Winnipeg, 81 años después


“Que la crítica borre toda mi poesía, si quiere, pero este poema del Winnipeg que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie” (Pablo Neruda)

COMO SIEMPRE OCURRE, el tiempo se encarga de transformar en leyenda todo evento importante en el desarrollo histórico de una nación. De la leyenda al mito hay un par de pasos, y del mito a la fantasía anecdótica sólo un pequeño salto.

La epopeya del vapor Winnipeg no debe arrumbarse jamás en el arcón del olvido, aunque tampoco podemos permitir que comience a ser fraguada en las fuentes de las leyendas épicas, ya que se trató solamente de un trabajo bien hecho…muy bien hecho…solidario, valiente, oportuno, decidido y eficaz. Una labor con nombres y apellidos: Pedro y Pablo…Aguirre Cerda y Neruda, respectivamente.

Al comenzar el año 1939, Europa se debatía entre dos escenarios de ferocidad bélica sin igual. Por un lado, la Guerra Civil española que ya llegaba a su fin, y por otra parte, el régimen nazi de Adolf Hitler se preparaba para dar -el uno de septiembre de ese año- los primeros zarpazos al oriente de la frontera alemana desencadenando la Segunda Guerra Mundial.

En España, miles de republicanos huían hacia Francia desesperadamente, arrastrando hijos pequeños y esperanzas vanas, escabulléndose a como diese lugar de las tropas nacionalistas de Francisco Franco, triunfadoras en el sangriento conflicto y dueñas de una mano durísima aplicada contra los vencidos, a quienes juzgaban (cuando los juzgaban, ya que mayoritariamente no había juicios) en cosa de minutos para enviarlos directo al paredón o, en el mejor de los casos, a un calabozo en el que permanecerían el resto de sus vidas.

El mundo había sabido de algunos horribles entretelones de la guerra civil hispánica, conmoviéndose, entre tantos otros hechos, ante el vil e inútil asesinato del gran poeta granadino Federico García Lorca, amigo personal de Pablo Neruda, quien volvió a Europa en 1939, en calidad de Cónsul Especial para la Inmigración Española con sede en París, para organizar el legendario viaje que hoy recordamos luego de 81 años de su realización.

¿Por qué se interesó Neruda en regresar a España para poner sus esfuerzos en beneficio de  algunos españoles prófugos de las hordas franquistas?

A comienzos de 1939, mientras Neruda está trabajando en Isla Negra, en el “Canto General”, recibe una carta de su amigo, el poeta español Rafael Alberti, quien le informa de los problemas que tienen los civiles partidarios de la República para escapar de la avanzada nacionalista. Neruda vislumbra la pronta caída de la capital española y pide ayuda al Presidente Pedro Aguirre Cerda.

El poeta es nombrado cónsul especial para la Inmigración y se funde en un duro trabajo de oficina en París, recortando fotos para pasaportes y recogiendo cientos de solicitudes de refugiados para poder ir a Chile.

Entre 1937 y 1939, la embajada chilena en Madrid acogió a una gran cantidad de refugiados. Cuando la capacidad del recinto no fue suficiente para los 700 asilados, las legaciones de Guatemala y El Salvador colaboraron.

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Artistas de Argentina y Chile alzaron su voz en apoyo al pueblo chileno 

Una versión colectiva del Manifiesto de Víctor Jara con León Gieco a la cabeza

“El hecho de compartir entre músicos chilenos y argentinos una canción de Víctor Jara nos recuerda la canción es siempre nueva”, Gieco sobre la colaboración con muchos artistas de ambos lados de la cordillera. El nombre elegido fue “La esperanza viene del sur”.

Más de 30 bandas y artistas solistas de ambos lados de la cordillera se unieron para cantar juntos una nueva versión de Manifiesto, el clásico de Víctor Jara que reivindica la expresión popular. El tributo, que fue impulsado por León Gieco y Congreso, representa un apoyo al pueblo chileno que hace más de 70 días se moviliza masivamente por sus derechos. Participaron del proyecto Víctor Heredia, Pedro Aznar, Hilda Lizarazu, Los Jaivas, Jairo, Nano Stern y Fran Straube, entre otros.

“… el canto tiene sentido / cuando palpita en las venas / del que morirá cantando / las verdades verdaderas …”, sumaron su voz los cantantes argentinos y chilenos a los versos de Jara, en la mayor colaboración de los últimos años entre músicos de ambas nacionalidades .

Según trascendió, la idea de grabar juntos una versión colectiva de Manifiesto se gestó en un taxi. Cuando organizó las protestas en Chile, León Gieco utilizó por teléfono a Sergio “Tilo” González, baterista y compositor de Congreso.

“Tenemos que hacer algo, los músicos argentinos queremos hacer algo”, le dijimos Gieco a González, desde el taxi. Entre ambos músicos le fueron dando forma al proyecto: una colaboración con muchos artistas de ambos lados de la cordillera. El nombre elegido fue “La esperanza viene del sur” .

El trabajo llevó casi dos meses de arreglos, horas de estudio y coordinación a la distancia para lograr esta versión colectiva de Manifiesto, el clásico de Víctor Jara que compuso a los inicios de los 70 y fue editado en 1974 en su disco póstumo.

“Apenas comencé a llegar a las noticias de la movilización popular en Chile, sentimos la impotencia frente a la represión de la que sufrió el pueblo. Ahí surgió la necesidad de acercarnos”, contó León Gieco. “El hecho de compartir entre músicos chilenos y argentinos una canción de Víctor Jara nos recuerda que la canción es siempre nueva”, agregó.

De parte de Chile, se sumaron a la versión colectiva de los músicos Roberto Márquez (Illapu), Magdalena Matthey, Nano Stern, Elizabeth Morris, Pedro Foncea, Pascuala Ilabaca, José Seves (Inti-Illimani Histórico), Fran Straube (Rubio). Elicura Chihuailaf, Juanita Parra y Mario Mutis, de Los Jaivas, y los integrantes de Congreso.

