaremos construir los puentes necesarios hacia los movimientos sociales que han surgido y surgirán, no para dirigir o suplantar, sino para aprender de ellos, de su historia, de sus caminos y destinos. Para esto hemos logrado el apoyo de individuos y grupos en diferentes partes de México, conformados como equipos de apoyo de las comisiones sexta e internacional del EZLN, de modo que se conviertan en correas de comunicación entre las bases de apoyo zapatistas y los individuos, grupos y colectivos adherentes a la sexta declaración, en México y en el mundo, que aún mantienen su convicción y compromiso con la construcción de una alternativa no institucional de izquierda.

Cuarto.- Seguirá nuestra distancia crítica frente a la clase política mexicana que, en su conjunto, no ha hecho sino medrar a costa de las necesidades y las esperanzas de la gente humilde y sencilla.

Quinto.- Respecto a los malos gobiernos federales, estatales y municipales, ejecutivos, legislativos y judiciales, y medios que los acompañan decimos lo siguiente:

• Los malos gobiernos de todo el espectro político, sin excepción alguna, han hecho todo lo posible por destruirnos, por comprarnos, por rendirnos. PRI, PAN, PRD, PVEM, PT, CC y el futuro partido de RN, nos han atacado militar, política, social e ideológicamente. Los grandes medios de comunicación intentaron desaparecernos, con la calumnia servil y oportunista primero, con el silencio taimado y cómplice después. A quienes sirvieron y de cuyos dineros se amamantaron ya no están. Y quienes ahora los relevan no durarán más que sus antecesores. Como ha sido evidente el 21 de diciembre del 2012, todos han fracasado.

• Queda entonces al gobierno federal, ejecutivo, legislativo y judicial, decidir si reincide en la política contrainsurgente que sólo ha conseguido una endeble simulación torpemente sustentada en el manejo mediático, o reconoce y cumple sus compromisos elevando a rango constitucional los derechos y la cultura indígenas, tal y como lo establecen los llamados “Acuerdos de San Andrés”, firmados por el gobierno federal en 1996, encabezado entonces por el mismo partido ahora en el ejecutivo.

• Queda al gobierno estatal decidir si continúa la estrategia deshonesta y ruin de su antecesor, que además de corrupto y mentiroso, ocupó dineros del pueblo de Chiapas en el enriquecimiento propio y de sus cómplices, y se dedicó a la compra descarada de voces y plumas en los medios, mientras sumía al pueblo de Chiapas en la miseria, al mismo tiempo que hacía uso de policías y paramilitares para tratar de frenar el avance organizativo de los pueblos zapatistas; o, en cambio, con verdad y justicia, acepta y respeta nuestra existencia y se hace a la idea de que florece una nueva forma de vida social en territorio zapatista, Chiapas, México. Florecimiento que atrae la atención de personas honestas en todo el planeta.

• Queda a los gobiernos municipales decidir si se siguen tragando las ruedas de molino con las que las organizaciones antizapatistas o supuestamente “zapatistas” los extorsionan para agredir a nuestras comunidades; o mejor usan esos dineros para mejorar las condiciones de vida de sus gobernados.

• Queda al pueblo de México que se organiza en formas de lucha electoral y resiste, decidir si sigue viendo en nosotros a los enemigos o rivales en quienes descargar su frustración por los fraudes y agresiones que, al final, todos padecemos, y si en su lucha por el poder continúan aliándose con nuestros perseguidores; o reconocen al fin en nosotros otra forma de hacer política.

Sexto.- en los próximos días el EZLN, a través de sus comisiones sexta e internacional, dará a conocer una serie de iniciativas, de carácter civil y pacífico, para seguir caminando junto a los otros pueblos originarios de México y de todo el continente, y junto a quienes, en México y en el mundo entero, resisten y luchan abajo y a la izquierda.

Hermanos y hermanas:

Compañeros y compañeras:

Antes tuvimos la buenaventura de una atención honesta y noble de distintos medios de comunicación. Lo agradecimos entonces. Pero eso fue completamente borrado con su actitud posterior.

