Después de 32 años entregan fotos de desaparecidos arrojados al mar

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos las guardó desde 1979; se darán a la Justicia

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En los archivos de la CIDH aparecen fotos de cuerpos mutilados.

Habían pasado muchos días bajo el agua, pero las uñas de sus pies seguían pintadas cuando le sacaron la foto en la playa La Floresta, de la costa uruguaya. Las piernas tenían quemaduras, marcas de torturas y una soga se ataba todavía, con cuatro vueltas, a su pie derecho.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) guardó durante 32 años ésta y otras 130 fotos de cuerpos que, de acuerdo con los informes que las acompañan, fueron encontrados entre 1976 y 1979 en distintas playas de Uruguay. La CIDH las recibió durante la inspección que hizo a la Argentina en 1979 y las archivó desde entonces en una carpeta amarilla que dice, escrito en birome, “observation in loco”. Hoy, la entregará a la Justicia. Es parte de un proceso de desclasificación de documentos de esa comisión.

La carpeta tiene, además, descripciones del estado de 20 cuerpos, copia de legajos de inteligencia elaborados entonces por las autoridades uruguayas y mapas de las playas donde habrían aparecido los cadáveres.

Los funcionarios de la CIDH desconocen el origen de los documentos. Sólo saben que alguien los entregó en 1979. Suponen que pudo haber sido el ex marino uruguayo Daniel Rey Piuma, que integraba los servicios de inteligencia de la Prefectura y en 1980 huyó a Brasil llevándose archivos oficiales.

En el caso de la mujer encontrada en La Floresta, las fotos están acompañadas por un informe que dice que presenta “fractura de muñecas, como si hubiera estado colgada de ellas; quemaduras en ambas manos; derrame sanguíneo interno provocado por la rotura de vértebras” y “zona pubiana, anal y perianal destrozada con objetos punzantes”. Quien lo elaboró relata: “Dos intentos míos de calificar el caso como violación y homicidio fueron descalificados”. Cuenta además que el hallazgo se hizo público y que, como consecuencia de “el cuerpo muy cuidado y las uñas pintadas”, se tejieron “versiones novelescas” sobre que “la occisa frecuentaba lugares nocturnos y estaba vinculada a una banda de narcotraficantes”.

En otros casos, relata que se pretendió hacer pasar las muertes como consecuencias de “orgías de alta mar” y “motines a bordo”.

En la CIDH no saben si los cuerpos son de desaparecidos de la ESMA, pero creen que es posible. Casi todos tienen marcas de torturas y ataduras. Y algunos aparecieron con billetes y monedas argentinas.

La carpeta se adjuntará a la causa de los llamados “vuelos de la muerte”, en los que desaparecidos fueron arrojados al mar durante la última dictadura. Es parte de la megacausa por los crímenes de la ESMA. La instruye el juez Sergio Torres, que fue quien pidió abrir los archivos.

El secretario ejecutivo de la CIDH, Santiago Cantón, viajó a la Argentina para entregarle la carpeta a Torres. “Estos documentos pueden servirle para identificar a personas -dijo Cantón en una entrevista con LA NACION-, pero además muestran la existencia de las torturas, las violaciones, las ataduras. Hasta ahora, las pruebas que había de los vuelos de la muerte eran todas testimoniales. Estas son clave por la inmediatez; son de aquel momento.”

Los documentos que hoy recibirá Torres no son los primeros que le entrega la CIDH. Este año, el juez viajó a Washington y revisó 60 cajas con legajos sobre denuncias recibidas por la Comisión durante la última dictadura. Gran parte de ese material (el vinculado a la ESMA) fue escaneado y ya forma parte del expediente.

Para preservar a los denunciantes, la CIDH guardaba con estricta reserva todos los documentos de su visita a la Argentina, pero ahora el criterio cambió. Cantón explicó que se debe al tiempo transcurrido, la democracia en la Argentina y la firme determinación de la Comisión de colaborar con las causas de derechos humanos. “Estamos analizando abrir muchos más documentos”, anunció Cantón.

Los vuelos de la muerte

La causa. El juez federal Sergio Torres investiga los llamados “vuelos de la muerte” como parte de la megacausa por los crímenes cometidos en la ESMA.