Entre los artistas argentinos, participaron también Teresa Parodi, Juan Carlos Baglietto, Liliana Herrero, Jairo, Los Tipitos, Ligia Piro, Julia Zenko, “La Bruja” Salguero, Sandra Mihanovich, Liliana Vitale, Georgina Hassan y Javier Maloseti.

“Canto que ha sido valiente … siempre será canción nueva”,cierran a coro todos los artistas.

Tomado de: página 12.com.ar

‘El derecho de vivir en paz’, de Víctor Jara, retumba en Chile

Las protestas continúan en Santiago y otras regiones de Chile. Foto Ap

Como parte de las manifestaciones en Chile, un grupo de músicos y músicas de ese país realizaron una versión especial de la canción ‘El derecho de vivir en paz’, del cantautor Víctor Jara, quien fue asesinado el 16 de septiembre de 1973, en el Estadio Nacional de ese país, cinco días después de que iniciara la dictadura militar de Augusto Pinochet.

En esta colaboración, participan importantes cantantes chilenos, como Francisca Valenzuela, Camila Moreno, Moral Distraída, Fernando Milagros, Mon Laferte, Denisse Malebrán, Benjamín Walker, Fernando Milagros, Pedropiedra, C-Funk, Kanela (Noche de Brujas), Pollo (Santaferia), Lalo Ibeas (Chancho en Piedra), Consuelo Schuster y Augusto Schuster, entre otros.

Para retratar la actual lucha, los artistas que participaron en este proyecto también recuperaron las palabras de Víctor Jara: “(…) la nueva canción chilena fue una canción que surgió de la necesidad total del movimiento social en Chile. Violeta nos marcó el camino y por ahí seguimos (…)”.

Además, dijeron: “Nosotros como artistas repudiamos las acciones del gobierno al militarizar las calles, asesinar y torturar a nuestro pueblo, elevamos este canto como un genuino intento para generar cambios profundos y estructurales en nuestra sociedad”.

Chile vive desde hace dos semanas diferentes movilizaciones sociales, en la que su población ha reclamado acabar con el modelo de exclusión que ha llevado acabo el gobierno de Sebastián Piñera. La reacción de las autoridades fue la de reprimir a la población.

El pueblo unido…

Paralelamente, una orquesta chilena realizó en Santiago, un concierto interpretando la consigna “El pueblo unido, jamas será vencido” . 

La canción fue escrita en 1973, meses antes del golpe de Estado que puso en el poder a Augusto Pinochet, el 11 de septiembre. 

Este domingo, la chilena Ana Tijoux publicó el video del sencillo “Cacerolazo”, para unirse a las protestas que cunden por todo el país:

Tomado de: jornada.com.mx

Chile, nuevo cine de resistencia: “Hoy la opresión trasciende la resignación y genera resistencia”

Película chilena, temática universal: la inmigración y sus consecuencias inhumanas. Perro Bomba, que acaba de estrenarse en Suiza en el Festival Filmar en América Latina crea una pasarela entre la particular realidad latinoamericana y ese drama planetario.

Además, desnuda ciertos malestares sociales que habitan en la sociedad chilena y que están a la base misma de la explosión social que sacude a ese país sudamericano. La película se estrenó pocos días antes del estallido social de inicios de octubre del año en curso. “Sin embargo, un elemento central de nuestro film ilustra un aspecto esencial de las movilizaciones: hoy en mi país, la opresión no se queda en tristeza, sino que produce energías creativas y reacciones comprensibles”, afirma Juan Cáceres.

Joven guionista y realizador de Perro Bomba, Cáceres llegó a Ginebra para participar en Filmar en América Latina luego del tránsito exitoso de su película por los festivales de Guadalajara, Málaga, Miami y el de Cine Latinoamericano de Sídney, Australia.

La película “es autogestionada, colectiva y popular. Apostamos a un cine social, desde la periferia, elaborada con una metodología participativa”. Recién cuando estaba terminada, algunas entidades estatales decidieron apoyarla, explica Cáceres.

La marginada inmigración haitiana

Perro Bomba, su primer largometraje, enfoca la existencia de Steevens – protagonizado por el joven afro-haitiano Steevens Benjamin-, inmigrante caribeño residente en Chile. Su relativa tranquilidad existencial se ve sacudida por la llegada de uno de sus grandes amigos de la infancia.

Ambos padecerán los abusos e insultos racistas del jefe de la empresa donde trabajan, lo que provoca el estallido del protagonista creándole un conflicto personal de manifestaciones múltiples. Con el patrón; con las autoridades migratorias chilenas; con sus sentimientos amorosos; y con su propia comunidad haitiana residente en ese país, que no acepta la faceta resistente del joven que contrasta con la pasiva resignación colectiva.

Dicha inmigración creció significativamente en los últimos años, en particular a partir del 2010 cuando se produjo el devastador terremoto en el país caribeño. Sólo en el 2017, más de 100 mil haitianos llegaron a Chile. Con sus casi 200 mil miembros constituye, junto con la colombiana y la dominicana, la denominada “comunidad emergente” debido al rápido crecimiento. Entre todas es la más particular, por la fuerte presencia negra y por el idioma criollo-francés que hablan sus integrantes.

Perro Bomba, chivo expiatorio en el lunfardo carcelario chileno- es una ficción con base documental nutrido por la excelente fotografía de Valeria Fuentes. Ese fundamento documental “nos ayudó mucho a realizar el filme dado el bajísimo presupuesto y los escasos recursos con que contaba el proyecto”, explica el realizador.

En cuanto a la idea que la motivó, “fue la llegada, en particular a partir del 2016 de muchos haitianos a Chile que históricamente registraba inmigración europea o de países vecinos, pero no caribeña. Dado la diferencia de idioma y de color comenzó a incomodar a ciertos sectores de la sociedad chilena”.