Quienes apostaron a que sólo existíamos mediáticamente y que, con el cerco de mentiras y silencio, desapareceríamos, se equivocaron.

Cuando no había cámaras, micrófonos, plumas, oídos y miradas, existíamos.

Cuando nos calumniaron, existíamos.

Cuando nos silenciaron, existíamos.

Y aquí estamos, existiendo.

Nuestro andar, como ha quedado demostrado, no depende del impacto mediático, sino de la comprensión del mundo y de sus partes, de la sabiduría indígena que rige nuestros pasos, de la decisión inquebrantable que da la dignidad de abajo y a la izquierda.

A partir de ahora, nuestra palabra empezará a ser selectiva en su destinatario y, salvo en contadas ocasiones, sólo podrá ser comprendida por quienes con nosotros han caminado y caminan, sin rendirse a las modas mediáticas y coyunturales.

Acá, con no pocos errores y muchas dificultades, es ya una realidad otra forma de hacer política.

Pocos, muy pocos, tendrán el privilegio de conocerla y aprender de ella directamente.

Hace 19 años los sorprendimos tomando con fuego y sangre sus ciudades. Ahora lo hemos hecho de nuevo, sin armas, sin muerte, sin destrucción.

Nos diferenciamos así de quienes, durante sus gobiernos, repartieron y reparten la muerte entre sus gobernados.

Somos los mismos de hace 500 años, de hace 44 años, de hace 30 años, de hace 20 años, de hace apenas unos días.

Somos los zapatistas, los más pequeños, los que viven, luchan y mueren en el último rincón de la patria, los que no claudican, los que no se venden, los que no se rinden.

Hermanos y hermanas:

Compañeras y compañeros:

Somos los/las zapatistas, reciban nuestro abrazo.

¡Democracia!

¡Libertad!

¡Justicia!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Subcomandante Insurgente Marcos

México. Diciembre de 2012 – Enero de 2013.

Los zapatistas avanzan en silencio hacia la autonomía


Tomado de http://periodismohumano.com

En Chiapas, en la frontera sur de México, allá donde la orografría es abrupta y el hambre surca los rostros de los más pequeños, miles de personas decidieron alzarse en armas y decir “basta” a la pobreza, a la marginación, a la invisibilidad. Era el 1 de enero de 1994, y las ciudades chiapanecas amanecieron tomadas por los nadie, los indígenas, aquellos que debían bajar de la cera cuando pasaba un caxlan –palabra maya para designar a los mestizos- , aquellos que no sabían, que andaban descalzos, los prescindibles, sencillos hombres y mujeres que aquel día se volvieron grandes al hacer la primera revolución del siglo XXI.

20130102-042738.jpgEsto somos nosotros. El EZLN. La voz que se arma para hacerse oír. El rostro que se esconde para mostrarse. El nombre que se calla para ser nombrado. La roja estrella que llama al hombre y al mundo para que escuchen, para que vean, para que nombren. El mañana que se cosecha en el ayer”, Fragmento del discurso inaugural de la mayor Ana María, en el primer encuentro zapatista, el 27 de julio de 1996. Foto: Adolfo López

“Hoy decimos ¡basta!, (…) los desposeídos somos millones y llamamos a todos nuestros hermanos a que se sumen a este llamado como el único camino para no morir de hambre ante la ambición insaciable de una dictadura de más de 70 años encabezada por una camarilla de traidores que representan a los grupos más conservadores y vendepatrias”, rezaba la primera declaración de la Selva lacandona con la que esta guerrilla indígena, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, se atrevía a declararle la guerra al Estado mexicano.

