EL DIÁLOGO DE AMÉRICA

Tomado de http://dialnet.unirioja.es

Salvador Allende y Fidel Castro, coordinado por Augusto Olivares.

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Os presentamos un fragmento extraído del diálogo que se produjo durante la visita de Fidel Castro en 1971 a la Chile de Salvador Allende, y que fue coordinado por el periodista y consejero Augusto Olivares. Augusto Olivares, fundador de la revista chilena Punto Final, colaboró con el gobierno de la Unidad Popular y resistió hasta el final junto a Allende en el palacio de La Moneda. Allí murió como su Presidente, el 11 de septiembre de 1973.

Salvador Allende: El imperialismo, que ha estado y está detrás de todos los procesos para atajar la Revolución, que significa los cambios y su derrota, en Chile no va a poder desembarcar. En Chile no va a intervenir materialmente. Pero busca otros caminos, cual es alentar a los grupos reaccionarios e incubar a los grupos fascistas y utilizan la demagogia y movilizan los grupos de menor conciencia social. Pero tengo la seguridad y la certeza absoluta de la respuesta implacable y dura del pueblo, y personalmente: yo cumplo una tarea. Yo no estoy ahí para satisfacer una vanidad personal. Yo soy un luchador de toda mi vida. He dedicado mi esfuerzo y mi capacidad a hacer posible el camino al socialismo. Y cumpliré el mandato que el pueblo me ha entregado. Lo cumpliré implacablemente. Cumpliré el programa que le hemos prometido a la conciencia política de Chile. Y aquellos que desataron siempre la violencia social, si desatan la violencia política, si el fascismo pretende utilizar los medios con que siempre arrasó a los que pretendieron hacer la Revolución, se encontrarán con la respuesta nuestra y mi decisión implacable. Yo terminaré de presidente de la república cuando cumpla mi mandato. Tendrán que acribillarme a balazos, como lo dijera ayer, para que deje de actuar. No defiendo una cosa personal. Defiendo al pueblo de Chile en su justo anhelo de hacer las transformaciones que le permitan vivir en dignidad, con un sentido nacional distinto, y hacer de Chile un país independiente, dueño de su propio destino. Yo creo que es una posición clara.

Fidel Castro: Yo realmente admiro mucho ese pronunciamiento tuyo. Y eso será una bandera para el pueblo. Porque cuando los dirigentes están dispuestos a morir, el pueblo está dispuesto a morir y dispuesto a hacer lo que sea necesario Y ése ha sido un factor muy esencial en todo proceso político revolucionario

Augusto Olivares: Comandante, tanto el presidente Allende como usted, han hablado todo el tiempo del imperialismo como el principal enemigo de los procesos revolucionarios de los dos países, resulta casi inexplicable la supervivencia del proceso cubano a noventa millas de los Estados Unidos ¿cómo puede usted definir las características de ese proceso?

Fidel Castro: Ellos han utilizado armas políticas, armas militares, armas económicas, pero nosotros hemos logrado desarrollar un pueblo muy unido, en que no hay ningún factor divisionista, no hay elementos de división, hemos creado una gran igualdad, una gran unidad. En nuestro pueblo, hombres y mujeres están dispuestos a pelear; en nuestro país, hombres y mujeres están dispuestos a luchar hasta la última gota de sangre. Y eso el imperialismo lo sabe y por eso nos respeta. Y no creo que tenga ya la más remota posibilidad de aplastar a la Revolución. Y en todo caso, tendría que aplastar el país. Y nosotros con relación a eso tenemos una frase de Antonio Maceo, que fue uno de nuestros más valerosos combatientes de la independencia: «quien intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si es que no perece en la demanda».

Augusto Olivares: Presidente Allende y Comandante Castro: ustedes se han reunido en muchas oportunidades en Cuba, pero es ésta la primera vez, y es Chile el escenario del encuentro de ustedes dos como gobernantes. La atención de todo el mundo ha estado concentrada sobre estas conversaciones que ustedes han tenido, sobre la visita del Comandante Castro. Especialmente América Latina es la que ha estado pendiente. ¿Qué le parece a usted, presidente, este encuentro de ustedes como gobernantes de dos pueblos que están en proceso revolucionario frente al cuadro de una América Latina explotada?

Salvador Allende: La verdad es que tenemos que considerar que Cuba y Chile constituyen la vanguardia de un proceso que tiene que alcanzar al resto de los pueblos latinoamericanos. Yo diría más, que al resto de los pueblos explotados. Pero América latina no puede seguir siendo sólo el continente de la esperanza. Hay que imaginarse lo que significa la brecha, la distancia que separa a nuestros países, dependientes en lo económico y sometidos en lo político, de los países del capitalismo industrial y de los países socialistas. América Latina no puede seguir siendo la diferencia brutal de una minoría dueña del poder y la riqueza y las grandes masas al margen de la cultura, de la salud, de la vivienda, de la alimentación, de la recreación, del descanso. Muchas veces lo hemos dicho y bastaría citar tan sólo una cifra: en América latina hay más de veinte millones de seres humanos que viven al margen del conocimiento de la moneda como medio de intercambio; en América latina hay ciento cuarenta millones de semianalfabetos y analfabetos, en América latina faltan diecinueve millones de viviendas; el cincuenta y tres por ciento de los latinoamericanos se alimenta mal; en América Latina hay diecisiete millones de cesantes y además hay más de sesenta millones de gente que tiene sólo trabajos ocasionales. Por lo tanto, el régimen capitalista ha demostrado su ineficacia, la explotación del hombre por el hombre como característica de esto ha hecho crisis. América latina tiene la oportunidad de estar presente en el momento en que el mundo cruje; cruje en lo económico, cruje en lo moral, cruje en lo político. Y ahí entonces, que las reservas de este continente tendrán que expresarse cuando los pueblos alcancen la posibilidad de intervenir, cuando los pueblos lleguen al gobierno, cuando hayan arrasado con las viejas oligarquías cómplices del imperialismo y cuando indiscutiblemente haya una voz de América Latina, de pueblo continente, como lo soñaran los próceres de nuestra independencia. Volcada por los caminos, de acuerdo con las características de cada país, ya emerge esta voluntad, ya se hace presente indiscutiblemente, no sólo en este continente sino en otros continentes. Lo hemos dicho muchas veces: los que han caído en Vietnam y caen en Vietnam no sólo lo hacen por su patria, lo hacen también por los insurrectos y los explotados del mundo. Los que cayeron en Cuba señalaron un camino de esfuerzo y sacrificio para hacer posible la Cuba de hoy, Primer Territorio Libre de América Latina. Los que cayeron hace años en Chile hoy constituyen la simiente de este proceso revolucionario. Los pueblos explotados del mundo tienen conciencia de su derecho a la vida y por eso el enfrentamiento está más allá de nuestra frontera y se hará en sentido universal. Pero América latina tendrá algún día la voz que le corresponde a un pueblo hasta hoy día sometido para que sea mañana la voz de un continente libre.

Fidel Castro: Nosotros consideramos que este continente tiene en su vientre una criatura que se llama Revolución, que viene en camino y que inexorablemente, por ley biológica, por ley social, por ley de la historia tiene que nacer. Y nacerá de una forma o de otra. El parto será institucional, en un hospital o será en una casa. Serán ilustres médicos o será la partera quien recoja la criatura. Pero de todas maneras, habrá parto.

Twitter https://mobile.twitter.com/verde_olivo

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