Los fotógrafos que retrataron el 11de Septiembre de 1973 en Chile

IMG_0541.JPGOrlando Lagos ©

David Burnett, Chas Gerretsen, Koen-Wessing y Marcelo Montecinos son los nombres de los cuatro fotógrafos que destacan por su aporte a la memoria colectiva en los hechos que marcaron el año del golpe militar en Chile. El foto-periodismo fue la principal característica que estos artistas desarrollaron tras los acontecimientos de ese día. El estadounidense David Burnett, con su experiencia en guerras y crudos acontecimientos logró capturar importantes momentos en el Estadio Nacional, Chas Gerretsen, un importante fotógrafo de guerra y fotoperiodista neerlandé, logra la imponente foto de Augusto Pinochet con el gobierno militar ya en el poder, Koen-Wessing, fotógrafo holandés, captura la ciudad y la soledad en frías composiciones donde el Estadio Nacional y las poblaciones fueron parte central de los elementos, Marcelo Montecinos, el fotógrafo independiente ganador de un premio Altazor con trabajos en las guerras de Nicaragua, Salvador y Guatemala también es parte de este legado a la memoria chilena y Orlando Lagos (en la portada) parte de los fotógrafos oficiales del gobierno de Salvador Allende quien capta uno de los últimos momentos antes de su muerte en una fotografía que dio la vuelta al mundo.

David Burnett

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Chas Gerretsen

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Koen-Wessing

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Marcelo Montecinos

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Tomado de: galaxiaup.com
Por: Juan Pablo Faus

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Maravillosa Habana

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La bahía de La Habana posee una estratégica posición, tanto geográfica como económica

Innumerables son las loas que bohemios, poetas y enamorados le han dedicado a la ecléctica Habana. Ciudad que despierta pasiones y remembranzas, queda grabada por siempre en aquellos que la visitan y es motivo de admiración para todos los cubanos que, cual ser allegado, la amamos a pesar de sus imperfecciones y nos sentimos profundamente orgullosos de ella.

En especial en estos días en que, coincidiendo con su aniversario 495, ha sido elegida una de las siete ciudades maravilla, junto a La Paz (Bolivia), Doha (Qatar), Durban (Sudáfrica), Beirut (Líbano), Vigan (Filipinas) y Kuala Lumpur (Malasia), según la votación popular organizada por la fundación suiza New7Wonders.

El proceso comenzó en 2012, con más de mil 200 candidatas de alrededor de 220 países, y luego de pasar por varias eliminatorias, el 7 de diciembre de 2014 tuvimos la alegría de la declaración de nuestra hermosa capital como Ciudad Maravilla. Pero eso ya nosotros lo sabíamos.

IMG_7382.JPG El nombre autóctono del pueblo llamado más tarde Nuestra Señora de Regla es Guaicanamar, que significa “frente al mar” Sigue leyendo

RECONFIGURANDO LO PÚBLICO Y LO PRIVADO EN EL SANTIAGO DE PINOCHET/ UN ANÁLISIS DE GÉNERO

RESUMEN
Este artículo sigue una perspectiva feminista para examinar la participación de mujeres en organizaciones locales en Santiago durante la Dictadura de Pinochet. Utilizando fotografía participativa como metodología de investigación, explora la nueva conciencia de género femenino, su participación en sociedades civiles y los bordes entre lo público y lo privado.