El fracaso del “paraíso” chileno

Durante el proceso de elaboración del film, no faltaron voces que nos criticaron por el contenido “muy politizado” del mismo, explica Juan Cáceres.

Sin embargo, el clima de movilización que empezó a imponerse en las calles a partir de inicios octubre y que explotó con el denominado “Santiagazo” de los 18 y 19 de octubre, prueba que “lo que nosotros contamos en nuestra película expresa, sin exageración alguna, una faceta particular de la profunda desigualdad que golpea a toda la sociedad chilena”, reflexiona.

Cuando comenzó dicha movilización “nadie esperaba ni pudo prever la dimensión de la misma”, sin embargo, subraya, “el cine independiente, callejero, popular, viene desde tiempo denunciando las injusticias que atraviesan a la sociedad chilena. Para nosotros el cine no solo es una herramienta de diversión sino un medio de cuestionamiento e integración social”.

Se quería vender, agrega Cáceres, a Chile como el país exitoso de los grandes logros macro en lo económico, de la tranquilidad y el orden. Presentándolo como el modelo idílico, diseñado en la época de la dictadura y que fuera envidiado por sus vecinos que trataban de imitarlo.

Y de pronto tomó la palabra el otro Chile, el que está harto de tanta desigualdad social. “Cuestionando a fondo ese mismo modelo que se nos vendía, autoconvocándose, desde los barrios, desde las bases, organizándose territorialmente, con mucha influencia del feminismo cuestionador de este modelo patriarcal del gobierno”, explica el director de Perro Bomba.

Y, en paralelo, pensando y promoviendo otra forma de hacer la política, “que si bien no es nueva había sido abandonada y que marca el fin del Chile idílico que imperaba hasta ahora”.

No fue fácil, subraya Cáceres, salir de Chile y venir a Suiza ahora, en este momento tan especial. Sin embargo, “decidimos hacer el viaje para convertirnos en voceros de la movilización, para contar lo que realmente está viviendo mi país y mi gente”. Y en ese sentido, nuestro agradecimiento ilimitado a Filmar en América Latina y la gente suiza “por permitir que haya un espacio para ese otro tipo de cine, el periférico, que pueda expresar sus verdades sin censuras. Permitiéndonos hablar de frente, en un festival donde lo político está muy presente dado que se alimenta con la producción cinematográfica emanada de las propias realidades latinoamericanas en ebullición”.

Reforzar la trinchera cultural

Dejó Ginebra luego de su corta visita en la segunda semana de noviembre. Y regresa a un país que continúa movilizado y a la espera de soluciones estructurales, como él mismo lo define. Si bien reconoce avances importantes como el proceso en marcha para elaborar una nueva Constitución en el 2020.

“Retorno rápido para seguir acercando la película a la cotidianeidad de la movilización social”, insiste. Será presentada en reuniones barriales, en cabildos, en espacios diversos, abriendo luego el debate.

En esta etapa, la gente dialoga, cuestiona, pregunta, discute, explica el joven realizador. “En sintonía con nuestra propia preocupación por encontrar nuevas formas de difundir Perro Bomba. Con la premisa de llevar el cine a las calles, sacándolo del marco protocolar de las salas comerciales”, concluye.

Tomado de: surysur.net

Por: Sergio Ferrari

Paine y su legado para seguir por la lucha de la liberación popular

Alrededor de doscientos compañeros y compañeras, incluyendo un grupo de muchachas y muchachos de la Unión Rebelde, con su corazón rojinegro palpitando de emoción llegaron hasta el Memorial del Cementerio General para rendir un homenaje a Miguel Cabrera Fernández, el compañero “Paine”, Jefe del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro, cuya estrella libertaria dejó de latir el 16 de octubre de 1981, en la localidad de Choshuenco, bajo las ráfagas asesinas de la dictadura cívico militar.

Los restos mortuorios de Paine habían sido exhumados desde el Cementerio de Padre de las Casas el 25 de marzo de 2015 y enviados al Servicio Médico Legal de Santiago, con el objeto de realizar peritajes forenses en ellos, y el día viernes 2 de agosto de 2019 fueron entregados a los familiares de Miguel Cabrera quienes, como había sido su voluntad y petición, después de efectuar una íntima ceremonia en el local del SML, los trasladaron a uno de los nichos del Memorial de los Ejecutados Políticos, ubicado en el Cementerio General de Santiago.

Posteriormente, a las 16 horas, se inició un acto de memoria y homenaje, el que fue conducido por Ibar Leiva, compañero de militancia y lucha de Paine, sobreviviente del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro.

El himno del MIR, “Trabajadores al Poder”, coreado por las y los presentes, resonó con fuerza delante del impactante muro de granito y mármol en donde están tallados los nombres de miles  de chilenas y chilenos asesinados, ejecutados y detenidos desaparecidos, testimonio gráfico de los horrores de la dictadura cívico militar.

Ibar Leiva, visiblemente emocionado, leyó una completa biografía y semblanza del compañero Paine, en donde se refirió a su destacada actuación militante en el mundo rural, con los campesinos y mapuche, siendo impulsor de la formación del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR), participando en acciones directas de recuperación territorial, en donde Miguel Cabrera, que usaba el nombre político de “Sergio”, es denominado por un lonko del lugar como “Sergio Paine”, pasando desde ese momento a ser conocido como el compañero Paine por el resto de sus camaradas de lucha. Ibar, en relación con este aspecto, expresa: “El Paine, fiel a su tremenda humildad, disfruta y trabaja con mucha responsabilidad y alegría junto al mundo campesino y mapuche. Siempre se comportó con mucho cariño y respeto ante los niños, mujeres, ancianos…de la gente de campo. Añoraba volver al campo cuando las tareas partidarias lo obligaban a viajar a la ciudad.”

