Revolucionarios de la vivienda social: La historia de lucha de Ukamau

Luego de años de lucha, la organización Ukamau, de Estación Central, logró ingresar al Serviu un proyecto habitacional en el que participó el arquitecto Fernando Castillo Velasco. Será la misma organización la constructora a cargo de las 424 viviendas y el parque central emplazados en la comuna en la que han vivido toda su vida. El proyecto espera servir de antecedente para una nueva política pública de soluciones habitacionales que incluya la opinión de las comunidades y, en vez de inmobiliarias y subsidios, esté directamente a cargo del Estado.

Los rieles de la línea del tren atraviesan el pasto salvaje que ha crecido en la maestranza San Eugenio. Aparte de un vagabundo, el terreno de 44 hectáreas de la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) está completamente abandonado. La trabajadora social Doris González y el sociólogo Aland Castro miran una de las esquinas del terreno vacío y lo que ven es una comunidad. Acá unos departamentos, allá plazas, por aquí un centro cultural, allí un jardín infantil. Por el barrio que tienen en su cabeza ambos dirigentes llevan años luchando sin tregua como líderes del movimiento Ukamau.

Ukamau tiene sus raíces en 1987, con una organización de los vecinos de la población Santiago, en Estación Central, que buscaban una solución habitacional. El líder era Antonio González, miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y tío de Doris González, que a sus 33 años es la actual vocera. Desde ese entonces la organización se ha fortalecido y se expandió a comunas como Pudahuel, Cerro Navia, Maipú, Quinta Normal, Lo Espejo y Pedro Aguirre Cerda, donde se realizan asambleas para organizar los distintos comités de los sin casa.

En 2011 el camino de la organización se encontró con dos estudiantes de la universidad Arcis que buscaban un proyecto para desarrollar en el curso de arquitectura de viviendas sociales dictado por Fernando Castillo Velasco y su hijo Cristián Castillo.

– Esto es lo que quiero-, habría dicho el DC premio nacional de arquitectura y ex Intendente de Santiago cuando escuchó la propuesta que le llevaron sus alumnos -Pero no basta con el proyecto. Hay que realizarlo-, añadió.

Fue así como el legado de viviendas sociales de calidad en el que trabajó Castillo Velasco durante su vida se plasmó en un proyecto habitacional para 424 familias de allegados que viven en mediaguas repartidas por distintas poblaciones de Estación Central. Con eso, el barrio imaginario de Doris y Aland promete volverse realidad.

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CULTURA SUBSIDIARIA

En Chile, la política habitacional se basa en un sistema subsidiario que delega a una entidad patrocinante, en general una inmobiliaria, la responsabilidad de desarrollar proyectos de viviendas sociales. Así, la empresa busca un terreno, negocia su compra y construye un conjunto de casas sobre ese terreno con la venia del Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) correspondiente.

Cuando el complejo está listo, cientos de personas llegan agitando sus papelitos de subsidio para cambiárselo a la inmobiliaria por una casa. Por ese papelito han esperado mucho tiempo, nerviosos frente a la posibilidad de que el puntaje de la ficha social no les alcance. “¡Me salió casa!”, celebran, cual niño con un regalo del viejo pascuero, como si las casas llegaran del cielo, cuando les entregan el subsidio. Pero la verdad es que el monto que les asignan suele no corresponderse con el precio real de la vivienda. Para el arquitecto Cristián Castillo la situación es un verdadero drama:

-La lucha por la vivienda es larga, es terrible. Antes del 73 había un desarrollo precioso en el que el Estado asumía la responsabilidad absoluta. Sigue leyendo

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Chile: Memoria de la Cárcel Combatiente.

En este mes de julio se conmemorarán 40 años del montaje de la DINA conocido como Operación Colombo o lista 119, pero también un aniversario más de una huelga de hambre que emprendieron prisioneros políticos del campo de concentración de Puchuncaví, en demanda del esclarecimiento de la situación de sus compañeros que aparecían en el fatidico listado.

En el campo de Melinka, también conocido como Puchuncaví, por estar en las cercanías de este pueblo, 80 presos iniciaron la huelga el 31 de julio, detallando los motivos de la protesta en una declaración que sacaron del campo en un “barretín” y que luego fue tipeada en maquina de escribir y distribuida a embajadas y organismos de derechos humanos.

En su primer párrafo, la declaración denuncia el montaje de los 119: “Publicaciones extranjeras, profusamente difundidas por la prensa nacional, entregan dos listas con 119 personas, presuntamente muertas en el extranjero, la mayoría de los cuales nos consta que fueron detenidas vivas por organismos de seguridad del obierno, entre mayo de 1974 y febrero de 1975. Ellas fueron vistas por centenares de los actuales presos políticos en diferentes centros de interrogatorio existentes en el país”.

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La huelga fue concebida como una expresión de solidaridad y de denuncia del montaje, como también de exigencia a las autoridades a aclarar la situación de los prisioneros que aparecían en las listas. La demanda se hacía también a los gobiernos de Brasil y Argentina, implicados en este caso, pues los listados con los 119 nombres fueron difundidos en publicaciones de ambos países y desde ahí reproducidas en Chile.
La reacción de las autoridades a cargo de los campos no se hizo esperar. En Puchuncaví la Armada rodeó el campo con infantes de marina apertrechados para la guerra y los huelguistas fueron objeto de plantones y amenazas, pues la protesta se interpretaba como insubordinación al interior de un recinto militar.
A pesar de lo anterior, el movimiento de los ex prisioneros continuó y a su término, una semana despues aproximadamente, los 80 se habían incrementado a 95 prisioneros.

