“¿Dónde estaban del 11 al 23 de septiembre los que ahora trabajan en la Fundación Neruda?”

Neruda el poeta estafado: ¿de quién es Cantalao? *

Así como Pablo Neruda legó su casa de Isla Negra al Partido Comunista (viéndolo como representante de los trabajadores de Chile), donó Punta de Tralca para “una entidad sin fines de lucro que tendrá como objetivo principal la difusión de las letras, las artes y las ciencias, objetivos que para cumplirlos hacen preciso habilitar dependencias donde se reunirán los escritores, artistas, científicos e investigadores. Se consulta también construir en el bien raíz que se dona locales para una exposición permanente, un acuario, un teatro y otra obras que permitan el mejor desarrollo de las finalidades numeradas”.

Legó en vida a los escritores, artistas y sabios de América sus libros, sus colecciones, el terreno y los recursos para levantarles una casa digna. Ya lo expresado con meridiana –y poética– claridad:

    “Dejo mis viejos libros recogidos
    en rincones del mundo, venerados
    en su tipografía majestuosa
    a los nuevos poetas de América,
    a los que un día
    hilarán en el ronco telar interrumpido
    las significaciones de mañana”

Empero, hasta el sol de hoy, no se ha concretado esta donación a los escritores, artistas y sabios de América ni la Sociedad de Escritores ha puesto empeño en que el legado sea tangible.

Cabe poner énfasis en una cualidad del poeta que se traiciona al no cumplirse su voluntad: la escritora Eugenia Neves demostró la existencia de una unidad en la obra de Neruda que es su modo de militancia —definida por él mismo en su discurso de recepción del Premio Nobel—, como la busca de un camino para “obtener la armonía natural que podrá permitir la construcción de la sociedad que realice la utopía humana, de un mundo feliz que sería la tarea esencial del Hombre” [2].

Esta unidad en la obra es inseparable a la unidad en la acción, a la consecuencia de sus actos en la vida diaria. Es así como Pablo Neruda donó los terrenos de Punta de Tralca para crear una “Fundación de Beneficencia sin fines de lucro cuyo fin será la propagación de las letras, las artes y las ciencias, en especial en el litoral comprendido entre San Antonio y Valparaíso con un carácter que tienda a expandir su influencia y acción en el país y en el extranjero”.

Dicha voluntad expresa en el Testamento (II) se condice con el legado correspondiente a la Fundación Cantalao al que dio forma legal su abogado Sergio Insunza.

A mi partido (XXVII) no es testamento ni entrega de bienes materiales a esta colectividad política sino la formidable declaración de su condición y destino de militante que asumió una causa a plena conciencia y queda tácita su seguridad de que el partido será su mejor albacea y se encargará de cumplir su voluntad expresa en los testamentos.

Como lo señalamos en Neruda Memoria Crepitante[3], el 20 de junio de 1954, Neruda empezó a celebrar su quincuagésimo cumpleaños en Villa Michoacán colocando la primera piedra de la Fundación “Pablo Neruda” Para El Desarrollo De La Poesía. Dicho acto se realizó, en solemne ceremonia a la cual asistieron don Juan Gómez Millas, rector de la Universidad de Chile, el parlamentario Astolfo Tapia, el poeta Mario Ferrero, la pintora Mireya Lafuente, profesora de dibujo del Liceo Nº 6 de Niñas, compañera de Gabriela Mistral cuando esta fundó dicho plantel, y por cierto, Jorge Sanhueza, secretario y bibliotecario de Neruda. El vate deseaba que esta fundación se pusiera en marcha a través de la Universidad y nombró curador de su legado a Jorge Sanhueza, lamentablemente fallecido a temprana edad.

Fundación Cantalao

A principios de la década del 70 y cuando regresaba a Chile luego de su misión diplomática en Francia, el poeta expuso su voluntad de materializar la creación de una fundación a su abogado y amigo Sergio Insunza, quien de inmediato redactó y dio forma a esta voluntad. Esta sería la Fundación Cantalao que no llevaría el primitivo nombre de Fundación “Pablo Neruda” Para El Desarrollo De La Poesía.

