Aquí…, Radio Liberación

Para Fernando Vergara Vargas

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Fernando Gabriel Vergara Vargas, militante del MIR, era diseñador gráfico y publicista; pero sobre todo radiodifusor clandestino.

Trabajó en Walter Thompson y Veritas Publicidad. Diseñador Gráfico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Editorial Siglo XXI. Operador de la radio clandestina Liberación (1982/84) y dibujante de El Rebelde.

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Fernando Vergara Vargas fue un artista del diseño gráfico que ejerció clandestinamente el periodismo y la radiodifusión durante los años en que los medios opositores fueron silenciados por la dictadura. Eran tiempos en que los jóvenes «pateaban piedras», en la canción de Los Prisioneros, a la vez que encendían las protestas en barrios y poblaciones de Santiago, Valparaíso y Concepción.
Detenido en 1974 y expatriado a México en 1975, regresó clandestinamente en 1982 para entregarse a tareas de comunicación del MIR. Murió a los 36 años, el 15 de diciembre de 1984, acribillado con catorce impactos de bala en una emboscada en calle Santa Elvira que la Central Nacional de Información (CNI) presentó como «enfrentamiento». En su secreto equipaje de repatriado, cargaba lápices de colores prodigiosos para dibujar las cartas a su hija Barbarita, entonces de 7 años.

Circulaba como peatón, pero «recibió la respuesta que correspondía de parte de las fuerzas de seguridad» al resistir una supuesta revisión de …automovilistas, en la inverosímil versión «de inteligencia» del secretario general de Gobierno, Francisco Javier Cuadra. En el domicilio de la víctima (Carmen 1392), que tenía prohibición de ingresar al país desde 1980, la CNI incautó componentes electrónicos de los transmisores que Vergara fabricaba para las emisiones clandestinas de radio Liberación. Radiodifusión

Entre 1982/84, se entregó al desarrollo de las transmisiones clandestinas. El vespertino La Segunda registró esas actividades el 18 de mayo de 1982, en una nota titulada Gol con relato subversivo:

«El único gol marcado por la Selección chilena contra el Barcelona de España, estuvo acompañado de una sorpresa para numerosos vecinos de La Reina. En los momentos en que Caszely marcó el gol —y cuando todos esperaban el estentóreo grito del relator Carcuro— a través del audio surgió una transmisión de Radio Liberación de la resistencia chilena… una proclama subversiva de aproximadamente tres minutos ….mientras Carcuro gesticulaba en la pantalla».

Liberación era un conjunto de pequeños transmisores que salían simultáneamente al aire en diferentes sectores de la ciudad, utilizando la frecuencia de una radioemisora comercial, aunque Jesús —su nombre político— prefería interferir el canal de audio de la TVN. La modesta potencia de la señal copaba el audio de TVN en un perímetro de pocas cuadras. La emisión se limitaba a tres minutos para eludir la detección por «triangulación goniométrica» que ponían en marcha los equipos rastreadores.

Los radistas de Liberación realizaron 24 interferencias durante el Mundial del ’82. Sus emisiones clandestinas rompieron continuamente el cerco informativo, en especial durante las protestas de 1983/84. Las interferencias a la señal de TVN alcanzaron en Santiago un promedio de 40 emisiones mensuales. Más tarde, las transmisiones se extendieron a Concepción, Temuco y Valdivia. En 1983, Liberación estabilizó tres emisiones semanales por el canal 107.5 de la banda FM.

La actividad de Liberación provocó apoyo y solidaridad entusiasta en el exterior. En Suecia y otros países se recolectaron fondos para apoyar el trabajo de Fernando Vargas y su equipo de «radiodifusores» rebeldes de las «Brigadas Arcadia Flores». Muchos auditores creyeron que las interferencias respondían a tecnología sofisticada, con empleo de satélites.

Un radiodifusor anónimo de esos años, probablemente el mismo Jesús/Vergara describió su trabajo en las páginas de El Rebelde: «La labor de un «radista» no es cosa fácil; constantemente está corriendo el riesgo de ser detectado por el enemigo. Ello nos obliga a tomar medidas de seguridad en forma permanente y a cambiar nuestras formas de operar, el lugar y el horario de nuestras transmisiones. Siempre el radio de acción tiene que ser pequeño, pues transmitimos con equipos de escasa potencia. Nuestras emisiones no pueden exceder los tres minutos, ya que en más tiempo corremos el riesgo de que nos detecten. Constantemente debemos estar atentos, pues en cualquier momento el enemigo nos detecta y nos golpea».

