El cuerpo torturado de las mujeres, Marcia Miranda.

Cuando corrían los últimos meses de 1984, Lota, al igual que otras localidades, se debatía entre una crisis económica sin precedentes, que mataba de hambre a la histórica ciudad minera. La desesperación de los pobladores hacía que los jóvenes aspiraran neoprén para aliviar la falta de alimentos, mientras los habitantes recogían los rastrojos del mar, en forma de algas o carboncillo, el cuadro se completaba con los gatos, que intentaban recuperar algo de pescado y con miles de actividades de subsistencia, vendiendo ropa usada, botellas o cartón, recolectando las frutas y verduras podridas de las ferias.

20131116-214247.jpg En este panorama, las iglesias fueron un puntal en que los pobres de nuestra región buscaban algo de paz y un plato caliente de comida en los comedores y ollas comunes, instancias que los párrocos y sus feligreses propiciaron. En ese ambiente agobiante los cristianos con real conciencia tendieron una mano. La parroquia de Lota Alto, a cargo del sacerdote francés Bernardo Durier, era uno de esos puntos en que se expresó la solidaridad de las comunidades que decidieron enfrentar la injusticia de la dictadura.

En aquella comunidad trabajó y se cobijó como una más Marcia Miranda, una joven lotina que participaba del movimiento opositor a la dictadura militar que asolaba Chile, tras ser arrestada ilegalmente el 5 de septiembre, por borrar un rayado contra el párroco “comunista”, Marcia fue amenazada por Carabineros, cinco días más tarde fue nuevamente detenida y duramente golpeada en la Playa de Colcura, fue llevada al hospital tras su liberación. Éste fue el comienzo de una historia horrible contra una mujer, como tantas de Lota, de la región, del país.

Lo peor ocurrió cuando Marcia menos lo esperaba, a fines del mes de octubre, cuando fue víctima de una nueva detención:

“Pero el suplicio no había terminado. A fines de mes, el 30 de octubre, -veinte días antes había cumplido 24 años- cuando sólo eran las cinco y media de la tarde, Marcia nuevamente fue secuestrada en la vía pública. Al parecer se trataba del mismo grupo que la había atacado la vez anterior. En un vehículo que ella creyó reconocer como el mismo que usaron durante su anterior secuestro, fue llevado hasta el sector de Playa Negra. En el trayecto empezaron a amenazarla” (Vega, 1999:458-459).

Esta vez la tortura fue siniestra, como cuenta María Eliana Vega en su libro “No hay dolor inútil”, las vejaciones y castigo físico fueron propios del terrorismo de Estado que la dictadura impuso a los chilenos. Marcia estaba destrozada no sólo físicamente, su situación psicológica derivó muy negativamente, los cobardes agentes minaron la fortaleza de Marcia, llenando de miedo y espanto su ánimo.

La represión hacía de la vida en las comunidades un permanente infierno, en Lota, además, se agregaba la particular saña por su rica historia de rebeldía y organización popular, de mano de los obreros del carbón y los movimientos sociales que los acompañaron desde fines del siglo XIX.

Marcia decidió, un poco más recuperada, el 23 de noviembre de ese año, inmolarse frente a la Parroquia San Matías de Lota Alto, con el 90 % de su cuerpo quemado, falleció pasadas las 19:00 horas, sin esperar nada de la justicia cómplice, le gritó al mundo su hastío y dolor. Sólo dejó tres cartas explicando el suplicio al que había sido sometida, una de ellas al padre Durier.

“Días después, se presentó en la Pastoral de Derechos Humanos del Arzobispado de Concepción para dar a conocer su situación y solicitar ayuda. Se presentó un recurso de amparo preventivo en su favor, en el que se expresaba su temor de ser nuevamente detenida y agredida físicamente. El 23 de noviembre, se presentó frente a la Iglesia de Lota bañada en parafina y se prendió fuego. Trasladada al recinto asistencial, falleció horas más tarde debido a las graves quemaduras sufridas.

Considerando los antecedentes reunidos y la investigación realizada, el Consejo Superior llegó a la convicción de que Marcia Elena Miranda Díaz tomó la determinación de quitarse la vida impelida por el temor a sufrir nuevamente las torturas, vejámenes y golpes a que fue sometida por agentes del Estado. Por tal razón, la declaró víctima de violación de derechos humanos” (www.memoriaviva.cl).

Efectivamente, la Comisión de Verdad y Reconciliación reconoció el caso de Marcia como parte de las violaciones a los derechos humanos, como en otras muchas oportunidades, esto no trajo justicia ni en el grado más mínimo, los torturadores de Marcia están libres por las calles, gozando de la impunidad y destrozando sus conciencias.