Era el día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que marcó la consolidación definitiva del neoliberalismo en el país, y los zapatistas presentaban 11 peticiones fundamentales relacionadas con el derecho al trabajo, la tierra, la vivienda, la alimentación, la salud, la educación, la independencia, la libertad, la democracia, la justicia y la paz. En definitiva pedían ser ciudadanos de primera en un país que los negaba, y tener capacidad para gozar del ejercicio de esta ciudadanía con respeto a sus modos de producción y autogobierno tradicionales, más allá del sistema de partidos y la sobreexplotación de la tierra. Esta propuesta alborotó una sociedad que se sentía en marasmo, secuestrada por más de 60 años por un partido único que había perdido su legitimidad, y económicamente en crisis. “El EZLN nos cambió la vida. Bajó el ejercicio de la política a la comunidad. Se extendió la percepción que nuestra palabra podía contar si así lo decidíamos, y se extendió la participación de estudiantes, campesinos, clases medias en los medios, en la esfera pública”, explica Gloria Muñoz, periodista que ha vivido muchos años en las comunidades zapatistas y sigue desde cerca la trayectoria del EZLN.

20130102-043045.jpgEl subcomandante Marcos logró la simpatía de las izquierdas de Europa y EEUU. Adolfo López

Así, el EZLN captó enseguida los focos nacionales e internacionales. Su portavoz, el Subcomandante Marcos, un encapuchado con pipa, de humor chispeante, desparpajo seductor y tiros verbales certeros, también sacudió las izquierdas de la vieja Europa y EEUU, en plena crisis ideológica después de la caída de Berlín y el auge del neoliberalismo.

El apoyo nacional paró la matanza que se hubiera desencadenado entre un Ejército profesional y una guerrilla campesina ataviada con más palos que armas de fuego. Así, después de 12 días de enfrentamientos armados, estos nadies lograron el primer diálogo nacional en febrero-marzo de 1994 y posteriormente, entre el 95 y el 96, se elaboraron los Acuerdos de San Andrés, que establecían la lucha agraria, la lucha por el reconocimiento legal de los derechos de los indígenas y la construcción de estructuras de gobierno autónomos.

Aunque pronto se quedaron en papel mojado, los Acuerdos son un documento de referencia y dieron visibilidad a los pueblos indígenas. De ellos salió el Congreso Nacional Indígena que convirtió a los pueblos originarios en un actor político. Los zapatistas pasaron de la decepción a los hechos y empezaron a llevar sus derechos y su autonomía por su cuenta. Si no había reconocimiento legal de sus necesidades y sus modos propios, los ejercerían en la práctica. Recuperaron miles de hectáreas de tierras a los caciques para trabajarlas ellos mismos. Y empezaron una política de fortalecimiento local. Para ello, la estructura militar cedió espacio a sus bases de apoyo, como se hacen llamar los zapatistas civiles. Se organizaron en Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, que estructuran los territorios que controlan y promueven el desarrollo local fuera de las leyes gubernamentales. Y con la suma de estas municipalidades establecieron cinco supraregiones, que funcionan como centros de poder político y administrativo, los Caracoles. En 1998, el EZLN controlaba 38 municipios autónomos concentrados en el centro y oriente de Chiapas y, ya en 2003, existían cinco Juntas de Buen Gobierno, sus autoridades, compuestas por delegados de los diferentes municipios que se relevan temporalmente y son elegidos por la propia comunidad. Las JBG son los responsables de los proyectos, la administración y la impartición de justicia. A partir de ellas se construye su sistema alternativo, basado en la visión y práctica del mundo de los pueblos originarios, con una estructura más participativa y un gran arraigo con la tierra. Su práctica autonóma se construye a partir de la implicación de las bases en el trabajo colectivo de la comunidad como promotores de salud, educación, comunicación, sin más recompensa que la mejora de su vida cotidiana y la de su comunidad.

