Última marcha estudiantil: crónica de una demanda ignorada por la autoridad

Tomado de http://www.vitrinasur.cl
Por Sebastián Inostroza Vidal

Acompañamos la caravana y esto apreciamos.

20130620-032220.jpgAsí lucía el campanil de la Udec a eso del mediodía / cc foto: Kim López

Suena el campanil anunciando el mediodía. Su melodía baña el aire de unos cien secundarios esparcidos por las escaleras del foro de la Udec. Conversan y fuman. Un tambor se hace sonar a metros de mí y anima lo que será la antesala de la marcha estudiantil.

A los minutos son más de trecientos pingüinos y algunos que otros universitarios. Todo grupo estudiantil llega con lienzos que son depositados con delicadeza en las escaleras, donde, cuidadosamente resaltan para que nadie los pase a llevar. Finalmente no tardan en llegar los universitarios. En hordas caminan hacia el foro: banderas rojinegras, lienzos, cartulinas y cánticos. El ambiente es cada vez más llamativo y de fondo suena un viejo reggaeton en el celular de un pingüino. La monótona melodía se va callando a medida que los gritos de liceos se hacen sonar.

La marcha parte festiva y decidida. Cientos de secundarios dirigen la expedición en primera posición. Van coreando “Piñera conchetumadre, saco hue’a, aprende a gobernar” o el clásico “Vamos compañeros hay que ponerle un poco más de empeño, salimos a la calle nuevamente, la educación no se vende, se defiende….hasta la muerte“. La inmensa cantidad de universitarios avanzan y para atrás se ven grupos etarios diversos. Un grupo de aquellos llevan un Señor Lápiz en un carrito de supermercado. A medida que avanzan reciben distintas reacciones de la ciudadanía. Al pasar por Plaza Perú muchos vehículos se detienen y veo gente atónita con la cantidad de adherentes a la convocatoria.

20130620-032535.jpgcc foto: Kim López

Me quedo al principio con los secundarios quienes alegres avanzan poniendo música desde un celular amplificándolo con un megáfono. La hueste estudiantil avanza por Prat incitando a los curiosos a participar en la manifestación. “A la calle los mirones no se hagan los hueones” gritan. Voy avanzando por el costado derecho de la masa descontenta y escucho la voz de una anciana, quien junto a su pareja salen de un negocio. Casi con una voz desfallecida un susurro: “Que les vaya bien“. Confundido me doy vuelta y la veo sonriendo junto a su esposo. Entiendo que realmente deseaban que la fortuna se pusiera del lado de los estudiantes esta vez.

20130620-032740.jpgcc foto: Kim López

Es curioso ver las reacciones de la gente en la calle. Realmente se nota el apoyo de los transeúntes, los comerciantes, los obreros e incluso los choferes, estos últimos quienes pese a que la marcha los obliga a ralentizar su rumbo se detienen y hacen sonar estruendosamente la bocina. Algunos sacan la mano saludando a los estudiantes, sonriendo. Al Igual que los obreros de las construcciones, quienes se detienen a mirar y dejan las herramientas de lado admirando la inmensa convocatoria. Más de uno da apoyo con las manos o se suma a los cánticos estudiantiles. También veo uno arriba de un camión estacionado estirando la mano para chocarla con aquellos estudiantes que así lo quieran. El obrero, quien en una posición incómoda y con un sudor consecuencia de la extenuante jornada y el fuerte calor, al darles la mano exclama: “Vamos cabros que ustedes pueden”.

20130620-032935.jpgcc foto: Kim López

Bajo este contexto no puedo evitar preguntarme por qué son ignoradas por la autoridad las demandas estudiantiles. Acaso no ven que están en sintonía con la ciudadanía. Por más distancia que las autoridades quieran hacer creer que tienen los estudiantes con los trabajadores, con las amas de casa, con la población en general, en la realidad se percibe a la colectividad como un solo grupo junto avanzando. Todos en masa pidiendo un derecho, que a estas alturas sabemos elemental: educación gratuita, de calidad y para todos.

