Módulo 14: El reducto de los “presos políticos” en Santiago 1

Jorge Ulloa está afuera del Centro de Justicia, a unas cuadras del metro Rondizzoni, esperando que termine la audiencia donde nuevamente revisarían las medidas cautelares de su hijo Diego Ulloa (22). Su nombre también se lee en la polera que lleva puesta especialmente para esta ocasión: “Justicia para Diego”, dice.

Los traslados de Jorge y su familia, desde La Florida hasta ese lugar, se han hecho frecuentes desde hace tres meses. Diego fue detenido el 13 de diciembre por el supuesto porte de una bomba molotov y líquido acelerante, después de haber asistido a una manifestación en el Costanera Center.

Desde entonces, el estudiante de gastronomía internacional está recluido en el módulo 14 de Santiago 1. Este espacio fueespecialmente dispuesto por Gendarmería para los detenidos imputados por delitos asociados al estallido. Aunque también hay personas acusadas por otros motivos, la mayoría corresponden al primer grupo. Según confirmó la institución a El Desconcierto, actualmente 100 personas  se encuentran ahí, duplicando la cifra que tenían a fines de octubre.

La Coordinadora “18 de octubre” –integrada por organizaciones, colectivos autónomos y familiares de los detenidos– aclara que este módulo, por lo general, se utiliza para los “primerizos”. Al igual que los otros familiares, Jorge los reconoce como “presos políticos”, una situación que ha sido compleja para ellos afrontar.

—Ellos no están acostumbrados a este encierro y tampoco nosotros, como papás, a visitar centros penitenciarios. No teníamos idea de nada (…) Pasado el tiempo, Diego en ningún caso se fue acostumbrando, pero sí asumiendo como una lucha porque si no, no tendría sentido la detención de todos los chicos de Santiago 1 y del país—, comenta.

La rutina y el desgaste

“La falta de espacio, la falta de naturaleza, la falta de privacidad, nos está matando. El apoyo entre nosotros es lo único que no nos hace perder la cabeza. Esto se demora, la imaginación escasea. Solo esperamos soluciones y respuestas al igual que el resto de la gente”, se lee en una carta que escribió un grupo de detenidos agrupados en el módulo 14, a un mes del estallido. Dicen, además, que entre ellos comparten sus conocimientos de oficios o habilidades artísticas (musicales o malabares) y deportes para pasar las horas de encierro.

Las visitas de los familiares son los jueves, en dos horarios y por recluso pueden entrar máximo cinco personas. Cada una puede llevarles una bolsa con artículos muy definidos: productos dulces (galletas y/o chocolates sin ningún relleno), salados, cuatro sándwiches, tres cajetillas de cigarrillos y una bebida o agua mineral.

—Tratamos de que vayan las cinco visitas porque, si bien a ellos les sobran un poco, es justamente para que estén preparados para recibir a los otros presos. Más ahora que se viene marzo, algo que nos preocupa por las leyes más duras que se aprobaron—, advierte Jorge Ulloa.

También cuenta que por más de un mes y medio durmieron entre tres a cinco personas en un solo camarote por celda. Esto cambió, en parte, con la visita de los delegados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a fines de enero, y fueron reubicados.

Según lo que le ha contado Diego, en algunas oportunidades los gendarmes han entrado a “reventarles” las celdas para ver si tienen algún tipo de armas o para evitar que se organicen. Pero eso no les ha quitado su interés por armar una biblioteca al interior del módulo y, aunque ha sido difícil ingresar libros, ya tienen cerca de 70.

Salud mental

Ely Farías es mamá de Elías Cruz (23) y vive en El Bosque. Esta semana se cumplen tres meses desde que carabineros de civil detuvieron al joven en el paradero 18 de Gran Avenida, cuando volvía de la “Plaza de la Dignidad”. Está acusado, al igual que Diego Ulloa, por porte de artefactos incendiarios. Hasta antes de ser detenido, Elías trabajaba en una bodega.