Los acusados. Siete acusados están procesados: cinco son pilotos; uno, abogado, y otro un técnico aeronáutico que confesó a civiles haber tirado a gente al mar.

Las nuevas pruebas. La CIDH entregará hoy a Torres fotos y documentos que serían de desaparecidos arrojados al mar y hallados en playas uruguayas.

Su valor . Las pruebas son clave porque son de aquel momento y muestran cuerpos torturados y atados. Es posible que permita identificar a desaparecidos.

Tomado de Lanación.com.ar
Por Paz Rodriguez Niell

A décadas del asesinato del líder del MIR chileno, opinan Ramis, Echeverría, Amoros y Quesada

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La pregunta de Miguel

La figura de Miguel Enríquez despierta dos tipos de reacción. O se le descalifica en bloque, culpándole de un amplio conjunto de pestes políticas, o por el contrario, se la ensalza en un relato militante, que mezclando la hagiografía revolucionaria y el panegírico apologético tiene poco que ver con la personalidad y el talante del fundador del MIR.

Miguel no era un santo ni un demonio, sino un revolucionario que propuso una serie de preguntas políticas fundamentales al país, y estuvo dispuesto a debatirlas abiertamente durante toda su vida. Lejos del sectarismo o el dogmatismo, se le debe ubicar, dentro de la tradición del pensamiento crítico latinoamericano, entre los que buscan una alternativa emancipatoria adecuada a las condiciones específicas de nuestros pueblos. En este aspecto, Miguel Enríquez es una figura actual. Sus preguntas siguen siendo gravitantes y exigen ser tomadas en cuenta, de forma profunda y consistente.

El problema fundamental que identificó Miguel y el colectivo generacional que le acompañó en la fundación del MIR en 1965 era el siguiente: en América Latina se había hecho patente que la derecha histórica, agraria, conservadora y patronal, no disponía de un proyecto de desarrollo para la región. Incluso el Estados Unidos de Kennedy y la Iglesia Católica post-conciliar estaban de acuerdo en este diagnóstico. Tal como lo había demostrado el gobierno de Jorge Alessandri, la oligarquía más rancia y casposa estaba a la deriva, dispuesta a agarrarse a cualquier cosmético con tal de mantener un orden social anacrónico, que exigía una transformación radical y urgente. En respuesta a esta crisis se alzaban dos programas de reformas, aparentemente antagónicos, pero que en el fondo poseían amplias coincidencias de fondo: la “revolución en libertad” democratacristiana, aliada a la Alianza para el Progreso norteamericana, y la “vía chilena al socialismo” que postulaban los partidos Socialista y Comunista. En cada país del continente esta dicotomía asumía sus propias especificidades, pero se replicaba en lo fundamental, de acuerdo al dualismo Este-Oeste de la guerra fría.

La intuición fundamental de Miguel era que ambos proyectos tenían limitaciones estructurales que afectaban su viabilidad y deseabilidad. Ello no quiere decir que homologara ambas alternativas. Miguel y el MIR distinguían entre la derecha tradicional y el reformismo DC, y entre la DC y el proyecto del FRAP, que desembocaría en 1970 en la Unidad Popular y el gobierno de Salvador Allende. Pero su análisis crítico le llevó a descubrir en ambas alternativas una serie de contradicciones y aporías, inherentes a la naturaleza del orden internacional en el que estaban insertas y por sus propias insuficiencias de cara a las necesidades de las grandes mayorías, a las que definió como “los pobres del campo y la ciudad”.

LA INVIABILIDAD DE LOS REFORMISMOS
Para Miguel Enríquez los dos proyectos de reforma que se proponían a Chile en los años sesenta no eran viables a largo plazo. Arraigaba este convencimiento en un análisis muy detallado de las condiciones de la economía latinoamericana, situada en una relación de dependencia respecto a los grandes centros de poder del capitalismo global. Tanto el programa de la DC como el de la Izquierda apostaban a lograr una alianza histórica con los sectores progresistas del empresariado nacional en orden a promover una modernización industrializadora que permitiera cambiar el patrón productivo, para desembocar en una versión nacional del Estado de bienestar europeo. Pero este programa presuponía una serie de condiciones de posibilidad, que el MIR no lograba visibilizar, entre otras:

1. La inexistencia de un verdadero empresariado “progresista”, con vocación industrializadora. Más allá de algunas individualidades, los empresarios nacionales se veían a los ojos de Miguel como endémicamente arraigados a una tradición rentista, extractivista y agraria, incapaces de asumir el programa de sustitución de importaciones que preconizaba la Cepal, que debería crear los empleos de calidad que podrían incorporar a los excluidos del ciclo productivo.