En entrevista a la famosa periodista Rita Guibert, que fue su huésped en Isla Negra durante las dos últimas semanas de su campaña presidencial, Neruda le habló de sus legados:

“Lo que tengo lo pongo a disposición de la lucha popular. Esta casa en que usted está pertenece desde hace 20 años al Partido Comunista de Chile a quien se la he regalado por escritura pública. Yo estoy en esta casa simplemente por una decisión de mi partido, por la generosidad de mi partido. Estoy usufructuando de un bien que no me pertenece, uesto que lo di, así como todas las colecciones, y todos los libros, y todos los objetos que hay en esta casa. He regalado más de una biblioteca entera a la universidad de mi país. He regalado también la casa en que actualmente viven algunos de los dirigentes de mi partido.”

Después le respondió a la pregunta:

¿No será otra de sus donaciones la Fundación Cantalao, una ciudad de escritores en Isla Negra?

”Ultimamente he logrado adquirir, pagándolo a plazos, un terreno grande al lado del mar para que los escritores en el futuro puedan pasar su veraneo y hacer su obra creadora en un ambiente de extraordinaria belleza, como lo será la Fundación Cantalao. Será dirigida por gente de la Universidad Católica, de la Universidad de Chile y de la Sociedad de Escritores. Será una fundación para que los escritores becados puedan vivir por un año con el producto de mis derechos de autor, disfrutando de una casa común para reuniones y actos además de cabañas individuales para trabajar”.[4]

El 9 de mayo de 1973, habían comparecido ante la Secretaría del Tribunal de Casablamca los testigos Ignacio Mujica Araya y Roberto Ceppi de Lecco Infante para declarar que la donación del predio de Punta de Tralca “tiene fines exclusivamente benéficos y no reportará utilidad de ninguna especie al donante, toda vez que será beneficiaria de la antedicha donación una entidad sin fines de lucro que tendrá como objetivo principal la difusión de las letras, las artes y las ciencias, objetivos que para cumplirlos hacen preciso habilitar dependencias donde se reunirán los escritores, artistas, científicos e investigadores. Se consulta también construir en el bien raíz que se dona locales para una exposición permanente, un acuario, un teatro y otra obras que permitan el mejor desarrollo de las finalidades numeradas”.

Justo un mes después, el 11 de junio de 1973, compareció Neruda ante la Secretaría del Tribunal de Casablanca, como señala la escritura, autorizado por su cónyuge Matilde Urrutia, para donar la Fundación Cantalao en formación. Para erigirla, dona, a título gratuito, a fin de que se cumplan los fines que se contienen en los Estatutos de dicha Corporación, el inmueble ubicado en Punta de Tralca, comuna del Quisco, departamento de Casablanca de la provincia de Valparaíso, que compró al Seminario Pontificio de Santiago.

El pintor Julio Escámez recuerda que Neruda ya había empezado a proyectar la construcción de Cantalao hasta en ciertos detalles:

“En Isla Negra, cuando Neruda comenzaba a planear la construcción de una casa para escritores que se llamaría Cantalao, nombre tomado de su libro El habitante y su esperanza, ya tenía preparada la inscripción del frontis dedicada a dos personas: a don Carlos Nascimento y a Gonzalo Losada” [5].

El proyecto Centro Cultural Cantalao, patrocinado por la Fundación Cantalao —Universidad de Chile, Universidad Católica, Universidad Técnica Pablo Neruda— y propuesto por los arquitectos Carlos Martner, Raúl Bulnes y Virginia Plubins a la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) el 1 de junio de 1973, abarca toda la idea de Neruda en un programa que contempla: casa de la cultura, acuario (inclusive sección dedicada a la conquiliología con exposición de conchas de moluscos), anfiteatro al aire libre, equipamiento deportivo y áreas verdes (parque de uso público).

Años más tarde, Matilde Urrutia —quien se unió al poeta en 1955 y contrajo matrimonio con él doce años más tarde—, testamentó sus bienes el 15 de enero de 1982, según los deseos de Pablo Neruda. Pero en su testamento, Matilde establece la creación no de la Fundación Cantalao, sino de la Fundación Pablo Neruda, hecho comprensible porque ella intenta perpetuar el nombre del poeta

Matilde Urrutia instituye a la Fundación Pablo Neruda como “heredera universal” de gran parte de su patrimonio. Antes de su muerte el 5 de enero de 1985, en sus Estatutos, junto con declarar a la corporación “una fundación de beneficencia” cuyo objetivo es “el cultivo y la propagación de las letras y las artes”, se encarga de designar, a los cinco miembros que del directorio. Estos fueron Flavián Levine, Raúl Bulnes, Juan Agustín Figueroa, el escritor Jorge Edwards y el actor Roberto Parada, quienes debían cumplir el “triple carácter de albaceas, herederos modales y directores de la Fundación”.