Su mamá advierte que como hay sobrepoblación en el módulo 14 están mandando a algunos a la ex Penitenciaría. Reconoce que la seguridad es mucha, partiendo por la excesiva revisión que le hacen al ingreso hasta a los niños. Edith también ha notado los cambios de su hijo:

—Él es delgado, pero ahora lo está mucho más. Mide 1,70 metros y ya se le nota.  A él lo siguieron porque lo vieron supuestamente con un dron—, detalla la mujer.

Las condiciones físicas y psicológicas preocupan a los familiares. Anchi San Martín es terapeuta del área de salud mental e integra el Movimiento Salud en Resistencia. A principios de febrero acudió con un médico de la organización a Santiago 1 para prestarle ayuda médica a uno de los jóvenes detenidos que tenía problemas dermatológicos por una infección producida por chinches. Esa vez, los profesionales se enrolaron para el ingreso porque ya contaban con la autorización del tribunal. Pero la solicitud fue en vano. Gendarmería finalmente no los dejó pasar.

—Llegamos a Santiago 1 a las 10:00 horas y no nos dejaron entrar. Fue una sorpresa. No hemos intentado hacer nuevamente el ingreso. Es muy complejo porque esa vez nos dijeron que no había llegado el papel de autorización. Entonces, tenemos que hacer la tramitación de nuevo. Pero sabemos que se entrampan en resquicios legales—, precisa Anchi.

Lo mismo ha podido observar Pepa Aguirre, psicóloga del grupo ex Nido XX. Supo que uno de los jóvenes detenidos intentó suicidarse y después lo aislaron del módulo. Por lo mismo, pone énfasis en el acompañamiento constante. Sobre la alimentación, dice que no ha sido adecuada para el caso de las personas vegetarianas y veganas.

En este lugar solo se encuentran los hombres recluidos y la única mujer acusada por un delito asociado al estallido está la cárcel de San Miguel. De los que están en Santiago 1, varios han salido por cambio en las medidas cautelares. Hasta diciembre del año pasado se contabilizaban 2.200 personas en el país en prisión preventiva por delitos como lanzamiento o porte de artefactos incendiarios, desórdenes públicos, hurtos, entre otros. De estas detenciones, un porcentaje importante ha sido declarado ilegal por los tribunales.

Tomado de: eldesconcierto.cl

Por: Natalia Figueroa

“Capuche”: el boletín creado por presos políticos de Concepción

«Capuche» es un boletín (o fanzine) creado por un grupo de presos políticos de Concepción, quienes se encuentran recluidos en la Cárcel El Manzano a raíz de la oleada represiva con que el Estado intenta contener las protestas que sacuden al país. El boletín hace un llamado a no bajar los brazos y seguir en la lucha, además se abordan temas como la detención, el juicio, la llegada a la cárcel y el ingreso a los módulos. También entrega consejos para quienes protestan y arriesgan caer en prisión, además de valiosa información para familiares y cercanos de quienes sufren la prisión. Un documento hecho a mano, con pasión y lleno de rebeldía que atraviesa los muros de las prisiones.

Tomado de: radiokurruf.org

Mujeres tras las rejas de Pinochet:

Testimonio de tres ex presas políticas de la dictadura

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El golpe de Estado y la larga noche de la dictadura iniciada a partir de ese fatídico martes 11 de septiembre de 1973, ha proporcionado a las artes, el cine, el teatro, la literatura y el periodismo de investigación un abundante material excepcionalmente poderoso para redibujar el imaginario del país, y desde ahí iluminar con más certeza y estremecimiento la historia reciente de Chile. Sin duda, disciplinas que han contribuido a revelar lo que está detrás de las deslegitimadas versiones oficiales y la simple enumeración cronológica de hechos. Pero quizá es en los libros el soporte por excelencia donde se guardan y perpetúan esas historias de lucha, dignidad y dolor, esos trazos de vida donde se manifiesta el poder de la palabra para construir un relato que adquiere una inmensa fuerza y profundidad.