2. A la vez, el mercado chileno era incapaz de absorber la nueva producción nacional que se debería llegar a generar. La inexistencia de una verdadera clase media constituía un obstáculo insalvable al proyecto reformista. La única forma de sortear este problema radicaba en la consolidación de un mercado ampliado, a escala latinoamericana, que por su dimensión pudiera absorber esa nueva oferta productiva.

3. Pero ese proyecto de integración latinoamericana, basado en un cambio en la matriz económica, era intolerable para Estados Unidos, que necesitaba mantener a la región como proveedora de recursos naturales a bajo precio y como mercado natural para sus productos elaborados.

4. Este escenario implicaba que ambos reformismos terminarían por chocar de forma violenta e insalvable con la elite económica y política nacional, reacia a abandonar su vocación rentista en aras de un proyecto de cohesión social que despreciaba profundamente. Y también chocaba con el capital transnacional, que necesitaba que América Latina permaneciera bajo la órbita de dominio norteamericano, en posición de dependencia económica y subordinación política. El ciclo de cambios reformistas llevaría inevitablemente a la necesidad de una ruptura abierta y decidida, y para liderar ese proceso construyó y articuló el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

LA INDESEABILIDAD DE LOS REFORMISMOS
Si los programas reformistas aparecían como inviables sin un momento de ruptura radical, también eran criticables porque no lograban superar el nudo del dilema latinoamericano. En el caso del reformismo DC, Miguel Enríquez advertía el germen de una modernización capitalista, tanto a nivel agrario como minero, que originaría un nuevo ciclo de acumulación en beneficio de los sectores más cosmopolitas y mejor preparados del empresariado nacional. Y en el programa del FRAP y de la UP reconocía una voluntad redistributiva mucho mayor, pero que en el fondo mantenía la continuidad con la dimensión desarrollista del proyecto DC, cambiando los socios occidentales por nuevos socios de la Europa del Este. Su intuición era que se debía buscar de forma clara y decidida una orientación socialista, que permitiera el protagonismo popular, y que evitara las trampas burocráticas y autoritarias en las que cayeron los países del “socialismo real”.
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CARTA DE MIGUEL AL CARDENAL RAÚL SILVA HENRÍQUEZ

Cardenal Raul Silva Enriquez
Miguel Enriquez

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Chile, Abril de 1974.
Sr. Cardenal
Raúl Silva Henríquez
Presente.

Escuchamos con atención su homilía de Semana Santa y leímos en la prensa informaciones acerca de un supuesto atentado en contra suya, por parte de “extremistas de izquierda” (designación que comúnmente nos da la Junta).

A pesar de que nosotros estamos convencidos, y Ud. lo debe tener más claro aún, que todo eso no fue más que una farsa publicitaria que levantó la Junta Militar con el fin de disminuir el impacto de su homilía y de atemorizar a la Conferencia Episcopal de Punta de Tralca, o a lo más la preparación de un atentado que ellos mismos estuvieron preparando, nos decidimos a escribirle directamente a Ud., fijando nuestra posición y actitud.

Estamos en contacto con toda la Izquierda y no sabemos de fuerza alguna dentro de ella, que fuera partidaria del terrorismo individual y menos en contra suya.

Nosotros, separados de Ud. por importantes diferencias ideológicas, somos parte de los perseguidos de hoy, luchamos por los humillados y ofendidos de siempre, y hoy por la restauración de las libertades democráticas, la defensa del nivel de vida de las masas y el respeto a los derechos humanos, de cuya violación sangrienta y sistemática por parte de la dictadura gorila, han sido víctima varias decenas de nuestros compañeros y familiares.