Chile vivía una crisis política sin precedentes, como ya hemos dicho en artículos anteriores, las protestas nacionales habían puesto al régimen de facto entre la espada y la pared, en respuesta, la barbarie dictatorial cerró los medios de comunicación opositores, la inmolación de Marcia no se comunicó en ningún diario, ni en las radios, menos en la televisión, nadie supo de sus torturas, casi como en un símbolo de ese Chile, el silencio como nunca antes se impuso sobre Marcia y sus cobardes captores, impunidad absoluta.

La investigación de Vega, tal vez el único texto que recoge el hecho, nos habla del desparpajo culpable de las autoridades de la época, Eduardo Ibáñez Tillería, el Intendente militar de ese momento, definió el suceso como un suicidio en una nota fría y distante. El Prefecto de la policía uniformada, Luis Salgado Arancibia, la culpó de realizar rayados llamando a la protesta del 5 de septiembre, en una desproporcionalidad que limita con la estupidez.

Este caso de extrema gravedad, una inmolación, fue casi ignorado; no es la única vez que un torturado acabó con su vida, pero en Marcia se reúnen elementos que significaron el horror dictatorial, así como también el ensañamiento patriarcal contra las mujeres que desafiaron al poder, al poder hecho milico, empresario neoliberal y político de pasillo palaciego, todos quienes se piden perdón mutuamente y prometen no cometer más errores. Se les olvida que Marcia no fue un error, ella fue la dignidad. Hoy su recuerdo es una de las rosas del parque por la paz Villa Grimaldi, Lota y la región le deben un homenaje.

**Nota:
La investigadora Paulina Pérez De Pablo nos indica que este doloroso hecho ocurrió en las cercanías de la Ex escuela 4 de Lota bajo y no como se menciona en el artículo en la Iglesia San Matías de Lota

Escrito por Robinson Silva Hidalgo (resumen.cl)
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RUTA DE LA MEMORIA

Dentro de las actividades realizadas a nivel local en conmemoración a los 40 años del Golpe de Estado, la Colectiva Mujeres por la memoria realizó una serie de iniciativas, como la que presentamos a continuación, a cargo de Paulina Pérez de Pablo. (Nota del editor)

Este es un proyecto de investigación y reconstrucción de sitios de memoria de mujeres (de la octava región) torturadas, asesinadas y desaparecidas durante la dictadura.
La primera parte consiste en 6 fotografías, las cuales fueron expuestas en el conversatorio “MUJERES POR LA MEMORIA A 40 AÑOS DEL GOLPE”, realizado gracias al trabajo de la colectiva Mujeres por la Memoria además de otras mujeres, lesbianas, feministas y niñas, que nos fuimos sumando a esta red de mujeres políticas, feministas, combativas, concientes, rebeldes e históricas para en conjunto trabajar y mantener viva nuestra memoria histórica.
Hoy, además de sentirme infinitamente agradecida, me siento parte de esta colectiva y tengo la responsabilidad de continuar con este poyecto que más adelante abarcará la memoria de la totalidad de mujeres y niñas de nuestra región, víctimas de la violencia del estado chileno

20131116-215102.jpgMaría Edith Vásquez Fredes

Nació el 15 de noviembre de 1948 en Curanilahue, una mujer muy querida en la comunidad por su carisma y entrega, tenía un puesto de frutas y verduras en la feria libre de su ciudad natal, donde fue dirigenta, luego militante y funcionaria del Partido Comunista. Cuando tenía 25 años se presentó voluntariamente a la Cuarta Comisaría de Carabineros para evitar que su padre y hermanos siguieran detenidos y torturados, a causa de su militancia y su lucha social. Nunca más se supo de ella.
Este hecho ocurrió el 23 de octubre de 1973 en Curanilahue. La comisaría donde se entregó, hoy, es un sitio eriazo y cuenta la gente que su cuerpo estaría enterrado en el lugar.

20131116-215834.jpgex comisaría de Curanilahue

Cárcel de mujeres “El Buen Pastor”

Antigua cárcel de Mujeres de Concepción a cargo de las llamadas “monjas carceleras” y que durante el régimen militar, funcionó además, como centro de detención y tortura de gran cantidad de presas políticas y mujeres combativas.
Está ubicada en las calles Lientur con Camilo Henríquez y se transformó en una clínica perteneciente a la Universidad San Sebastián. — en Concepción.