Esta designación contraviene el expreso mandato de Neruda quien señaló en los Estatutos de la Fundación Cantalao (por él inscritos en el Juzgado de Casablanca), en su artículo quinto:

“La Fundación será dirigida por un Consejo Directivo y Ejecutivo que se compondrá de siete miembros a saber: a) dos representantes de don Pablo Neruda; b) los rectores de las universidades de Chile, Católica de Chile y Técnica del Estado o las personas que en su representación designen; c) un representante de la Central Única de Trabajadores, y d) un representante de la Sociedad de Escritores de Chile”.

Pero Matilde prevé en el Título Cuarto, art, 15°:
“En caso de disolución de la Fundación, los bienes que constituyan su patrimonio pasarán a la Sociedad de Escritores de Chile”.

Llama la atención que Matilde en el título quinto del Artículo Décimo Quinto del artículo 15° demanda que al no operar la disposición testamentaria contenida en la cláusula tercera, Flavián Levine, Raúl Bulnes, Juan Agustín Figueroa, Jorge Edwards y Roberto Parada deben erigir un museo que recuerde la persona, vida y obra de Pablo Neruda en la propiedad que ocupó en vida el poeta, “pero siempre y cuando dicho inmueble sea transferido con ese objeto, sin condición o limitación alguna y sin que el gobierno tenga injerencia alguna en su administración o en la administración de su personal. Si la condición anteriormente señalada no fuera cumplida, es mi voluntad que el museo se levante en otro lugar y preferentemente en Punta de Tralca”.

No queda claro si Matilde Urrutia omite que la casa de Isla Negra fue legada por Neruda, por testamento al Partido Comunista o si considera que este Partido va a transferir el inmueble para que ahí se levante el museo.

Tal como se puede advertir, a Juan Agustín Figueroa, hoy presidente de la Fundación Neruda, le correspondería la tarea de volver al Estatuto que se escribió bajo el dictado de Pablo Neruda construir el andamiaje jurídico para retornar el patrimonio nerudiano a sus herederos legítimos haciendo cumplir la voluntad de Pablo Neruda claramente expresada en su testamento. Esta responsabilidad también le cabe al partido Comunista que debía velar por el cumplimiento de la voluntad del poeta, más aún cuando se le entregaba la casa de Isla Negra. El PC tiene que explicar por qué y a quién se la vendió con todo cuanto contenía en trescientos millones de pesos. Juan Agustín Figueroa debiera dar cuenta pública de lo que la empresa casa Isla Negra vale hoy.

Queda pendiente la materialización de la Fundación Cantalao: “entidad sin fines de lucro que tendrá como objetivo principal la difusión de las letras, las artes y las ciencias, objetivos que para cumplirlos hacen preciso habilitar dependencias donde se reunirán los escritores, artistas, científicos e investigadores”.

La palabra de Neruda no puede ser acallada. Palabra de poeta, palabra de hombre, palabra de honor, tampoco lo dicho por él a Rita Guibert:

“Estoy usufructuando de un bien que no me pertenece puesto que lo di, así como todas las colecciones, y todos los libros, y todos los objetos que hay en esta casa.”

Parece ser destino de los trabajadores, escritores y creadores recibir legados que no pueden gozar. Es de esperar que no ocurra lo mismo con la propiedad de Reñaca, donada por la escritora Teresa Hamel a la Sociedad de Escritores de Chile para que se construya un refugio de los escritores. Pero la SECh antes de recibirla ya está pensando en venderla para instituir un premio que será pan para hoy hambre para mañana.

[1] El Testamento (II) pertenece a Yo soy, canto XXVI del Canto General (América 1950,edición clandestina), p. 440, así como el poema XXIII corresponde el Testamento (I), p. 239: “Dejo a los sindicatos / del cobre, del carbón y del salitre/ mi casa junto al mar de Isla Negra…”. A mi Partido corresponde al XXVII, p.442.