La injusticia nos atraviesa
Fernando Vergara y su ex compañera Viviana Uribe, la madre de Bárbara, escucharon juntos, a las 21:15 horas, la breve emisión clandestina del 15 de diciembre de 1984. La joven observó vehículos sospechosos cuando Vergara la acompañó a tomar un microbús. Minutos después lo mataron.

«Esta injusticia nos atraviesa a todos», reflexionó Viviana en abril de 1996. «El país quiere aceptar la mentira y la insanidad. Muchos todavía niegan lo que ocurrió con los desaparecidos. Pero aún es más difícil mostrar lo que ocurrió con quienes se plantearon la opción armada en los ’80. En este crimen no hubo testigos, excepto yo, que también estaba clandestina y sólo me legalicé el ’87. Yo sabía que él no estaba armado cuando lo acribillaron. Tuve miedo y no pude hacer nada, aplastada por la angustia y la culpa de estar viva. Esa tarde él me guiaba mirando hacia abajo, para que yo no ubicara el lugar: quiso mostrarme su espacio, donde resaltaba un cuadro maravilloso de Bárbara. Nos encontramos por casualidad en una micro, un año antes, y nos vimos algunas veces para compartir noticias de la hija. Yo no tenía una militancia activa como él. Pienso que estaba detectado; vimos vehículos sospechosos y me dijo que desde una semana se instaló allí una central de taxis».

Fernando Vergara Vargas fue el mayor de dos hijos de una familia comunista de San Miguel. Su madre, Olga, estuvo detenida en 1973 por pertenecer a la Junta de Abastecimientos y Precios (JAP) de su barrio. El padre, Fernando, fue arrestado con él en 1974. Cuando la dictadura lo expulsó del país, en febrero del ’75, la familia se le reunió en México.

En un homenaje a Miguel Enríquez, conoció a Viviana Uribe, también ex detenida. Se enamoraron, formaron un hogar y en 1978 nació Barbarita, nombrada así en honor a su tía desaparecida, Bárbara Uribe. A los dos años, Fernando anunció que retornaba. La pareja se quebró. «En un día se fue todo, hasta los discos de los Beatles, los libros de Machado que él amaba y la casa tan alegre con tapices mexicanos», evocó Viviana. «Todo se desmoronó. Yo sabía que eso era también el final de nosotros». Después ella también decidió retornar.

La partida
«Les prometo que cada día estudiaré y trabajaré más y más…», escribió Vergara en la despedida de sus padres, entonces residentes en Cuba. También le escribió a Barbarita: «Hoy está todo mi recuerdo contigo, mi pensamiento se inunda … mi alegría se multiplica infinito con saber que te tengo»

«El siempre quiso volver», dijo su hermano Cristián Jesús, técnico veterinario, «desexiliado» en 1987. «Era una situación muy fuerte estar afuera y saber lo que estaba pasando en Chile. Habló con mis padres y ellos asumieron, claro que hubo un costo emocional. A pedido de él, nos fuimos a Cuba para integrarnos al Proyecto Hogares, ideado por el MIR para los combatientes que tenían hijos. Fernando quería que Barbarita, nacida en México, se educara en Cuba. Y mis padres lo aceptaron».

Vergara regresó en enero de 1982, en la Operación Retorno, diseñada por el MIR para introducir luchadores. Escribió a sus padres que «todo va muy bien». Siempre mantuvo una intensa correspondencia con su hija. Viajaron palomas de colores, caballitos, pensamientos, caracoles, arañitas, decenas de cuentos, canciones, acertijos… Cada mensaje era una pequeña joya gráfica.

«Yo nunca me aburría con sus cartas, eran muy entretenidas», recordó Bárbara, hoy de 18 años. «Me dibujaba peinados para cada día de la semana, porque antes él era quien me peinaba. Yo tengo pocos recuerdos directos suyos, sólo de momentos. Sé que me quería. Lo que más recuerdo es el calorcito que de él conservaban sus cartas.»