1. INTRODUCCIÓN
Durante la dictadura de Pinochet en Chile (1973-1990), un gran número de mujeres crearon y se incorporaron a organizaciones locales en respuesta a las brutales medidas político-económicas del Gobierno [1]. Estas organizaciones se volvieron parte de los movimientos Pro-Democracia, que lograron luego remover a Pinochet en el plebiscito de 1988. La participación femenina en este periodo se destacó por varias razones. Primero, porque se movilizaron principalmente en eventos femeninos, que cruzaban de forma transversal las líneas de clases y las divisiones ideológicas tradicionales de los partidos políticos. Segundo, porque se incluían a muchas mujeres provenientes de comunidades pobres, quienes nunca habían tenido una participación tan activa en acción política. Tercero, porque las mujeres trajeron a la agenda de la oposición algunas temáticas como la violencia doméstica y la inequidad de género, que anteriormente habían sido consideradas como de índole “privada”, en vez de temáticas públicas/políticas [2]. En resumen, las mujeres de los movimientos Pro-Democracia constituyeron un grupo heterogéneo de nuevos agentes de cambio. Su presencia y demandas desafiaron las definiciones políticas y de la sociedad civil en cuanto a género, y los supuestos dicotómicos de lo público y lo privado. Este artículo utiliza una perspectiva feminista para examinar la participación de mujeres en organizaciones locales como parte del Movimiento Pro-Democracia, además de investigar lo que implicó la nueva conciencia de género femenina y su efecto en participación política. Por último, se discute acerca de la división entre lo público y lo privado en Santiago y en la sociedad chilena en general.

A comienzos de la década de 1990 trabajé en Santiago con las motivaciones que tenían las mujeres para participar en movimientos sociales. Hoy, el conflicto entre el feminismo y las perspectivas sociológicas convencionales me ha incentivado a revisar el periodo de transición Chileno, una época que no sólo marcó el renacimiento de la sociedad civil sino también la introducción de la mujer en ése ámbito, y que generó una oportunidad única para explorar los aspectos de género en las teorías democráticas sobre la sociedad civil. Este artículo es, entonces, un re-análisis de los datos obtenidos en 1990, desde las perspectivas antes descritas.

Al situar este trabajo en el contexto de una ciudad, se resalta además la metáfora central del espacio, entendiéndolo tanto como el contexto físico donde ocurren las acciones sociales, como el tipo o cualidad del discurso que puede ocurrir en una variedad de contextos físicos [3]. Esta amplia interpretación del espacio es crucial para la construcción de un puente entre el feminismo y las teorías sociológicas convencionales acerca de la sociedad civil.

Este estudio utiliza una metodología fotográfica que se ajusta de manera única a la tarea de desenmarañar estos dos significados de “espacio”. Ahora bien, aunque la fotografía ha sido parte de la investigación antropológica por décadas, sólo desde 1990 se la ha empezado a utilizar de manera más frecuente en Latinoamérica como herramienta metodológica. Incluso, cuando se la ha incluido [4], ésta ha sido usualmente producida por un fotógrafo profesional. Dado que uno de los objetivos de este estudio era que las mujeres describieran e interpretaran sus propias experiencias, ellas mismas fueron quienes tomaron las fotografías.

2. METODOLOGÍA
Este estudio se condujo en dos barrios de clase obrera de Santiago. Los criterios para la selección de casos fueron: a) ocupación y estado de empleo de las mujeres organizadas y de sus parejas; b) tamaño y calidad de la construcción de sus casas; c) importancia relativa de la acción colectiva en las estrategias de supervivencia de los residentes; d) ubicada en Santiago. También era importante que ambos barrios poseyeran algunas similitudes: i) tamaño de población; ii) fecha de fundación; iii) existencia de organizaciones de mujeres que participaran del Movimiento Pro-Democracia. Los primeros datos fueron recogidos entre Junio y Diciembre de 1990 [5], y luego del contacto inicial con organizaciones feministas y gubernamentales me volqué a estudios comunitarios para elicitar descripciones e interpretaciones acerca de su propia experiencia en acciones colectivas. El componente fotográfico fue la última etapa del estudio.

Dos comunidades fueron seleccionadas: Angela Davis (AD) y Villa La Reina (VR). Ambas tenían una población cercana a los 20.000 residentes; habían sido fundadas en 1970 y 1967, respectivamente; estaban situadas en distintos cuadrantes de Santiago y pertenecían a distintas municipalidades: AD a la municipalidad de Recoleta y VR a La Reina.