[2] Pablo Neruda: la invención poética de la historia, Santiago, RIL Editores, 2000. Eugenia Neves (fallecida en 2003) se doctoró en la Sorbona con una tesis sobre el Canto General.
[3] Ediciones Tilde, 2003. Valencia, España.
[4] Entrevista de Pablo Neruda con Rita Guibert: Siete voces. México: Editorial Novaro, S.A., 1974.

[5] Julio Escámez: Visiones de la infancia y adolescencia del poeta. Neruda 1906-1921. Editorial Universidad de Concepción, 2004.

* Primera edición en www. pieldeleopardo.com

Tomado de http://virginia-vidal.com
Por Virginia Vidal
………………..

“¿Dónde estaban del 11 al 23 de septiembre los que ahora trabajan en la Fundación Neruda?”

20130224-072621.jpg Manuel Araya (1946), chofer y secretario de Neruda, habla de la exhumación del poeta, del secuestro de Neruda cometido por Juan Agustín Figueroa y del reencuentro con Sergio Vuskovic, Gonzalo Martínez Corbalá, María Eugenia Velasco Martner, Enrique Segura y Rodolfo Reyes: “Cómo no voy a estar feliz si los amigos de Neruda y su sobrino me respaldan”. MARIO CASASÚS.*

Y agradece:
“A María Eugenia Velasco Martner le agradezco todas sus atenciones; también tengo palabras de agradecimiento para don Sergio Vuskovic, cuando nos reencontramos en Valparaíso fue muy amable, me abrazó, nos emocionamos y recordamos los trámites que hicimos para el traslado de la imprenta que Neruda compró para donarla al periódico El Siglo; y Rodolfo Reyes —sobrino directo de Neruda— me dijo que cumplirá con su palabra: autorizará la exhumación”.

El fiel escudero del poeta concluye: “Confío en que todo saldrá bien, por fin se hará justicia”.

20130224-073118.jpg
—Don Manuel, ¿cómo recibió la noticia de la exhumación de Neruda?

—Recibí la noticia con mucha alegría y a la vez con una tristeza enorme, por fin se hará justicia a Pablo Neruda. Esperaba la confirmación oficial, cuando el abogado Eduardo Contreras me habló por teléfono para avisarme que el juez Mario Carroza ordenó la exhumación de Neruda, pensé que había valido la pena tanto esfuerzo; estuve a punto de perder la esperanza, ahora puedo morir tranquilo.

—¿La alegría tiene que ver con el reencuentro —después de 40 años— con los amigos de Neruda?, ¿cómo describiría sus conversaciones con Sergio Vuskovic, Gonzalo Martínez Corbalá, María Eugenia Velasco, Enrique Segura y Rodolfo Reyes?
—Cómo no voy a estar feliz si los amigos de Neruda y su sobrino me respaldan; a María Eugenia Velasco Martner le agradezco todas sus atenciones, me regaló dos libros de su padre y nos acompañó en la presentación de nuestro libro: El doble asesinato de Neruda (2012).

“También tengo palabras de agradecimiento para don Sergio Vuskovic, cuando nos reencontramos en Valparaíso fue muy amable, me abrazó, nos emocionamos y recordamos los trámites que hicimos para el traslado de la imprenta que Neruda compró para donarla al periódico El Siglo y nos reímos al recordar que durante la importación del automóvil de Neruda desde Francia, en la cajuela encontramos botellas de vino tinto y whisky. Cuando don Sergio Vuskovic era alcalde de Valparaíso me dio todas las facilidades para trasladar las cosas que necesitaba Neruda para construir su nueva casa en Lo Curro.
“Al embajador Gonzalo Martínez Corbalá le agradezco sus palabras en la conversación telefónica que sostuvimos, fue muy emotivo hablar con el embajador de México casi 40 años después.
“Y a usted, querido amigo Casasús, y a Francisco Marín les agradezco por todo lo que continúan haciendo para recuperar el legado de Neruda. Cada vez estoy más contento y orgulloso de los amigos que me han acompañado en esta historia, ustedes han sido solidarios con mi denuncia y por fin se hará justicia en memoria de Pablo Neruda”.