Más adelante, Ibar Leiva continúa agregando distintos relatos referentes a las características humanas, militantes y políticas de Paine, emitidos por compañeros y compañeras que compartieron con Miguel Cabrera, destacando:

 “Paine era un súper compañero, en todo sentido, muy humano y que sabía compartir sus conocimientos. Él tenía un gran cariño por sus compañeros y era muy entregado…”

“Siempre me asombró su capacidad política y estratégica, pues era muy joven”, señalaba una compañera.”

“Paine daba confianza, en el sentido que siempre se podía contar con él y que nunca se iba a echar para atrás.”

“Lo recuerdo siempre sonriendo…, me parecía muy optimista en todo lo que emprendía. En pequeñas y grandes acciones, parecía que con él todo resultaba más fácil y simple; debe haber tenido una sicología intuitiva porque sabía dirigirse afablemente a cada uno de nosotros, adaptándose bien a nuestra personalidad singular; incluso a través de sus bromas, bien dirigidas y pícaras, demostraba conocernos bien…”

“Siempre estaban presentes en él todos los personajes de las comunidades, evocando con cariño a niños, mujeres y ancianos…”

“Su forma sencilla de relacionarse y su distancia de las disquisiciones, lo convirtieron en un dirigente asequible. Querido y respetado por todos los compañeros…”

En otra parte del relato se refiere  a las tareas clandestinas asumidas por Paine durante el trabajo de resistencia post golpe de Estado, su captura y encarcelamiento, su posterior salida hacia el exilio y el retorno a luchar en forma frontal contra la dictadura, conformando el Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro, de quien será su Jefe hasta su muerte violenta en la localidad de Choshuenco el 16 de octubre de 1981, cuatro meses después de que los combatientes que preparaban y acondicionaban el terreno en las montañas de Neltume fueran descubiertos y perseguidos por miles de efectivos militares buscando su aniquilamiento total.

Ibar expresa , respecto de Paine ante estas circunstancia que: “Durante toda esta gesta heroica él tuvo la capacidad de conducir una batalla perdida, en un combate sin cuartel, y sin haber perdido nunca la fe en la vigencia de nuestros principios y en el compromiso revolucionario asumido con nuestro Pueblo y el Partido. Paine durante esos días supo ser el compañero Comandante que vislumbraba: humano, sensible, dialogante, humilde, compañero, con voz serena de mando y, por sobre todas las cosas, consecuente hasta su último acto cuando ofrendando su vida, permite la retirada de los dos compañeros que lo acompañaban.”

Finalizando sus palabras, Ibar Leiva invitó a todos los compañeros y a todas las compañeras presentes en esta ceremonia, a levantar el puño y a decir con fuerza:

¡COMPAÑERO PAINE, PRESENTE! ¡HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE!

¡PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS! ¡PUEBLO, CONCIENCIA, FUSIL…MIR,MIR!

La ceremonia continuó desarrollándose con la participación de distintas compañeras y compañeros, quienes  fueron aportando otros testimonios y vivencias que permitieron profundizar en el conocimiento y la memoria de Paine.

El cantautor popular Juan Carlos Pino interpretó una canción con temática de derechos humanos y se recitaron dos poemas enviados desde Paris y Bélgica respectivamente. El primero de ellos, de autoría de Víctor, es un homenaje a Neltume y a todos los compañeros del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro, y el segundo, denominado “A Paine”,escrito el 01 de agosto 2019 por la compañera Mariela, está dedicado específicamente a Miguel Cabrera Fernández:

Si tuvieras que regresar,/ volver a tu escuelita, al /  primer cuaderno / regresar al banco de/ madera, a tu pueblo y sus  / hijos / a las primeras letras queiluminaron tus ojos, / a las primeras letras que / te mostraron el invierno./ Si volvieses a nacer / nacieras para / caminar por el mismo / sendero / tocando ese fusil / añorado / tu raíz volviese, vigorosa / te forjara / ¡Volverías a cumplir tu / compromiso! / ¡Volverías a correr el / mismo riesgo! /  Volverías a cantar al unísono! / Volverías con ellos, con / nosotros… / Volverías a ser el hombre/  nuevo, / Volverías a repetir tu / gesto heroico, para salvar / a tus / compañeros…Volverías / Paine a caminar por este / sendero.

La compañera Luisa, que fue parte del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro en las montañas de Neltume, en parte de su intervención manifestó:

“Quisiera rescatar solamente tres cosas, que son las que me parece a mí importantes que se actualicen hoy día en la lucha política. La primera es que Paine, al igual que muchos de nosotros, nacimos en medio de una contradicción política, entre reformismo y revolución, contradicción política que hoy día, en el escenario nacional, sigue vigente y que tenemos que resolver como movimiento revolucionario.

(…)El segundo elemento, desde mi perspectiva, son las formas de lucha y –  tal como es la historia del MIR –  siempre reivindicamos todas y cada una de las formas de lucha…

(…) Y hay un tercer elemento muy importante, porque yo me pregunto ¿hoy día el Paine, que fue un revolucionario y cuestionó profundamente la forma de hacer política, se permitiría, por ejemplo, que cantáramos sólo trabajadores al poder?…¿ dónde estamos las compañeras o los compañeres? ¿No estamos en esta historia? Siento que es importante también realizar una reflexión profunda en ese sentido, porque, desde mi perspectiva, con esta evolución histórica, que es una proyección para las luchas futuras, no hay ninguna posibilidad de revolución si en las orgánicas políticas no existe transversalidad por una postura revolucionaria clasista, feminista, anticapitalista y antiimperialista.”

Por otro lado, Jaime Castillo Petruzzi, ex integrante y sobreviviente del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro, que después de compartir los senderos de Neltume junto a Paine continuó la lucha como combatiente internacionalista en Nicaragua y Perú, expresó lo siguiente:

 “Pienso que cada uno de los que estamos aquí llevamos un guerrillero dentro, por eso estamos aquí, más allá que seamos viejos, jóvenes, niños, tenemos un guerrillero adentro. Pido un aplauso inmenso para Paine, que nos ha convocado a todos nosotros esta tarde acá.