Durante la dictadura, las mujeres de ambos barrios habían participado en varias organizaciones locales pertenecientes al Movimiento Pro-Democracia. Sin embargo, al momento del estudio, la acción colectiva cumplía un rol diferente en las dos comunidades. Una lista de las organizaciones existentes en cada comunidad sirve como ilustración: Las mujeres de AD poseían 18 Ollas Comunes, tres Comités de Allegados, tres Juntas de Vecinos, y una Organización de Mujeres de AD, sumando un total de 15 grupos. El número de organizaciones locales habla de un importante activismo en el barrio. La presencia de 18 Ollas Comunes en 1990, por otra parte, sugiere un nivel significativo de pobreza, desempleo y hambre.

En Villa la Reina, las mujeres participaban de dos Talleres de Costura, una Amasandería, un “Comprando Juntos” (colectivo de consumidores), dos Juntas de Vecinos, un Comité de Derechos Humanos, y un Comité de Solidaridad, sumando un total de 8 grupos. Claramente la acción colectiva jugaba un papel de mucho menor en VR que en AD, lo que puede deberse a que La Municipalidad de La Reina ofrecía un mayor número de servicios sociales [6].

La recolección de datos combinó la observación participante en varios grupos, con entrevistas en profundidad. 25 mujeres de AD y 17 de VR participaron de estas últimas. Los datos también se recolectaron a través de observaciones informales y entrevistas grupales. Muchas mujeres de AD reportaron sentir resentimiento hacia los extranjeros, quienes en el pasado habrían fotografiado, filmado y registrado de alguna manera sus condición de vida sin entregarles nada a cambio. Es por eso que a cada una de ellas se le entregó una copia de la entrevista en cassette. La mayoría tenía acceso a reproductores de audio, por lo que podían escuchar su entrevista en el futuro. Al parecer, esa reciprocidad facilitó la cooperación de algunas mujeres y ayudó claramente al establecimiento de confianza entre nosotras.

Durante el trabajo de campo, un grupo externo a la comunidad intentó formar una organización hermana con las mujeres de Villa la Reina. El grupo, Mujeres de La Reina (MULAR) estaba compuesto en su mayoría por profesionales de clase media y medio-alta, todas residentes de la Comuna. La inclusión de una muestra de miembros de MULAR le aportó mas profundidad a la discusión de diferencias de clase y su importancia relativa en la unidad o cooperación de género.

La característica más innovadora de la recolección de datos fue la inclusión del componente fotográfico [7]. Luego de las entrevistas individuales y de grupo, y de la observación participante, seleccioné a diecisiete mujeres que representaban a distintos tipos de organizaciones, comunidades y niveles de activismo. A cada una se le entregó una cámara desechable por un tiempo de 5 a 10 días, con la consigna de tomar 1 ó 2 fotografías en respuesta a cada una de las siguientes preguntas: a) ¿cómo eras tú antes de integrar una organización local?; b) ¿qué haces con ese grupo?; c) ¿cómo eres ahora, después de haber participado del grupo; y d) ¿qué deseas para el futuro?.

Las participantes recibieron copias de sus fotografías en una segunda entrevista. En ese momento, les pedía que explicaran aquello que habían querido expresar en cada foto. La combinación de la fotografías y sus comentarios produjeron una serie de respuestas de incalculable valor, ya que ofrecían una mirada única acerca de su experiencia y del cambio en sus percepciones y actitudes. Por otro lado, el tener un registro visual del contexto en que se organizaban, y una amplia documentación de su entorno material, me ayudó a concluir que lo privado asociado con la femeninidad a-política era un tema importante a explorar. De hecho, como ilustrarán los resultados, lo privado es un ámbito mucho más complejo y multi-dimensional de lo que ha sido reconocido en la literatura teórica. La corrección de este descuido desafía la primacía de una esfera pública, política y exclusiva, y apoya una concepción más fluida y continua de la relación entre lo público y lo privado.