A pesar de que también somos de los que creemos que a la dictadura gorila sólo se le derrocará organizando la Resistencia y el combate de todo el pueblo, y que sólo así los obreros y pobres de Chile conquistarán su verdadera emancipación, en un Gobierno de Obreros y Campesinos, aunque en ello se nos vaya la vida, no sólo no somos hoy partidarios del terrorismo individual, sino que menos aún, ni ayer, mañana y hoy, se nos ha cruzado como objetivo atentar en contra suya.

Más aún, apreciamos en toda su magnitud el valor desplegado por Ud., en su homilía de Semana Santa, en el sentido de empujar la defensa de los Derechos Humanos y de los pobres de Chile, como también, con mayores reservas, el documento público de la Conferencia Episcopal reciente.

Si muchas cuestiones nos separan, con certeza nos une al menos la defensa de los Derechos Humanos y la defensa de los pobres de los campos y ciudades de Chile. No es por coincidencia que en nuestras dentro y fuera de Chile contamos con un significativo número de cristianos y sacerdotes católicos.

Nuestro partido, a pesar de los golpes recibidos, se ha reorganizado, funciona, bajo nuevas condiciones, con suficiente regularidad; por ello, las afirmaciones que en esta carta expreso, puede Ud. contar que con certeza corresponden también a las de todos los militantes y miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

¡LA RESISTENCIA POPULAR TRIUNFARA!

Miguel Enríquez, Secretario General.
MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA. MIR.

Tomado de: memoriamir.cl

Aquí…, Radio Liberación

Para Fernando Vergara Vargas

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Fernando Gabriel Vergara Vargas, militante del MIR, era diseñador gráfico y publicista; pero sobre todo radiodifusor clandestino.

Trabajó en Walter Thompson y Veritas Publicidad. Diseñador Gráfico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Editorial Siglo XXI. Operador de la radio clandestina Liberación (1982/84) y dibujante de El Rebelde.

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Fernando Vergara Vargas fue un artista del diseño gráfico que ejerció clandestinamente el periodismo y la radiodifusión durante los años en que los medios opositores fueron silenciados por la dictadura. Eran tiempos en que los jóvenes «pateaban piedras», en la canción de Los Prisioneros, a la vez que encendían las protestas en barrios y poblaciones de Santiago, Valparaíso y Concepción.
Detenido en 1974 y expatriado a México en 1975, regresó clandestinamente en 1982 para entregarse a tareas de comunicación del MIR. Murió a los 36 años, el 15 de diciembre de 1984, acribillado con catorce impactos de bala en una emboscada en calle Santa Elvira que la Central Nacional de Información (CNI) presentó como «enfrentamiento». En su secreto equipaje de repatriado, cargaba lápices de colores prodigiosos para dibujar las cartas a su hija Barbarita, entonces de 7 años.

Circulaba como peatón, pero «recibió la respuesta que correspondía de parte de las fuerzas de seguridad» al resistir una supuesta revisión de …automovilistas, en la inverosímil versión «de inteligencia» del secretario general de Gobierno, Francisco Javier Cuadra. En el domicilio de la víctima (Carmen 1392), que tenía prohibición de ingresar al país desde 1980, la CNI incautó componentes electrónicos de los transmisores que Vergara fabricaba para las emisiones clandestinas de radio Liberación. Radiodifusión

Entre 1982/84, se entregó al desarrollo de las transmisiones clandestinas. El vespertino La Segunda registró esas actividades el 18 de mayo de 1982, en una nota titulada Gol con relato subversivo:

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Palabras para no olvidar: la lucha continúa

Habían transcurrido diez años de la salida forzosa de “mi país” cuando regreso a él. Con dieciocho años y la inquietud natural de una adolescente buscando sus raíces, logro aventurarme a conocer aquel lugar que mis padres habían dejado atrás con tanto dolor y sufrimiento. Ese sitio llamado Chile que para mí era reminiscente de infancia, olor a café con leche a la llegada de la Escuela y de las clases de ballet que tanto gozaba y nunca más pude continuar. Sí, porque el exilio significó ruptura, separaciones, distancias, idiomas y poblaciones nuevas que marcarían mi vida por siempre. Nunca más tendríamos el abrigo y cobijo de nuestra nana. Ahora debíamos cuidarnos nosotros mismos y con responsabilidades que no corresponden a un niño. Mi madre, ya separada de mi padre, trabajaba largas horas para sostener nuestro nuevo hogar y asegurar los ricos chocolates y juegos de Monopoly (La Gran Capital) los viernes por la noche. Era nuestro ritual de exilio, el momento en que estábamos mis hermanos y yo junto a ella y éramos felices.