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Cuarenta y seis años de orfandad: la ‘vida eterna’ de Víctor Jara

El nicho de Víctor Jara en el Cementerio General de Santiago

“Es ahora, cuando la extrema derecha se pasea por Estados Unidos, por América Latina, por Europa…, que Víctor Jara, cuarenta y seis años después, debe ser eterno. Más que nunca”, escribe el autor.

“Canto que mal que sales

cuando tengo que cantar espanto.

Espanto como el que vivo,

espanto como el que muero”

Estos fueron los últimos versos que alcanzó a escribir Víctor Jara en una desgajada libreta minutos antes de ser ejecutado el 16 de septiembre de 1973. Cinco días antes había comenzado el golpe de Estado del general Augusto Pinochet contra el Gobierno legítimo de Salvador Allende en Chile. El 12 de septiembre por la mañana, Victor Jara se encontraba en la Universidad Técnica del Estado cuando fue detenido junto a parte del profesorado y del alumnado. De allí fueron trasladados al Estadio Chile, ahora rebautizado como Estadio Víctor Jara.

En el lugar, convertido en una especie de campo de concentración para prisioneros afines a Allende, los golpistas reconocieron rápidamente a Jara. El cantautor se había convertido en un símbolo dentro y fuera de Chile. Era el compositor del bajo pueblo, el que le cantaba al viento de Miguel Hernández, a la lucha de la clase obrera, esa que siempre riega con su sangre las guerras. Víctor Jara le escribió a los campesinos a los que el sol la piel pone negra, a los que el sudor hace surcos, a sus padres. A los explotados que pierden la vida, a los que toito se lo han quitao. En definitiva, Víctor Jara escribió y cantó a quienes nunca nadie escribe y canta, a quienes no lucen en una canción. Y por eso mismo era tan peligroso para Pinochet y los suyos.

“¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”, cuenta el abogado Boris Navia, también recluido, que gritó un oficial cuando vio a Jara en la fila dentro del estadio. “¡A ese hijo de puta me lo traen para acá!”, repitió. “A ese huevón, ¡a ese!”, gritaba mientras señalaba al cantautor. “¡Che, tu madre! Vos sois el Víctor Jara huevón. El cantor marxista, ¡el cantor de pura mierda!”, cuenta Navia que le dijo para, acto seguido, comenzar a patear el cuerpo y la cara del compositor, que se protegía como podía. Todo ello, sin perder la sonrisa. Porque, según han contado los testigos, Víctor Jara jamás perdió la sonrisa. Un sonrisa de trinchera que había que defender de la miseria y los miserables, que diría Mario Benedetti.

Grafiti con el rostro del cantautor chileno Víctor Jara. MARCELO URRA

Pasó el miércoles 12 de septiembre y el jueves 13. Casi 5.000 presos se amontonaban en el Estadio Chile. Víctor Jara no había probado bocado. Tenía varias costillas rotas y un ojo reventado. Aprovechando un revuelo la tarde del jueves, algunos presos dieron un poco de agua al cantautor, incluso le consiguieron un huevo crudo, el cual Jara perforó con una cerilla para poder sorberlo, siempre según la versión de Boris Navia. Ese día consiguió dormir con sus compañeros. Parecía que los sublevados se habían olvidado de él. El sábado 15 de septiembre, el compositor tomó papel y lápiz y escribió sus últimos versos para quedar grabado en el papel el espanto que estaba viviendo. Espanto que le llevaría a la muerte poco después.

Víctor Jara llegó a ser nombrado embajador cultural cuando Allende alcanzó el poder en 1970. Fue el protagonista de un esplendor cultural sin precedentes en la historia de Chile. Y a pesar de erigirse como un mito, Jara jamás rompió con sus raíces, sino que decidió envolverse en ellas, en sus miserias, en su belleza. Quería la revolución como también la querían el joven secundario, el universitario y el proletario. Y para ello siempre pensó que la educación sería la vía para conseguirla.

«En la Universidad

se lucha por la reforma

para poner en la horma

al beato y al nacional.

Somos los reformistas,

los revolucionarios,

los antiimperialistas,

de la Universidad.

[Móvil” Oil especial]

Los soldados vuelven a torturar al cantor a culatazos. “Dos veces alcanza a levantarse Víctor, herido, ensangrentado. Luego no vuelve a levantarse. Es la última vez que vemos con vida a nuestro querido trovador. Sus ojos se posan por última vez sobre sus hermanos, su pueblo mancillado”, recordó Navia en el acto homenaje al cantautor en 2003. Era el momento de callar para siempre a Víctor Jara. Incluso de cortarle la lengua para que nunca más se escuchase a la voz del pueblo.

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La Habana: musa inspiradora de Omara Portuondo

Un regalo a La Habana en sus 500: se estrenó en Cuba el videoclip “Sábanas blancas” protagonizado por Omara Portuondo y bajo la dirección del multipremiado realizador Joseph Ros.

La Habana: musa inspiradora de Omara Portuondo (+Video)

Portuondo, una de las figuras más representativas de la cancionística popular cubana, cultivadora del feeling; protagoniza el videoclip “Sábanas Blancas”, como homenaje al 500 aniversario de la Capital de Cuba: La Habana.

Recientemente estrenado en la isla, y bajo la dirección del multipremiado realizador Joseph Ros, el video – fruto de la alianza entre Egrem y la Dirección Provincial de Cultura-, versiona el popularísimo tema musical del maestro Gerardo Alfonso.

Nacida en la calle Salud 708, en el corazón de Centro Habana, Omara Portuondo cumplirá este mes 89 años de vida para orgullo de la cultura cubana.
El novedoso arreglo de Alain Pérez combina elementos de la rumba, el son y la timba.

El tema fue grabado por “La novia del feeling” (como también se le conoce a la cantante), en su álbum Omara Siempre (Egrem, 2018), placa que mereciera un Premio Especial en el certamen Cubadisco del pasado año, además de una nominación al Grammy Latino.