Estoy pensando en eso, aún por Prat, cuando de un momento a otro se produce un altercado que rompe la tranquilidad. A los tres carabineros que dirigen la marcha desde adelante de los secundarios se les une un cuarto en moto. Llegamos a un semáforo y sólo alcanzan a pasar los policías junto a no más de veinte estudiantes. La luz no alcanza a parpadear y cambia a roja. Un gran camión avanza para amenazarnos de atropello. Seguimos avanzando y el camión se detiene a nuestro lado, a no más de medio metro. El olor a petróleo es abisal. Los policías no se dan cuenta y avanzan como si nada. Un pingüino decidido a encarar al chofer de la máquina se para frente al camión para evitar el avance de este. El conductor avanza haciendo retroceder al estudiante. Éste toma distancia y llama a los demás a unirse a un bloqueo en la avenida. Nadie atiende el llamado y el chofer empieza a perder la paciencia. Los universitarios le advierten que salga de ahí puesto que no es parte del plan cortar la calle. El secundario se queda parado en medio de la calle y el chofer vuelve a avanzar a toda velocidad. El estudiante rápidamente se mueve y el camión frena justo antes de atropellarlo. Momento tenso. El joven golpea con el brazo derecho una puerta del camión con toda su fuerza mientras este retoma la marcha. El chofer frena por unos segundos haciendo alusión a que va a bajar, aunque obviamente no le conviene puesto que son cientos de estudiantes y él está solo junto a su copiloto. El camión parte y se pierde en la hilera de autos que recorren la pista hacia el sentido contrario por donde avanza la caravana, pero al parecer el estudiante no tiene ganas de irse y sigue incitando a no moverse del punto. El semáforo está en verde pero los autos pacíficamente esperan a que pasen los estudiantes. Algunos segundos y se unen cuatro pingüinos. Escena siguiente, todos los manifestantes comienzan a correr para retomar la caravana detenida. “Vienen los pacos” pienso. En la caótica estampida de secundarios se queda uno atrás con un megáfono sonando como una patrulla.

20130620-033141.jpgUn malabarista mostrando su talento, mientras de fondo arde el de Señor Lápiz
/ cc foto: Pablo Hidalgo

La marcha es retomada y tranquila hasta llegar a pleno centro, en la Plaza de la Independencia. El popular Señor Lápiz, paseado por las calles céntricas de Concepción, de pronto dentro de un carrito de supermercado empieza a arder expeliendo una nube negra y llamas gigantes. Su papel se quema y deja ver el esqueleto: cuatro neumáticos ardiendo en pleno centro con una marcha detenida y fotógrafos por todas partes. Una señora de avanzada edad se acerca a la hoguera para alzar los brazos en apoyo a la marcha. Se gana el cariño y alabanza de todos. Es una gran algarabía donde todos participan. Los transeúntes miran el fuego y la mayoría no comprende. En el aire existe tensión. “¿Vendrán las fuerzas especiales?, Va a quedar la caga’, ¿Por qué no nos hacen nada los pacos?, ¿Qué están esperando?” se escucha entre algunos.

20130620-033453.jpgcc foto: Pablo Hidalgo

Las fuerzas del llamado “orden” aparecen cuando concluye la marcha. Todos ellos en Plaza Perú esperan con lo que parece maquinaria de guerra: lumas, escudos, zorrillos, guanacos, buses llenos de uniformados antidisturbios. No dejan pasar un par de minutos y comienzan a desocupar la plaza. Con alto parlante advierten que quienes no desocupen el sitio serán expulsados por carabineros. Unos pocos corren a la Universidad de Concepción para refugiarse, otros para comenzar a lidiar con las huestes apadrinadas por Andrés Chadwick Piñera, Ministro del Interior. Por mi parte entro al edificio de la Federación de Estudiantes de la Udec.

Lo demás, de seguro usted lo vio a las 21 horas en los canales de tv tradicionales de siempre. Bajo los titulares de siempre.

Twitter https://mobile.twitter.com/verde_olivo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s