—La actitud de los amigos de Neruda contrasta con las descalificaciones de la Fundación Neruda, la directora Aída Figueroa declaró a Chilevisión: “Manuel Araya no tuvo ninguna convivencia con nadie de todos nosotros, yo nunca le di la mano” [20/12/2011].

—La señora Figueroa es una canalla o padece de su memoria, no me quiere reconocer, tengo un libro que ella me dedicó con su puño y letra. ¿Dónde estaban del 11 al 23 de septiembre los que ahora trabajan en la Fundación Neruda?; yo me quedé en Isla Negra para cuidar a Neruda después del golpe de Estado, cumplí con el mandato de mi Partido Comunista.

—Neruda le decía “mi secretario” al niño Enrique Segura; también le decía secretario al joven poeta mexicano Hugo Gutiérrez Vega, cuando era su “botones” en un viaje por Europa. Pero, en una actitud déspota y clasista, la Fundación Neruda asegura que usted era un simple chofer, ¿qué saben ellos de las costumbres y afectos del poeta?

—En el directorio de la Fundación Neruda están puros ladrones. ¿Qué podemos esperar de Aída Figueroa, de Juan Agustín Figueroa, o de Fernando Sáez, qué sabían ellos de la amistad que yo tenía con Pablito, qué sabían ellos sobre la forma en que Neruda trataba a su gente de confianza?
“Juan Agustín Figueroa no conocía a Neruda, no era su amigo, de la Aída sí recuerdo haberla visto en Isla Negra junto a su esposo Sergio Insunza.
“El directorio de la Fundación se ha robado el legado de Neruda, la última voluntad del poeta era dejar sus bienes materiales al pueblo de Chile, pero ¿dónde está la plata de los derechos de autor de Neruda y las donaciones que han recibido? La Fundación Neruda debe regresar el legado que han usurpado, deben entregar la herencia del Neruda al pueblo de Chile, deben construir Cantalao, deben respetar los estatutos originales de la Fundación y convocar a los rectores de las universidades, a los escritores, a los sindicatos y a los sobrinos de Neruda para el nuevo Consejo de Administración de la Fundación”.

—Enrique Segura —el otro “secretario” de Neruda— preside el Sindicato de Trabajadores de la Fundación Neruda. Don Manuel, ¿por qué acompañó a los trabajadores de la Fundación Neruda en la huelga?, ¿por su amistad con Enrique Segura?

20130224-073826.jpg“Insisto: la Fundación está usurpando los bienes de Neruda, el dinero de la Fundación lo dan los visitantes de las casas, el resto de plata proviene de las ventas de los libros de poesía, los funcionarios del directorio no están aportando nada; es una vergüenza que los trabajadores del Sindicato no recibieran un aumento de salario y tuvieran que irse a huelga.
“Juan Agustín Figueroa fue un miserable con los trabajadores del Sindicato, se cree intocable, pero si se desplomó el intocable asesino de Pinochet, así caerá el dueño del Fundo Neruda”.

—¿Qué opinión tiene ante las represalias y amenazas en contra del sindicato de la Fundación Neruda después de la huelga?

—Los directores de la Fundación están amenazando a los trabajadores con despidos masivos por la huelga que realizaron del 7 al 16 de enero; hemos conversado con los abogados del ‘caso Neruda’ y con dirigentes de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) para que denuncien las amenazas de los despidos masivos.
“La Presidenta de la CUT acompañó la huelga del sindicato en Santiago y los abogados del caso Neruda están dispuestos a defender a los trabajadores si la fundación cumple sus amenazas de los despidos masivos”.

—¿Usted no tiene miedo de sufrir alguna represalia de la Fundación Neruda por su denuncia?

—No. Estoy diciendo la verdad sobre el asesinato de Neruda y ahora conozco todas las irregularidades de la Fundación Neruda. ¿De qué podrían acusarme? Ellos mienten, no estuvieron con Neruda en sus últimos días, yo lo acompañé en los momentos más difíciles.
“Yo no le tengo miedo a Juan Agustín Figueroa, ellos están usurpando el legado de Neruda, Matilde Urrutia tomó malas decisiones, se dejó envolver por Juan Agustín, la Matilde debió denunciar que en un barco de Ricardo Claro torturaron al doctor Francisco Velasco, debió denunciar que los milicos torturaron al otro secretario de Neruda, Matilde no dijo ni una palabra sobre el asesinato de Homero Arce, tampoco denunció el asesinato de Neruda”.