Barbarita
Bárbara está en Chile desde 1989. Hizo la enseñanza media y ahora tiene una desgarrada visión de su propia vida. «No estoy conforme con lo que es Chile en democracia», dijo. «Nosotros los hijos de las víctimas no hemos sido capaces de luchar por justicia, de ser más fuertes. Estamos muy dejados, con poco ánimo, disparando hacia otros objetivos que no nos incumben. Antes yo participé en la organización de los «Hijos de Víctimas de la Represión»; en ese tiempo yo tenía ganas».

Hermosa, de grandes ojos negros, Bárbara vive su propia crisis: «A mí me da mucha rabia que mi papá me haya dejado; yo tengo una contradicción muy grande. Cuando me siento muy sola le tiro todo eso o, a veces, esa rabia que tengo con ellos la descargo con mi mamá. Yo viví cosas que no debería haber vivido. Cuando llegué a Chile tuve como un reventón que nos afectó mucho a todos, como familia; también a mis abuelos que son para mí el espacio en que yo sé que siempre todo se va a calmar. Ahora, con una terapia que estamos haciendo, me estoy equilibrando un poco más y empiezo a tirar mi rabia contra el sistema en que estamos viviendo… Yo a mi papá lo quiero mucho y es un super ejemplo para mí, pero no por eso deja de tener sus errores y defectos».

La familia
Cristián Jesús lo recuerda como un hermano protector: «Desde chicos, éramos muy amigos. Antes del MIR, perteneció a las juventudes comunistas; empezó a llevarme a los campamentos. En la Universidad participaba en los trabajos de verano en una zona mapuche y yo lo acompañaba por monería . No tenía muchos amigos, pero lo tenía a él, que también me ayudaba en los estudios, me llamaba la atención por lo desordenado o me compraba juguetes… Cuando mi papá y él cayeron presos, por la delación de la «Flaca Alejandra», estuvo en la casa de torturas de calle Londres y en los campos de concentración de Tres Alamos y Ritoque. Fue un hermano-compañero: siempre estuvo preocupado de que yo estudiara y me recibiera porque decía que era muy importante no tener que depender de nadie».

Su padre, Fernando, ex contador del sindicato de MADECO, hoy retornado y desempleado, siente que cumplieron la misión encomendada por el hijo: «A Barbarita no le faltó nada en Cuba», explicó orgulloso, al mostrar sus certificados de la escuela Salvador Allende, los premios y los recuerdos de su infancia con pañoleta de pionera.

El alma de los padres quedó lacerada para siempre con el asesinato. Tampoco tuvieron el consuelo de asistir al funeral, que estuvo a cargo de la abuela.

«Supimos la noticia por un vecino del tercer piso del barrio de Alamar, donde vivíamos los exiliados chilenos en Cuba, dos días después que lo mataron», relató su madre, Olga Vargas. «Hasta ahora no lo puedo creer. Siento que mi niño va a golpear y va a aparecer. Sólo cuando se hace la misa de aniversario, cuando lo nombra el cura, entonces me viene un escalofrío; es algo terrible», explicó.

Con su pelo blanco y cansada voz, doña Olga cultiva los recuerdos. Mantiene organizada la salita de su casa tal como era antes de partir al exilio. «El era tan cariñoso; me tomaba en brazos y me daba vueltas por la cocina. Como yo trabajaba hasta muy tarde como modista, él me ayudaba cosiendo. Los sábados me enceraba, porque yo trabajaba día y noche para poder pagar los gastos en pintura y papel que tenía en la escuela de artes, porque se gastaba mucho en pintura y papel. Cuando empezó a trabajar, me daba para mis gustos; me traía plantas porque a mí me encantan las flores; y lo demás, se lo daba a sus compañeros».

«Nany», como le llamábamos, fue un santo que pasó por la tierra», afirmó la madre. «Después del pago partía a una población de Santa Rosa, con su hermano chico. Una vez, en pleno invierno, encontró a un compañero que llevaba a sus niños sin zapatos, porque estaba cesante. Le compró ropa y se quedó sin nada. Cuando cayó detenido el ’74, supimos que le pagaba los estudios universitarios a un niño de una población de Concepción. En el barrio, todo el mundo lo recuerda con cariño. En México montó una imprenta, pero dejó todo a sus compañeros y nosotros, entonces, abandonamos lo que habíamos construido en Mérida, Yucatán, y nos fuimos a Cuba a criar a Barbarita».