20130102-043758.jpgLas mujeres han sido uno de los sectores que más se ha empoderado, no solo acaparando cargos comunitarios, sino con la Ley Revolucionaria de Mujeres, promovida en 1993 por las zapatistas en sus comunidades. Foto: Adolfo López

“Lo que nos enseñó el EZLN, es realmente a luchar, que íbamos a luchar por esas demandas y nos advirtieron que iba a llevar un largo tiempo.Y descubre que la pobreza que existe en la comunidad es por culpa de unos explotadores, entonces como que le abre a uno la vista, el pensamiento, el corazón a que no es porque no trabajamos que somos pobres, o como alguno que otro decía es que dios así quiere de por sí, que unos van a ser ricos y otros van a ser pobres. Entonces como que el EZLN hace una nueva propuesta a diferencia de otras organizaciones, porque la propuesta de él es a luchar, no sólo a correr a los finqueros, sino a trabajar. Va a luchar por la salud, por la educación, por la alimentación, por la vivienda, por la justicia, por la democracia” explica el compañero Jacinto en Radio Insurgente, la emisora zapatista, al ser preguntado por cómo le cambió la vida con el EZLN.

Esta autonomía de facto causó simpatías en todo el mundo, que les acompañan a través de redes internacionales solidarias que apoyan con financiación para los programas y capacitación a los promotores locales. Así, han implementado un sistema de salud y educación autónomo, así como multitud de proyectos productivos y de mejora de las condiciones de vida.

“Antes cuando había un problema en nuestra comunidad a veces iba uno hasta donde está el mal gobierno y ahí solamente arreglaba su problema el que tenía dinero. Pero ahora ha cambiado, porque aquí con nosotros, con nuestro gobierno del pueblo ya no se necesita dinero, sino que el que de por sí tiene la razón es el que tiene la razón, y el que tiene la culpa pues se reconoce que tiene la culpa” relata en la misma emisora con un castellano precario, el compañero Francisco, zapatista del pueblo de San Miguel, del Caracol La Realidad, en la parte más septentrional del estado.

20130102-043914.jpg“No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder”, EZLN. Foto: adolfo López

“Es el principio de mandar obedeciendo que promueven, es decir la política puesta en la gente de abajo, el principio de la consulta, del no hacer nada sin preguntarle a los pueblos, el principio de la revocación del mandato, que si no lo haces bien te quito, y sobretodo el principio de la participación colectiva”, subraya Muñoz.

Así las cosas, referirse al zapatismo ahora, 17 años después del alzamiento, no es hablar solamente de un grupo guerrillero, sino de una nueva forma de relaciones sociales entre las comunidades y de una nueva forma de ver y vivir el mundo. Más allá de las armas, impactó su decisión y su dignidad, que despertó la conciencia de millones de ciudadanos y ciudadanas y volcaron hacia Chiapas los reflectores internacionales.

Pero con el paso de los años, los zapatistas han perdido poder mediático, y con la sombra, se han acentúado los hostigamientos. Pese al alto al fuego, el gobierno ha mantenido siempre un cerco militar en los territorios zapatistas, y el ejército ha sido denunciados en numerosas ocasiones de violar los Derechos Humanos con amenazas, toma ilegal de tierras, ejecuciones, torturas o por forzar el desplazamiento de los pobladores indígenas. Según el Centro de Análisis Políticos e Investigaciones Sociales y Económicas (CAPISE) se mantienen 118 instalaciones militares, 57 de las cuales en tierras comunales. Permanece así el estado de acecho, con una guerra sumergida y olvidada, en donde los excesos pasan desapercibidos por la falta de información.

Además, al acoso de los soldados se sumó una nueva estrategia de contrainsurgencia a través de paramilitares, otros indígenas a sueldo, entrenados y armados que acechan constantemente a los zapatistas, de tal manera que mediáticamente parezcan conflictos interétnicos o religiosos.

“Hay un conflicto armado no resuelto. Se mantienen las fuerzas militares en el territorio y aparecen paramilitares con un rostro civil, pero que operan con hostigamiento, amedrentamiento con poblaciones zapatistas o sus simpatizantes. Es una estrategia integral de contrainsurgencia”, resume Jorge Armando Gómez, del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), en Chiapas.