—¿Está seguro de lo que pasó exactamente día a día, del 11 al 23 de septiembre de 1973?

—Sí, en el libro El doble asesinato de Neruda (2012) está documentado cada día, con archivos de prensa y declaraciones de otros libros.

—El 17 de septiembre de 1973 usted partió de Isla Negra a Santiago para contratar la ambulancia, ¿cabe la posibilidad que fuera otro día?, tal vez fue el 18 de septiembre y por eso no coincidió con Charo Cofré y Hugo Arévalo…

—Nadie podía entrar a la casa de Neruda, Isla Negra estaba vigilada 24 horas al día por patrullas en tierra y había un buque de guerra anclado frente a la casa de Neruda.
“La mentirosa de Charo Cofré dice que ella y su marido se quedaron a dormir en Isla Negra el 18 y que acompañaron a Neruda detrás de la ambulancia el 19 de septiembre, pero el traslado de Neruda para la clínica fue por seguridad, para protegerlo y preparar su exilio en México”.

—Matilde Urrutia declaró al vespertino La Segunda y en el reportaje Funeral vigilado que al chofer de Neruda lo arrestaron el 23 de septiembre, pero ella insistió en que ustedes fueron a Isla Negra el 22 de septiembre; sólo en una entrevista a Televisión Española Matilde aceptó que fueron a Isla Negra el 23 de septiembre de 1973…

—¿Cómo pudo estar Matilde el 22 de septiembre en Isla Negra?, si ese día estaba programado el viaje a México, si el Embajador Gonzalo Martínez Corbalá visitó a Neruda en la Clínica la mañana del 22 de septiembre y por la tarde llegó el diplomático sueco Ulf Hjertonsson que también conversó con Matilde.
“El 22 de septiembre se fijó el viaje a México para el 24, así que un día antes fuimos a Isla Negra por los últimos detalles, Neruda me entregó una lista con lo que necesitaba: libros y la parte final de sus memorias inéditas, Matilde preparó el equipaje para el exilio.
“El 23 de septiembre Neruda llamó por teléfono a la Hostería Santa Helena en Isla Negra, para quejarse conmigo de una inyección que le aplicaron en la Clínica, después habló con Matilde y ella me dijo que regresaríamos lo antes posible a Santiago; cuando llegamos Matilde subió corriendo a la habitación 406 de la Clínica Santa María, y yo me quedé en la calle para entregarle al chofer de la Embajada de México los libros y el equipaje de Neruda.
“Al subir a la habitación me llamó la atención el color rojizo en su estómago y le pregunté a don Pablo: “¿Qué le pasa”, él respondió: “Me inyectaron mientras dormía, desperté por el pinchazo y ahora tengo fiebre”. Le pusimos compresas de agua fría para bajarle la fiebre, las enfermeras no llegaban por el cambio de turno, finalmente apareció un doctor y me pidió que saliera a comprar un medicamento, pero en el camino me detuvieron agentes de la dictadura, no volví a ver a don Pablo.

20130224-074625.jpg “Me enteré de la muerte de Neruda cuando fue a visitarme el cardenal Raúl Silva al Estadio Nacional, donde permanecí detenido; en el Estadio Nacional me torturaron porque los milicos querían saber quiénes eran los amigos del comunista Neruda. Cómo podría haberme confundido con las fechas, todo ocurrió así de rápido el 23 de septiembre de 1973″.

—El cardenal Raúl Silva Henríquez lo rescató del campo de concentración, ¿no le contó lo ocurrido en la Clínica Santa María?

—Cuando el cardenal Raúl Silva me dijo en el Estadio Nacional que en la noche del 23 de septiembre falleció don Pablo, yo le respondí: “No murió, lo asesinaron en la clínica mediante una inyección, los doctores me pidieron que fuera a la farmacia, me detuvieron para que no hubiera ningún testigo del crimen”.