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Iris Yolanda Vega Bizama

Nace en 1950, esposa de Ogan Lagos Marin, detenido desaparecido. Ambos militantes del MIR. Iris Yolanda participó en la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de la región, participando incluso de una huelga de hambre. Es secuestrada por agentes del Estado y muere explosionada en un hecho que aun no se esclarece, el 23 de junio de 1979 en la calle Maipú, entre Aníbal Pinto y Colo Colo en Concepción, tenía 29 años y era madre de un hijo pequeño. El lugar de su muerte es hoy, un estacionamiento. — en Concepción

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Alba Sonia Ojeda Grandon

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Ejecutada el 16 de septiembre de 1973 a la edad de 29 años y con un embarazo de 6 meses. Todo ocurrió en el patio de su hogar, junto a su esposo, Ricardo Raúl Lagos Reyes, 47 años, Alcalde de Chillán, militante del Partido Socialista y el hijo de este, Carlos Eduardo Lagos Salinas, 20 años, estudiante universitario.
-en Chillan Viejo, Bío Bío

LUGAR DONDE ESTABA LA CASA DE MI FAMILIA — en Chillán Viejo, Bio-Bio.

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Marcia Miranda Díaz

Nació el año 1960 en Lota, soltera, participaba activamente con el padre Bernardo Durier, quien estaba a cargo de los grupos juveniles de la comunidad cristiana. Debido a su vínculo con el cura, quien era acusado por el estado de ser “un comunista”, fue sometida a torturas, golpes y vejámenes atroces en más de 2 ocasiones, de los cuales jamás pudo recuperarse.
El 23 de noviembre de 1984, en un acto desesperado, se quema a lo bonzo frente a la Escuela 4 de Lota Bajo, dejando 3 cartas. En una de ellas escribió: No puedo seguir viviendo, después de todo lo que me han hecho.
Hoy se desconoce el paradero de las cartas. — en Lota.

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Jane Vanini Capozi (Gabriela)

29 años, brasileña, secretaria de la revista Punto Final, muerta el 6 de diciembre de 1974 en Concepción. Sus restos fueron identificados en Mayo de 2005, tras haber sido exhumados de un cementerio en Concepción.
Jane Vanini, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), murió ese día en la población Lorenzo Arenas de Concepción, después que su domicilio fuera allanado por efectivos de la Armada.
Jane Vanini había ingresado a Chile en 1971 como exiliada política del régimen militar instaurado en su país y mantenía una convivencia con un periodista y dirigente del MIR. Ambos habían optado por ingresar a la clandestinidad debido a la persecución política desplegada en contra de militantes de esa organización política y se encontraban viviendo en Concepción.
Murió combatiendo, por lo que vecinos del sector cuentan que nunca olvidarán la balacera en el lugar ni la valentía de esta mujer.
La casa en que vivía aún existe, en su honor, la plaza del sector lleva su nombre. Vecinas y vecinos habían construido un memorial, el cual fue sacado por el penúltimo presidente de la junta de vecinos.
-En Lorenzo Arenas

20131116-223037.jpgCASA DE JANE VANINI — en Lorenzo Arenas.

Escrito por Paulina Pérez de Pablo (Resumen.cl)

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4 thoughts on “El cuerpo torturado de las mujeres, Marcia Miranda.

  1. En la descripción de Iris Yolanda Vega Bizama hay un error de localización. El lugar no es donde esta el estacionamiento, sino en la vereda del frente. Se presume que irían a colocarla al interior de ese lugar, donde se encontraban los estudios de la Radio Nacional, cuando les fue activada a distancia la carga que llevaba Alberto Salazar en un costado del cuerpo y lo lanzó hacia el interior de la vitrina del local comercial de ese lugar. La prensa como siempre dijo que fue un error de manipulación, pero Alberto tenía las manos intactas. Por ello es que se deduce que como en otros casos fue activada a distancia, es decir sería una carga avisada por un Topo a la CNI.
    Héctor Sandoval T. Rut: 4.409.176-3

  2. Excelente relato para conocer más sobre las injusticias y sacar nuestras propias conclusiones.
    Me deja,más interesada aún en el tema.
    Y lo que más me alegra es saber quien escribió este blog, joven con un espíritu inquieto,indómito y justiciero.
    Personas así,dejarán huella aquí sin duda.

  3. En verdad esta pesadilla fue la mas larga en nuestra historia,aberrante,inhumana, ademas que estos torturadores viven libres y a lo mejor felices con sus familias sin conciencia del horror cometido

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