 

Pero todo llegó a un abrupto fin una mañana de otoño londinense cuando, entrando a hurtadillas a la pieza de mi madre para no despertarla, presiento que algo no está bien. Me acerco lentamente a su cama y le toco sus pies, y con la inocencia de una niña de doce años no quiero creer lo que siento, un gélido frio que traspasa las mantas. Salgo y le aviso a mis hermanas mayores que algo pasa con la mamá. Ellas, estoicamente, asumieron sus roles y constataron lo irrefutable: estaba muerta. No hay golpe más grande en este mundo que perder a tu madre, sobre todo siendo una niña. Teniendo un padre muy presente, pero a miles de kilómetros de distancia en el Norte de África, comenzamos a vivir el duelo de la partida de la mamá, y el fin de su idea de que este exilio solo sería por un tiempo corto. Madre mía, hoy te recuerdo y lamento decirte que han transcurrido 42 años y aún no hay paz, verdad ni justicia en Chile.

 

De estos 42 años ya llevo 29 viviendo en Chile, más de la mitad de mi vida. Es que cuando uno ha tenido que cambiarse de casa y país tantas veces, cifras como éstas cobran mayor significado. Y vivo como una chilena más, pero en mi fuero interno me siento distinta, y no es sólo el exilio sino también vivir la represión de la dictadura de una forma silenciosa, no tan muda como la de miles de chilenos, pero igual callada, no publicada para ser conocida por todos. Porque soy un personaje anónimo que tiene su historia que contar, una historia surcada de momentos amargos de la dictadura y la contrariedad que ha significado vivir en este país en “transición”. Esperando el momento en que no exista un pero para disfrutar el aroma de la primavera.

 

Era el inicio de mi primera primavera ya residente en Chile, había vivido in situ el horror de la Operación Albania donde 12 chilenos habían sido acribillados en una sangrienta “batalla” unilateral de la Central Nacional de Inteligencia (CNI). El terror lo envolvía todo, pero también, como relámpagos de esperanza, viví las protestas que eran gritos desesperados buscando fin al terror, buscando paz, tranquilidad y una forma digna de vivir la vida.

 

Ese día 3 de septiembre de 1987 yo había partido rumbo a la universidad como todos los días, sin embargo, un hecho en particular hacía el ambiente más tenso de lo usual: El Frente Patriótico Manuel Rodríguez había secuestrado al Coronel Carlos Carreño, Sigue leyendo

Vivir bajo el régimen de Pinochet: “Aún no se sabe qué pasó con mi hermano”

No pasa un día sin que Gloria Elgueta piense en cómo pudieron ser los últimos días de su hermano Martín. Martín fue detenido por la policía política de Pinochet y recluido en Londres 38, un edificio colonial situado a cinco cuadras de la casa familiar. Después de años de buscar justicia, Gloria se unió a otros familiares en una campaña para convertir la tristemente famosa casa de torturas en un monumento conmemorativo para recordar a quienes perdieron la vida.

IMG_0198.PNGGLORIA Y MARTÍN

Hay un recuerdo de los oscuros días del régimen de Pinochet que la activista chilena Gloria Elgueta nunca olvidará. Todos los días, durante 15 días, caminó cinco cuadras desde la casa de su familia, en el centro de Santiago, y se quedaba mirando una antigua casa colonial conocida como Londres 38. La elegante fachada desmentía los horrores que ocurrían dentro. Era uno de los centros de detención de Pinochet: un lugar de tortura y muerte. Gloria sospechaba que su hermano Martín, estudiante, estaba dentro, y ella no podía hacer nada.