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    Figura 1. A fines de 1973 un grupo ecuménico conformado por numerosas iglesias y organizaciones civiles formó un grupo independiente de derechos humanos llamado Comité Pro-Paz. Para 1975, el apoyo y defensa a las víctimas de abusos a los derechos humanos puso al Comité en una posición difícil frente al régimen militar, quien finalmente decidió clausurarlo. Buscando nuevas formas de proteger a los chilenos y fiscalizar y denunciar las acciones del Gobierno, el Cardenal Raúl Silva Henríquez fundó la Vicaría de la Solidaridad. Su trabajo se enfocó en dos grandes áreas, la defensa de los Derechos Humanos y la promoción de los mismos, prestando asesoramiento jurídico a más de 257.000 personas, presentando más de 4.500 recursos de amparo, y abriendo más de 5.000 procesos judiciales en defensa de los acusados o por denuncia de abusos. Su labor motivó campañas y persecuciones desde la dictadura militar, que trató de confundir al pueblo chileno y a la opinión internacional presentándola como un refugio de terroristas y una organización de carácter político. Muchos de sus miembros sufrieron detenciones y encarcelamientos, amenazas de muerte y la expulsión del país.

3. PRIVADO
En Latinoamérica el espacio ha sido descrito desde el género. La calle ha sido usualmente relacionada a la vida pública de los hombres, mientras que el espacio doméstico ha sido definido como el mundo natural de las mujeres, alejadas de la política (Wilson, 1993; Safa, 1995). Esta distinción teórica tradicional ha sido matizada por algunos académicos, quienes aseguran que, en la práctica, las mujeres viven las consecuencias de “el mundo de los grandes eventos” o de los cambios político-económicos en su vida cotidiana (Jelin, 1990; Craske, 1993).

La acción y discurso político también se encuentran atravesados por el género.

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ESTAS SON LAS FOTOS DEL CARACAZO QUE OPOSITORES NO QUIEREN QUE UD. VEA PORQUE LOS DELATAN

El 16 de febrero de 1989 a casi 15 días de la toma de posesión de Pérez, el entonces presidente anunció la aplicación de un “paquete económico” cuyas medidas fueron expuestas únicamente a las cúpulas.

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Con los hechos de El Caracazo, ocurridos el 27 de febrero de 1989, por primera vez en la historia un pueblo se alzó de forma espontánea contra las recetas neoliberales impuestas por Estados Unidos, con una rebelión masiva protagonizada por los sectores populares, que lograron crear el preámbulo para la posterior ruptura con el sistema bipartidista.

La esperanza del regreso de la “Gran Venezuela” del período 1974-1979 llevó al candidato de Acción Democrática (AD), Carlos Andrés Pérez, por segunda vez al poder, con la falsa promesa del retorno a un país de abundancias que ocultaban desde entonces el descalabro económico.

Su victoria electoral en 1988 vino en la cresta de la misma ola populista que despedía a su predecesor, Jaime Lusinchi, quien se fue con una alta popularidad respaldada por los medios de comunicación, para después lavarse las manos ante la situación económica que dejaba y expresar “la banca me engañó”, refiriéndose al agotamiento de las reservas internacionales.

Pero la realidad del país no se había distanciado de aquel viernes 21 de marzo de 1983, cuando el dólar pasó de Bs.4,30 a Bs.7,50, en el gobierno del copeyano Luis Herrera, medida que resultó de políticas injerencistas con planes macroeconómicos en mano, que se tradujeron en un endeudamiento con la banca internacional que superaba el ingreso petrolero.

En 1989 la caída de los precios del petróleo junto al alto índice de inflación y el déficit de la balanza de pagos profundizaron el deterioro económico. La inflación general era de 52,1% y el Producto Interno Bruto descendió en 8%. Las condiciones eran óptimas para un escenario de intervención de organismos multilaterales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El consenso neoliberal de Washington

La escuela neoliberal había dado frutos en regímenes dictatoriales como el de Augusto Pinochet en Chile (1973-1990), luego de la incorporación de expertos económicos formados en la Universidad de Chicago, moldeados por Milton Friedman, creador de recetas o “paquetazos” que incluyen de forma elemental la reducción del gasto público, elevación de impuestos y disminución del Estado. Sigue leyendo

Cacique Yare: El cultivo de una comuna

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“Mija, desde que yo tengo uso de razón y recordando a mis antepasados, el guarapo de toronjil, orégano y malojillo son buenísimos para la gripe y cualquier malestar que se sienta en el cuerpo”, es el cuento que echa la abuelita Numa.