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La periodista Vivian Lavín corrió el velo del silencio y, luego de muchas horas de entrevistas, registra el testimonio de tres ex presas políticas, Valentina Álvarez, Gina Cerda y Elizabeth Rendic, jóvenes mujeres que abrazaron un ideal colectivo y no dudaron en colaborar decididamente en la lucha contra la dictadura de Pinochet, para posteriormente enfrentar las desfavorables condiciones judiciales de la época y permanecer recluidas por varios años. De esta forma, conocemos su vinculación al MIR y al FPMR, las circunstancias en que fueron detenidas, los extenuantes interrogatorios y sus vidas en la cárcel. Sigue leyendo

Alegato de defensa, Guillermo Rodríguez (El Ronco),1981

Extracto del alegato de defensa del militante de la Resistencia Popular Chilena, Guillermo Rodríguez, presentado al Consejo de Guerra.

Habla el subteniente que disparó la ametralladora: La otra cara de la moneda

Con las manos húmedas y temblando el subteniente de 21 años tomó la ametralladora instalada en tierra y los mató de a uno. Pero alcanzó a ejecutar sólo a cinco de los 20 prisioneros. Cuando le disparó al quinto lanzó un grito desgarrador que retumbó en los cerros de Peldehue: “¡no puedo más!”. Entonces otro militar del regimiento Tacna tomó el arma y continuó la masacre. Minutos más tarde los hombres más cercanos a Allende, apresados en La Moneda el día del golpe, estaban muertos.A las 10 de la mañana del jueves 13 de septiembre de 1973 el comandante del Tacna, Luis Joaquín Ramírez Pineda, le ordenó al subteniente comandar el grupo de 14 efectivos, entre oficiales, suboficiales y clases, que debía conducir esa misma mañana a los prisioneros para ser fusilados en Peldehue. Ni él, ni los tres suboficiales a quienes entrevisté, tienen duda de que la orden para matarlos la dio Ramírez, aunque suponen que la decisión no la tomó solo.

“Todos al ser ejecutados conservaron su dignidad y no se produjeron intentos de fuga. Ninguno pidió clemencia y algunos murieron gritando consignas políticas”, es otro de sus recuerdos.”¡Viva la revolución chilena!”

Pero Juan Seoane, jefe de los detectives asignados a La Moneda que combatieron el día del golpe y que también fue tomado prisionero y llevado al Tacna, afirma que Ramírez quería matarlos esa misma tarde. “Gritaba descontrolado y ordenó ejecutarnos en el mismo regimiento, pero otros oficiales lograron convencerlo de que no era el lugar adecuado. El preparó toda la ejecución”, dijo.

Hoy el general Ramírez Pineda está preso en Buenos Aires esperando que un tribunal argentino resuelva si lo extradita a Francia, donde es requerido por el secuestro y desaparición del médico siquiatra, ex asesor del Presidente Allende, Georges Klein Pipper, uno de los ejecutados en Peldehue de La Moneda.Pero Ramírez ha negado todo ante los tribunales chilenos. Diez días antes de ser arrestado por la Interpol en Buenos Aires, el pasado jueves 12 de septiembre por una orden de captura expedida desde Francia, prestó su última declaración ante un juez y volvió a negar todo.

Dramático encuentro

El subteniente es hoy una persona de 50 años, destruida síquicamente. “Cada noche me atormento con el recuerdo de lo que hice y he pensado en quitarme la vida”,

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Sueño encarcelado

Tomado de http://www.cubadebate.cu
Por Ana Lydia Vega

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Oscar López Rivera

Una celda enclavada en una plaza pública es un escenario insólito. Una fila continua de gente ocupando esa celda durante veinticuatro horas corridas es un acontecimiento memorable. Así, insólita y memorable, fue la dramática manifestación del miércoles pasado conmemorando los treinta y dos años de prisión que han consumido casi la mitad de la vida de Oscar López Rivera. Sigue leyendo