En julio de 1974, unos miembros de la DINA (la policía política de Pinochet) llamaron a su puerta y se lo llevaron sin más. Nunca dieron ninguna explicación de la detención ni formularon cargos contra él. Casi inmediatamente después de la detención de Martín, Gloria y su madre se unieron a cientos de personas cuyos seres queridos habían sido llevados a un lugar desconocido. Sigue leyendo

Para no olvidar. Impactante testimonio-crónica de un exiliado chileno

caracas, venezuela, marzo de 2010

señores

comisión valech.

en primera instancia, me permito agradecerles la oportunidad de poder escribir por primera vez mi testimonio.

mi nombre es juan rafael ruilova maluenda, nacido en chile, en la ciudad de ovalle (iv región), el 25 de septiembre de 1946, de profesión ingeniero (graduado en la universidad técnica del estado), con cédula 5.280.772-7.

soy casado y tengo tres hijos. actualmente vivo con mi esposa en caracas- venezuela y mis tres hijos viven en chile.

este documento-testimonio, tiene como objetivo reseñar de forma lo mas clara, detallada, pormenorizada y con cierto rigor cronológico, la experiencia personal y colectiva, que me toco vivir durante los años de la cruel dictadura de augusto pinochet en chile y de la cual fui una de las tantas victimas; perseguido, arrestado, torturado, expulsado de mi país y buscado durante toda esa época por los organismos represores del régimen militar. por otro lado consignar este testimonio en la comisión valech, a objeto se me reconozca por el estado y gobierno de chile mi status de perseguido, encarcelado, exiliado y torturado por razones políticas.

caracas, venezuela, marzo de 2010

señores

comisión valech.

en primera instancia, me permito agradecerles la oportunidad de poder escribir por primera vez mi testimonio.

mi nombre es juan rafael ruilova maluenda, nacido en chile, en la ciudad de ovalle (iv región), el 25 de septiembre de 1946, de profesión ingeniero (graduado en la universidad técnica del estado), con cédula 5.280.772-7.

soy casado y tengo tres hijos. actualmente vivo con mi esposa en caracas- venezuela y mis tres hijos viven en chile.

este documento-testimonio, tiene como objetivo reseñar de forma lo mas clara, detallada, pormenorizada y con cierto rigor cronológico, la experiencia personal y colectiva, que me toco vivir durante los años de la cruel dictadura de augusto pinochet en chile y de la cual fui una de las tantas victimas; perseguido, arrestado, torturado, expulsado de mi país y buscado durante toda esa época por los organismos represores del régimen militar. por otro lado consignar este testimonio en la comisión valech, a objeto se me reconozca por el estado y gobierno de chile mi status de perseguido, encarcelado, exiliado y torturado por razones políticas.

1) universidad técnica del estado (ute).

el 11 de septiembre de 1973, me encontraba junto a una gran cantidad de compañeros, en los predios de la universidad técnica del estado en santiago y la razón de estar en ese lugar y ese día, obedecía en primer lugar a que era profesor de dicha universidad y además cursante del ultimo semestre de ingeniería mecánica, por otro lado, a razones ideológicas y militantes, pues era miembro activo del partido comunista de chile y en tan difícil situación política, era obligación moral defender con nuestra presencia no solo el gobierno legitimo y democrático del presidente allende, sino además, dejar clara demostración de nuestro repudio, como universitarios, a la violación del precepto constitucional democrático que ese fatal día era llevado a cabo por los militares golpistas.

las personas que nos encontrábamos en la universidad – calculo yo – éramos aproximadamente unos 3000, algunos en la zona de la casa central de la universidad y otros en la escuela de artes y oficios (eao); profesores, alumnos, empleados administrativos y obreros. la máxima autoridad de la universidad, el insigne rector enrique kirberg, encabezaba a ese nutrido grupo de patriotas universitarios que luchábamos por mantener la democracia en chile desde nuestra añorada casa de estudios.

en la madrugada del día 11 de septiembre, ya la universidad había recibido – como inicio de las crueles acciones en el país- una acción comando realizada contra las instalaciones de la radio de la ute, las que fueron tiroteadas, Sigue leyendo