Labor profesional
Vergara desarrolló en México una exitosa carrera en el diseño gráfico. Su padre conserva una felicitación del secretario de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por el diseño del cartel para un ciclo de conferencias en memoria de Rosario Castellanos. Sus afiches fueron expuestos junto a los de tres diseñadores mexicanos de primer orden, en una exposición de arte gráfico, presentada en mayo de 1979, bajo el título «El Cartel». Su afiche de Sandino recorrió el mundo tras el triunfo de la revolución nicaragüense.

Diseñó portadas para los libros de Editorial Siglo XXI, resolvió la presentación gráfica de El Correo de la Resistencia, órgano del MIR, a la vez que incursionó en el dibujo, la pintura y la cerámica.

Los padres conservan también la portada que diseñó para una partitura del concertista en guitarra Hernán Morales, el amigo que le dedicó sus transcripciones de los clásicos para el instrumento.

De regreso en Chile dibujó La Ñatita, personaje símbolo de una historieta de El Rebelde destinada a las milicianas que armaban barricadas en las poblaciones.

Visión de un amigo
En 1981 lo invadió la nostalgia por la vida familiar: «He echado a andar mis recuerdos de cuando chico… éramos una familia bien aporreada, humilde. ¿Se acuerdan cuando se nos llovió la casa? El agua caía a chorros. Ese día lo tengo muy claro, ¿será porque fue mucha el agua y la tristeza? Todas esas dificultades y apreturas conformaron un hogar proletario, lleno de dificultades y alegrías, el hogar de una familia que a punta de tropezones vio cuál era la salida…» (Carta a sus padres).

«Tu nombre real no era Jesús pero a la vuelta de los años te sacrificaste igual que el de Judea. ¿Acaso cuando te rebautizaste ya adivinabas cuál sería tu futuro?… Fuiste para mí y para muchos, el maestro, …tú sabías de plecas y cuadratines, de líneas y recuadros, de simetría y combinación de colores, sabías como diseñar un cartel en «un dos por tres» …pero no como un diseñador cualquiera. Llevabas el rojo y negro metido en lo más profundo… ¿Qué habrán pensado tus verdugos cuando vieron en tu pieza un arsenal de monitos, de historietas, de caricaturas de Pinochet como las que hacías cuando estabas acá, de los cuentitos que le enviabas a Barbarita?… Pienso, Jesús, que ese arsenal de creador de belleza fue más peligroso que las armas que dijeron tenías» (Carta desde México, de su compañero «Germán»).

En su casa del paradero 14 de la Gran Avenida, los grabados y dibujos avivan el permanente recuerdo de los padres. Los caballos pintados en la adolescencia saltan la fosa del tiempo para meterse en las cartas a Barbarita. En la catarata de colores y formas se esconde «Jesús». Nunca lo conocí personalmente, pero el día que entrevisté a su madre me sopló que le regalara una planta.
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“Aquí…, Radio Liberación”, fue publicado por primera vez en 1997 en el libro “Morir es la noticia”.

El 15 de diciembre de 1984 falleció Fernando Gabriel VERGARA VARGAS, militante del MIR, quien había ingresado en forma clandestina al país.

Según la versión oficial, ese día personal de la CNI que se encontraba patrullando el sector de Santa Elvira con Santa Elena interceptó a un individuo en actividades sospechosas el que al percatarse de la presencia del personal de seguridad efectuó dos disparos, motivo por el cual los funcionarios repelieron el ataque, causándole la muerte.

La Comisión, posee evidencias de que Fernando Vergara era seguido con anterioridad por funcionarios de la CNI, lo que hace dudar que haya sido descubierto casualmente. Igualmente se ha comprobado que el arma con que se supone efectuó los dos disparos según peritaje, funcionaba en forma irregular ya que tenía el martillo quebrado, lo que hace presumir que no fue usada. Considerando todo lo anterior, la Comisión ha llegado a la convicción de que Fernando Vergara fue seguido, detenido y ejecutado por los efectivos de la CNI, considerando su muerte una violación a los derechos humanos de responsabilidad de agentes estatales.

(Informe Rettig)
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Tomado de lashistoriasquepodemoscontar.cl
Por: Lucía Sepúlveda Ruiz

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