Todos los días, Numa Orense está atenta a las visitas que se realizan en la aldea integral del adulto y la adulta mayor, desde donde relata los beneficios de la siembra de plantas medicinales, frutales y ornamentales.

La granja -como le dicen l@s abuel@s- es parte de un proyecto que la comuna “Cacique Yare” comparte con otras cuatro comunas de la Parroquia San Francisco de Yare, en el estado Miranda.

“Una fecha importante para todos nosotros”, cuenta en una exhalación Epifanio Lares al recordar ese 26 de marzo que da nombre a la Aldea Integral. “Me agrada que la granja tenga plasmada esa fecha, para que se recuerde la salida del comandante Chávez de la cárcel de Yare. Eso fue en el año 1994, claramente lo recuerdo. Desde ahí mi pueblito de San Francisco no deja de conmemorarlo”. Sigue leyendo

El cuerpo torturado de las mujeres, Marcia Miranda.

Cuando corrían los últimos meses de 1984, Lota, al igual que otras localidades, se debatía entre una crisis económica sin precedentes, que mataba de hambre a la histórica ciudad minera. La desesperación de los pobladores hacía que los jóvenes aspiraran neoprén para aliviar la falta de alimentos, mientras los habitantes recogían los rastrojos del mar, en forma de algas o carboncillo, el cuadro se completaba con los gatos, que intentaban recuperar algo de pescado y con miles de actividades de subsistencia, vendiendo ropa usada, botellas o cartón, recolectando las frutas y verduras podridas de las ferias.

20131116-214247.jpg En este panorama, las iglesias fueron un puntal en que los pobres de nuestra región buscaban algo de paz y un plato caliente de comida en los comedores y ollas comunes, instancias que los párrocos y sus feligreses propiciaron. En ese ambiente agobiante los cristianos con real conciencia tendieron una mano. La parroquia de Lota Alto, a cargo del sacerdote francés Bernardo Durier, era uno de esos puntos en que se expresó la solidaridad de las comunidades que decidieron enfrentar la injusticia de la dictadura. Sigue leyendo

Los bellos retratos de las últimas tribus de la tierra… antes de que desaparezcan

Se trata de “Before They Pass Way” (Antes que desaparezcan), un ambicioso documento fotográfico estético, que pretende resistir a la prueba del tiempo, retratando a las últimas tribus de la tierra antes de que desaparezcan.

Nelson comenzó el proyecto en el 2009, desde entonces ha realizado 13 viajes, visitado más de 44 países y ha logrado convertirse en un invitado de aproximadamente 31 tribus aisladas y visualmente únicas.Él quería ser testigo de sus antiguas tradiciones, participar en sus ritos y descubrir cómo el resto del mundo, amenaza con cambiar su forma de vida para siempre.

El proyecto da cuenta de una serie de retratos elegantes y sugerentes creados con una cámara de 4×5. El detalle que se logra mediante el uso de estos grandes negativos, proporcionan una vista extraordinaria en la vida emocional y espiritual de los últimos pueblos indígenas del mundo. Al mismo tiempo, se glorifica la creatividad cultural de estas culturas únicas, con sus caras pintadas, cuerpos escarificadas, joyas, peinados extravagantes y el lenguaje ritual”.

Ya sea en Papúa Nueva Guinea y en Kazajstán, en Etiopía o en Siberia, las tribus son los últimos recursos de autenticidad natural.

Esta novedosa iniciativa que ya posee su propio documental y un libro, nos transporta a la belleza de nuestros orígenes, Sigue leyendo