El novedoso arreglo de Alain Pérez combina elementos de la rumba, el son y la timba. En su grabación intervinieron Osain del Monte y Rolando Luna, entre otros destacados representantes del panorama musical cubano.

Según comentó Joseph Ros, el rodaje del audiovisual abarcó desde finales de 2018 y hasta abril del presente año, ya que fue difícil compaginar los tiempos de Omara y los de otros artistas que intervienen como el propio Gerardo Alfonso, Michel Mirabal y la comparsa Componedores de Batea.

Tomado de: espanol.almayadeen.net

Un fotógrafo confronta el pasado trágico de su familia en el conflicto armado colombiano

Mi primo Aldemar Vargas júnior, cuyo padre

fue ejecutado en Colombia junto a mi padre y ambos fueron arrojados a

una fosa común. Mi madre también fue asesinada por fuerzas

gubernamentales y nuestra familia no sabe exactamente dónde está enterrada


Andrés Cardona recuerda las escenas en los álbumes de fotos de su familia,

pequeños rectángulos de memorias tan desvanecidas como las propias
imágenes: cumpleaños, bautizos, bodas, reuniones en Halloween y Navidad.
Con el paso del tiempo, estos momentos cotidianos que alguna vez
llenaron la vida de su familia en Colombia pasaron de mundanos a
morbosos.

“De un momento a otro, comencé a ver personas muertas, cadáveres”, dijo
Cardona. “El funeral de mi padre, el asesinato de un primo, fotografías
de personas que habían sido asesinadas durante el conflicto armado”.


Cuando era niño, tenía pesadillas recurrentes sobre ahogarme junto a toda mi familia.


Los cuatro niños criados por mi abuela, en1993: Aldemar, yo, Leidy Vargas y mi hermano, Hernando Cardona. Nuestra

infancia en el sur de Colombia fue tranquila. Sin embargo, después de

los asesinatos, nunca volvimos a ser los mismos.



Tuve tantos sueños en los que me ahogaba ome colgaban que no podía dormir solo. Compartía una cama con mi hermano,

pero nunca le dije sobre mis temores.


Hernando y Aldemar, los hijos mayores de mi

padre y mi tío, en una recreación del entierro de sus padres. Esta es

una representación de qué significa perder a un padre.

Como fotógrafo, Cardona, de 30 años, estaba acostumbrado a documentar la cruenta historia de Colombia a medida que un conflicto armado de varias

décadas afectaba a extraños. Sin embargo, como muchos de sus compatriotas, integrantes de su familia fueron asesinados después de acusaciones que señalaban que eran simpatizantes de los rebeldes. Su
bisabuelo, padre, madre, tío y otros familiares —la mayoría campesinos
que apoyaban la reforma agraria y los derechos laborales— fueron
sentenciados a ejecuciones sumarias en manos de militares.

Durante los últimos tres años, Cardona ha confrontado la historia de su
familia, inspirado por retratos, fotografías familiares y recreaciones
de escenas de asesinatos para crear un puente entre el pasado y el
presente con la esperanza de dar sentido y aceptar todo lo ocurrido.

“Es tan fácil documentar con la cámara el dolor de otra persona”, dijo.
“Pero cuando te documentas a ti mismo… es cuando comencé a sentir que
también viví a través de esto y lo escondí. Era o hacer esta historia o
dejar que se olvidara. No puedo permitir eso. Me dije a mí mismo que era
momento, incluso si dolía. Pero debía hacerlo”.

Para principios de la década de los cincuenta, el conflicto armado que
comenzó en 1945 entre conservadores y liberales había cobrado la vida de
su bisabuelo, dijo Cardona. Recuerda cómo su abuela, María Vargas, le
dijo que ella no pudo recuperar el cadáver de su padre porque los perros
despedazaron el cuerpo.

Cardona nació en San Vicente del Caguán, en el departamento de Caquetá, pero se
mudó varias veces durante su infancia después de que su padre, Hernando
Cardona Vargas, y su tío, Aldemar Vargas, fueron ejecutados y arrojados
a una fosa común. Estuvieron desaparecidos durante ocho días, hasta que
sus cuerpos fueron desenterrados.

“Mi abuela y mi madre nos llevaron con ellas a la base militar a recibir
sus cadáveres”, dijo. “Nos llevaron al batallón donde se les pidió a las
personas que los mataron que les dieran cristiana sepultura. Nadie
podía ver sus rostros porque estaban desfigurados por las balas y había
pasado mucho tiempo”.


Mi tío Euclides fue un comandante rebeldecon las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las Farc. Después

de cuarenta años como rebelde, en esta imagen muestra las cicatrices de

múltiples heridas.



Euclides, a la izquierda, envió esta

fotografía a mi abuela en 1999, y ella la enterró en el patio. Durante

cinco años, nos prohibieron mencionar esta foto porque nos podrían haber

matado si los militares la encontraban.


Después de los asesinatos de mis padres, mi

abuela María Vargas se embarcó en un camino peligroso en busca de la

verdad. El gobierno colombiano reconoció que mi padre y mi tío eran

inocentes, pero no sabemos nada de mi madre.

Mi hermano ya no vive en Colombia, pero cada vez que nos visita vamos a las tumbas de mi padre y mi tío.

Cardona aceptó que sus recuerdos de infancia eran turbios, pero que sus
memorias del funeral permanecieron vívidas, como lo hicieron los viajes

al cementerio donde él y su hermano se treparon al punto más alto de una
estatua de Jesús.

Cuando su madre, Luz Mercy Cruz, comenzó a indagar las circunstancias del
doble asesinato, también marcó su destino. Su único delito, dijo
Cardona, fue que apoyaba mejores condiciones laborales y garantizaba los
derechos humanos. Aun así, en muchas partes de Latinoamérica, esas
convicciones son castigadas con la muerte.