Las pruebas sobre la actividad paramilitar sobran: asesinatos, masacres, como las 45 personas asesinadas en el poblado de Acteal en 1997, robos de cosechas y ganado son una constante. El Frayba lleva a cabo un trabajo sistemático de recolectar información y denunciar los crímenes, tanto de paramilitares como del Ejército. Quien lea algunos de sus informes anuales, se encontrará con una situación crítica en Chiapas, donde la criminalización de la protesta está a la orden del día, mientras las comunidades indígenas resisten desde hace años toda clase de vejaciones. De hecho, el mismo Frayba, ha sufrido una campaña de difamación y criminalización por su misma labor de denuncia, además de que varios de sus integrantes han sufrido amenazas directas.

“Siguen aplicando una estrategia de deslegitimación del movimiento y todos sus simpatizantes. El movimiento zapatista es por su naturaleza una piedra en el zapato de México. Choca con un modelo de desarrollo y explotación del territorio neoliberal y además lo hace en la frontera sur, un lugar importantísimo geoestratégicamente con todos los intereses económicos transnacionales, hacia Centro y Suramérica. Es una piedra que se resiste pero además es mucho más grande y simbólica porque aporta alternativas a la humanidad”, arguye Gómez.

En efecto, la praxis del zapatismo propone alternativas de respeto intercultural, políticamente lleva a cabo el autogobierno y la libre determinación, en lo económico busca la producción colectiva, el uso y cuidado de la tierra más allá de lo material. “Siempre se buscará acabarlos por todos los medios posibles, porque se opone a la creencia de que el capitalimo neoliberal es el único modelo válido para la sociedad”, agrega Gómez.

20130102-044711.jpg“Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida”, IV Declaracion de la selva lacandona, publicada el 1 de enero de 1996. Foto Adolfo López

De hecho, además de la importancia geoestratégica de Chiapas, en los últimos años se ha convertido en un nuevo foco nacional de la inversión turística y ambos intereses chocan con la defensa del territorio de los indígenas. Entre los proyectos estatales más importantes destacan la construcción de una autopista San Cristóbal-Palenque, y la creación de una presa hidroeléctrica en los ríos Agua Azul, Tulijá y Bascán, que despojaría a las comunidades de sus recursos naturales más importantes.

Cuando las comunidades se oponen, el gobierno se intenta apropiar del territorio con desalojos forzados, la cooptación para la firma de convenios y proyectos de desarrollo, la ocupación policial y militar de la zona, la criminalización de defensores y la judicialización de acciones de defensa de derechos. Es el caso de los recientes conflictos de los poblados de Bachajón y Mitzitón.

En Bachajón, una de las comunidades afectadas por la presa, el pasado febrero asesinaron a un comunero e hirieron a otro. Ciento diecisiete personas han sido detenidas, de las cuales cinco aún permanecen presas, y las personas que permanecen plantadas en el lugar para evitar el desalojo, sufren constantes hostigamientos.

El pueblo de Mitzitón también mantiene un plantón desde el año para defensa su territorio del paso de la Autopista. Desde entonces un grupo de paramilitares liderados por el “Ejército de Dios” y “Alas de Águila”, protagonizan enfrentamientos armados contra los pobladores incluso en presencia de funcionarios estatales.

Como explica el Frayba, lo que se disputa es “evitar el empoderamiento de los pueblos indígenas de la región para ejercer su derecho a decidir qué necesitan como pueblos y cómo pueden cuidar, proteger y defender sus territorios”.

20130102-045151.jpgEl zapatismo representa un desafío para los intereses multinacionales porque ejercen su derecho indígena a la tierra y a la soberanía. FotoAdolfo López

A eso se suma la presión constante de los partidos políticos que con regalos simbólicos y promesas intangibles intentan romper la autonomía de los pueblos zapatistas en resistencia. “Hay altibajos en las comunidades, porque el gobierno nos está atacando con sus programas, con sus proyectos, entonces nos está atacando de maneras de que dejemos de luchar y nos salgamos de la lucha y ahora podamos volver a ser dominados por él”, resume el compañero Jacinto desde La Realidad.

Sin embargo, todo lo que han hecho y continúan haciendo las comunidades indígenas zapatistas, su andar colectivo, desde hace 17 años pero que viene de más atrás, es posible gracias a la conciencia política que han desarrollado a la par de su organización para la vida.

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