—¿Por qué el cardenal Raúl Silva no denunció el asesinato de Neruda?
—Porque Matilde nunca ratificó la denuncia ante la Vicaría de la Solidaridad. El cardenal tenía mucho trabajo, protegía a las familias de las víctimas de los crímenes de la dictadura, el cardenal siempre ayudó a los familiares de los desaparecidos y fusilados, pero en el caso de Neruda nunca se presentó la denuncia.
“Por eso yo todavía no perdono a Matilde, como esposa tenía que dar la cara por Neruda y denunciar su asesinato, yo le pedí que denunciara el asesinato de don Pablo Neruda y nunca me hizo caso, quiso darme un automóvil como soborno, la viuda quiso comprar mi silencio”.

—Sin embargo, Matilde sí denunció sus sospechas sobre la inyección que provocó la muerte de Neruda, se lo dijo a Rosita Núñez (La Nación, 18/09/2005). Usted no es el único que sostiene la teoría del asesinato, sino la enfermera que cuidó a Neruda de 1960 a 1973…

—Matilde estaba sola, los amigos de Neruda partieron al exilio o a la clandestinidad; estoy convencido que Matilde se desahogó con Rosita Núñez porque la culpa no la dejaba en paz, por los remordimientos.
“Yo presioné a Matilde para que dijera la verdad, ella era la persona indicada para denunciar el asesinato de Neruda, pero no lo hizo para proteger sus bienes, al ver que yo no aceptaba su soborno me trató mal y no volvimos a conversar.
“Es probable que Juan Agustín Figueroa la aconsejara de no denunciar el asesinato de Neruda para que llevara la fiesta en paz con Pinochet durante los primeros años de la dictadura.
“Yo acuso a la dictadura de Pinochet por la desaparición de mi hermano Patricio Araya, lo confundieron conmigo, o los milicos querían enviarme un mensaje: no denuncies el asesinato de Neruda que te puede pasar lo mismo que le pasó a tu hermano”.

20130224-075644.jpg

    Juan Agustín Figueroa

—Matilde estaba sola, los amigos de Neruda partieron al exilio o a la clandestinidad; estoy convencido que Matilde se desahogó con Rosita Núñez porque la culpa no la dejaba en paz, por los remordimientos.
“Yo presioné a Matilde para que dijera la verdad, ella era la persona indicada para denunciar el asesinato de Neruda, pero no lo hizo para proteger sus bienes, al ver que yo no aceptaba su soborno me trató mal y no volvimos a conversar.
“Es probable que Juan Agustín Figueroa la aconsejara de no denunciar el asesinato de Neruda para que llevara la fiesta en paz con Pinochet durante los primeros años de la dictadura.
“Yo acuso a la dictadura de Pinochet por la desaparición de mi hermano Patricio Araya, lo confundieron conmigo, o los milicos querían enviarme un mensaje: no denuncies el asesinato de Neruda que te puede pasar lo mismo que le pasó a tu hermano”.

20130224-080141.jpg“Don Pablo no supo nada de esto, Laurita no le contó, yo tuve la intención de decirle pero iba a quedar ‘la escoba’ [escándalo]. Algunas cosas no se le contaban a don Pablo para no darle dolores de cabeza”.

—El sobrino directo de Neruda lo apoya, ¿qué opina al saber que el abogado Rodolfo Reyes autorizará la exhumación de Neruda?

—Ayer hablé por teléfono con don Rodolfo Reyes, le dije que todos los días me comunicaba con usted don Mario; y al tiro [de inmediato] don Rodolfo me dijo: ‘Qué bien, déle mis saludos al periodista Casasús, usted cuenta con mi apoyo, cumpliré mi palabra de autorizar la exhumación, cuando terminen las vacaciones del juez Mario Carroza se realizará la dirigencia en Isla Negra’. Confío en que todo saldrá bien, por fin se hará justicia.

—Finalmente, ¿cómo lo pueden contactar los periodistas?, ¿tiene un blog, cuenta de Twitter o página de Facebook?

—Mi página de Facebook es: “Manuel Araya Osorio” y mi blog oficial es: http://www.choferdeneruda.cl también hay miles de noticias sobre mí en la internet, me han entrevistado periodistas de prácticamente todo el mundo.

Tomado de http://www.surysur.net
MARIO CASASÚS.*
Periodista
Publicado originalmente en http://www.elclarin.cl

Twitter https://mobile.twitter.com/verde_olivo

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