La madre de Cardona, quien cosía y elaboraba artesanías para mantener a
sus dos hijos, comenzó a recibir advertencias de que estaba siendo
seguida. Ocho meses después del asesinato de su esposo, ella encabezaba
un taller sobre derechos humanos en una reunión comunitaria en el campo,
cerca de las montañas donde las guerrillas se ocultaban.

“El ejército llegó y rodeó el lugar donde se reunían”, dijo. “Sacaron a los
líderes y a mi madre. Mataron a siete personas, porque dijeron que
estaban vinculadas con las guerrillas”.

Hasta la fecha, él no tiene idea de dónde está enterrada su madre.

Cardona fue criado por su abuela en Puerto Rico de Caquetá, donde las fuerzas
paramilitares —cuya mirada le habían enseñado que debía evitar— impuso
un toque de queda a las 18:00 durante varios años. Recuerda haber oído
el caos ruidoso de las bombas del gobierno que caían cerca de ahí.


Mi familia reunida para sepultar loscuerpos descompuestos de mi padre y mi tío en 1993. Mi madre, Luz Mercy

Cruz, a la derecha al centro, sostiene un ramo de flores blanco. Yo soy

el niño pequeño llorando a su izquierda.


El 3 de septiembre de 1993, mi madreimpartía un taller con campesinos cuando ella y muchos otros fueron

ejecutados después de ser acusados por los militares de ser parte de las

guerrillas.

Mi padre y mi tío fueron encontrados en una fosa común ocho días después de que fueron asesinados por los militares.

Uno de los temas que rodean a la obra de Cardona sobre el pasado de su familia se ocupa de las pesadillas que comenzó a tener de ahogamiento o

ser asesinado por un tirador en su hogar. A principios del proyecto,
descubrió fotografías Polaroid de su tío Euclides, un comandante de la
guerrilla, vestido con un uniforme militar de camuflaje. Las impresiones
estaban entre varias fotografías que la familia mantuvo enterradas en
el patio durante años.

“Muchas fotografías tuvieron que ser enterradas porque los paramilitares podían
ir a nuestra casa y buscar”, dijo. “Quién sabe cuántos habrían muerto
si hubieran encontrado estas fotografías”.

Cardona tiene la intención de continuar su proyecto. También seguirá buscando
el cadáver de su madre. Es un proceso doloroso, aceptó, pero uno que es
compartido con innumerables compatriotas que él dijo están a la espera
de que generaciones posteriores ayuden a darle sentido a la traumática
historia del país.

“Este proyecto no es sobre los muertos”, dijo. “Es para los vivos. Es una
lucha, pero también es terapéutico y puede sanar. Ya no puedo vivir con
este dolor. No soy un hombre de odio”.

La muerte no es solo el acto. También es la

consecuencia y, en este caso, su soledad, austeridad, falta de gozo y

tristeza que permanece durante años. Mis primos Jaider y Sara,

respectivamente.


Mi hermano y yo vestidos con disfraces.

Celebrar cumpleaños, Halloween y Navidad eran momentos familiares

importantes. Después de las muertes de mi padre y madre, el álbum

familiar se convirtió en un libro lleno con fotos de los muertos.

Tomado de: nytimes.com

Por: David Gonzalez

Fotografías de: David Carmona



Caminos adentro en el Escambray

Amanecer. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Menos de una hora de caminata desde mi pueblo natal y ya estábamos entre los “caminos sin senderos” del Escambray. Caminos, porque uno decide y escoge el claro por donde avanzar; “sin senderos”, porque no los hay. Se adivinan algunos, pero no han sido transitados por mucho tiempo; en medio de los senderos casi borrados bajan hasta el suelo bejucos y ramas finas en total tranquilidad. Solo hallamos -y finalmente seguimos- uno, angosto, hecho a la medida del caballo y que lleva a pueblos de montaña muy adentro y arriba. Sendero húmedo, de llovizna de rocío bajo túneles verdes.

Luego, de vuelta a buscar caminos entre colinas menos densamente arboladas, fue más fácil detenerse a contemplar grandes árboles (algunos de figuras extravagantes), mariposas, flores, pájaros (cartacubas, tomeguines, pitirres, arrieros, cernícalos, gavilanes de buen porte…). Siempre, antes y después, escuchando a cientos, miles de cigarras o -como nos parece mejor llamarlas a veces- chicharras.

¿Silencio? Por ahora no. Corren las pocas semanas de su apareamiento y las cigarras macho llaman a las hembras, y hay competencia -cada cual trata de atraer a más hembras y canta más y más alto- y, como dije, son cientos, probablemente miles.

Hay árboles en que las cigarras suman más que las hojas. Vuelan o se apropian de ramas que ya están superpobladas. ¿Cantan? Como he leído por ahí, más bien estridulan. Cada árbol es como un gran coro chirriante.

Sendero húmedo, de llovizna de rocío bajo túneles verdes. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Solo con conocer algo de las cigarras ya vale el tiempo un viaje a estos montes: extraordinariamente longevas, nacen y se van al suelo como ninfas, a vivir bajo tierra sorbiendo la savia de las raíces -según las especies, puede ser por 2, 5 y hasta 17 años (¡17 años!)-, y luego, por el apremio de algún increíble reloj biológico que aún intriga a los entomólogos, una generación sale y sube en masa a los árboles y sus miembros pasan por la sexta o séptima muda de su exoesqueleto y se hacen adultos totales, listos para reproducirse (y perdurar) por tres o cuatro semanas del verano y morir luego de ese corto tiempo fértil y sonoro en la luz, con lo que dan paso al nuevo ciclo de otra generación.

El sonido es tan fuerte (cuentan que algunos machos mueren por la diferencia de presión que generan para que salga más alto el sonido de su caja de resonancia membranosa), que puede llegar a ser demasiado.

Pero mi experiencia me dice que quien disfruta estar en medio de la naturaleza y de sus procesos -tratando de aprehender lo máximo de ellos y entenderlos, verlos con ojos propios y escucharlos con propios oídos, sobre todo con humildad y asumiendo que uno es parte de todo y no ente ajeno y superior- deja pasar la ligera molestia y sonríe y sigue caminando, porque es mayor la maravilla; uno irrumpió en medio de un espectáculo lleno de significados que se ha repetido por siglos, sin hacerse vano, y debe pasar por entre él desapercibido, discreto, respetuoso.

Ese que se escucha, sin que decibeles y armonía condicionen su apreciación, es un canto precioso, por extraño y único, a la vida; cierra un ciclo e inicia otro en pocas semanas.

Cigarras en pleno apareamiento. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Y uno sigue escuchando y mirando volar a las cigarras entre los árboles, en busca de pareja o ya en pleno apareamiento; mirando a los pájaros y las formas extrañas en ramas y raíces, las tantas flores y mariposas, el cielo limpio y las montañas más altas y azulosas que se ven muy cerca, aunque esa cercanía sea a veces solo una inexacta impresión.

Uno, con suerte, se hace parte de lo que contempla; se siente parte de algo. Lo siente, incluso, al respirar. Siempre hay algo nuevo -mucho nuevo- que ver y descubrir en el bosque, en el monte. Siempre vale la pena regresar e internarse en él. Siempre se aprende algo nuevo en él, y siempre hay algo que él descubre en nosotros y nos limpia adentro.

No solo limpian los árboles el aire y absorben los gases de efecto invernadero y pueden ser claves para hacer frente a la crisis climática; también nos salvan y limpian por dentro, y en la calma nos hacen más transparentes para nosotros mismos y, así, un poco más sabios (aunque a veces sea solo por unas horas).

Violetas. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate

Pitirre. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

La cartacuba o pedorrera está considerada una “joya de la ornitología cubana”. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Mariposa. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Pitirre. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Chicharra. Foto: Deny Extremera SanMartín/Cubadebate.

Azul. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Cartacuba, en primer plano.. Foto: DenyExtremera San Martín/Cubadebate.

Siempre hay algo nuevo -mucho nuevo- que ver y descubrir en el monte. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Ceiba. Foto: Deny Extremera San Martín/Cubadebate.

Tomado de: cubadebate.cu

Por: Deny Extremera San Martín

La Ruta de la Memoria: Los lugares de Santiago que recuerdan el horror de la dictadura

Cuarenta y dos años han pasado desde el inicio de la dictadura y pese a que la democracia retornó hace 25, aún hay heridas que no cierran, principalmente porque hay casos donde no se ha hecho justicia.

Sin ir más lejos, en estos días han hecho noticia las nuevas informaciones del caso Quemados, luego de que el ex conscripto Fernando Guzmán rompiera el pacto de silencio y revelara los nombres de los integrantes de la patrulla que quemó vivos a Rodrigo Rojas de Negri y Carmen Gloria Quintana.

Tal como dice el memorial del Estadio Nacional, “un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”, por lo que en la capital hay varios lugares que recuerdan los horrores de la dictadura de Augusto Pinochet, los que pueden ser visitados por los ciudadanos que quieran conocer una de las tantas partes sangrientas de nuestra historia.

Por ejemplo, el Ministerio de Bienes Nacionales elaboró una Ruta de la Memoria, guía que presenta distintos emplazamientos de la Región Metropolitana que algo tienen que ver con el régimen militar, como centros de tortura y memoriales. El documento entrega información anexa sobre cada lugar, para quienes quieren conocer un poco más de historia.

La Municipalidad de Santiago, a través de su sitio web SantiagoCapital.cl, también elaboró su propio listado con sitios de esta índole, por lo que en BioBioChile tomamos lo mejor de cada una y elaboramos la siguiente Ruta de la Memoria de la Región Metropolitana, que cuenta con el siguiente mapa para que puedas planificar tu visita a estos lugares.

Casa Memoria José Domingo Cañas

Se trata de un ex centro de detención y tortura conocido anteriormente como Cuartel Ollagüe, usado luego del fin del funcionamiento de Londres 38 y hasta inicios de la apertura de Villa Grimaldi, donde los detenidos eran mantenidos en una habitación sin ventanas ni ventilación de aproximadamente 2 metros cuadrados denominada “el hoyo”.

Según el sitio web de la fundación que administra el lugar, entre agosto y septiembre de 1974 esta casa vio pasar a más de 200 detenidos y dejó casi 60 ejecutados.

La casa fue demolida, pero sus cimientos sirven como centro cultural y sitio de memoria para recordar a los torturados y desaparecidos.

Para agendar una visita hay que escribir a educacion@josedomingocanas.org.

Cementerio General

Inaugurado en 1821, la dictadura ocupó el Cementerio General para esconder los cuerpos de los fallecidos que iban dejando a su paso los organismos represivos, los que fueron enterrados en el conocido Patio 29, lugar que hoy es Monumento Nacional.

Con el retorno de la democracia, en 1994 se inauguró el Memorial por los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos, muro con los nombres de todos las víctimas que dejó el régimen de Pinochet reconocidas por el Estado.

El lugar actualmente abre de lunes a viernes de 8.30 a 18 horas y sábado, domingos y festivos de 9.00 a 18.00 horas.

Estadio Nacional

Escenario de la última gran alegría que el fútbol le dio al país, el Estadio Nacional también fue parte de la pena más triste. Entre septiembre y noviembre de 1973 fue el centro de detención más grande del país, donde se torturaba y se realizaban simulacros de fusilamiento.

Declarado como Monumento Histórico en 2003, en su interior hay un memorial en la denominada Puerta 8, que es por donde conducían a los detenidos al interior del estadio. Mirando a la cancha, las bancas de madera han conservado su apariencia original y desde hace algún tiempo cuenta con la frase “Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro” (foto principal).

Para coordinar visitas guiadas, hay que escribir a estadiomemorianacional@gmail.com

Ex Clínica Santa Lucía

Es una casona que en su momento perteneció al MAPU, pero que entre 1974 y 1979 fue transformada en un centro de detención y tortura de la DINA.

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