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N.B. En todo lo conceptual, la dictadura los ignoró tal como Michelle Bachelet ha terminado por ignorar hoy, 40 años después, la huelga de hambre y las demandas de justicia de los ex presos políticos de la dictadura. La insolvencia moral es la misma. — G.F.W.
FUENTE: Luis Fernando Gerardo San Martin Arellano

Pasillo sin salida aparente

Tomado de losingravidos.com

COMPAÑERO “ELADIO”: HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

El 11 de Septiembre del 73, al alba, escoltó a la Moneda al Presidente de Chile para hacer frente a la asonada cívico-militar. Con 19 años, aparece en la icónica foto, de los que abandonan la Moneda cuando lo ordeno el Compañero Allende, viste un suéter a rayas blancas y oscuras.
Ahí por encontrarse herido fue llevado junto a la Payita a la Posta Central, ahí casi inmediatamente derivado al Barros Luco, de donde es llevado a una Embajada, saliendo prontamente al exilio en México y luego La Habana. En la Posta Central es testigo de la atención y posterior secuestro de otros dos compañeros del GAP heridos. Salio de esta institución gracias a la acción solidaria de sus trabajadores.
Fue uno de los cuatro combatientes sobrevivientes del combate en la Moneda, todos los demás fueron torturados y ejecutados por la milicia traidora, en Peldehue dos días después. Volvió a Chile el año 1998. Dada su edad y pasado, prácticamente le fue imposible encontrar un trabajo estable, y reinsertase en el Chile de la eterna transición a la democracia. Sin más seguridad social que el PRAIS, no pudo hacer frente a diversas dolencias como diabetes, hipertensión y problemas vasculares, que lo obligaron a trasladarse a Cuba, ya gravemente enfermo, donde fue atendido solidariamente desde mediados del año pasado.

20140630-030718-11238980.jpg Pese a su comportamiento ejemplar, no tuvo de parte de su Partido,- Socialista- ni de la Concertación ningún apoyo ni reconocimiento, por no claudicar en su ideario allendista.
En memoria y homenaje de Eladio, Luis Renato González Córdoba, sus compañeros del GAP, y de Organizaciones Sociales de San Antonio, del Partido Socialista y Partido Comunista organizan una actividad conmemorativa para la tarde del miércoles 25, cuya hora y dirección se comunicara debidamente.
ELADIO, HASTA VICTORIA SIEMPRE¡¡
Sus compañeros del GAP

Tomado de cctt.cl

EL DERROCAMIENTO DE ALLENDE, CONTADO POR WASHINGTON

KENNEDY NOMBRÓ UN COMITÉ PARA VIGILAR ELECCIONES EN CHILE

20140630-022738-8858227.jpg Desde 1961, apenas posesionado, el presidente John F. Kennedy nombró un comité encargado de las elecciones que se desarrollarían en Chile tres años después. Según la investigación de la Comisión Church del Senado estadounidense[1], estuvo compuesto de altos responsable del Departamento de Estado, la Casa Blanca y la CIA. Este Comité fue reproducido en la embajada estadounidense en Santiago, capital chilena. El objetivo era impedir que el candidato socialista, Salvador Allende, ganara los comicios [2].
Allende era un marxista convencido de que por la vía pacífica se podía llegar al gobierno, y, desde ahí, darle un vuelco a las estructuras del Estado en beneficio de las mayorías empobrecidas. Expresaba que para lograr tal objetivo se debía nacionalizar las grandes industrias, priorizando las que estaban en manos estadounidenses, al ser éstas las que explotaban los recursos estratégicos. Estos, y otros ideales sociales, lo convirtieron en un indeseable para Washington: podría servir de ejemplo para los pueblos de otras naciones latinoamericanas.
Para hacerle oposición, varios millones de dólares fueron distribuidos entre los partidos políticos de centro y de la derecha para que realizaran su propaganda. Al momento de elegir el candidato a la presidencia, Washington decidió apoyar a Eduardo Frei, del partido Demócrata Cristiano, un personaje que impuso a sus otros financiados.
En total, la operación costó unos veinte millones de dólares, una suma inmensa para la época, al punto de sólo poderse comparar con lo gastado en las elecciones presidenciales estadounidenses. Es que Washington no tanto invirtió en el candidato Frei, sino que realizó toda una campaña de propaganda anticomunista a largo plazo. Sigue leyendo

Habla el subteniente que disparó la ametralladora: La otra cara de la moneda

Con las manos húmedas y temblando el subteniente de 21 años tomó la ametralladora instalada en tierra y los mató de a uno. Pero alcanzó a ejecutar sólo a cinco de los 20 prisioneros. Cuando le disparó al quinto lanzó un grito desgarrador que retumbó en los cerros de Peldehue: “¡no puedo más!”. Entonces otro militar del regimiento Tacna tomó el arma y continuó la masacre. Minutos más tarde los hombres más cercanos a Allende, apresados en La Moneda el día del golpe, estaban muertos.A las 10 de la mañana del jueves 13 de septiembre de 1973 el comandante del Tacna, Luis Joaquín Ramírez Pineda, le ordenó al subteniente comandar el grupo de 14 efectivos, entre oficiales, suboficiales y clases, que debía conducir esa misma mañana a los prisioneros para ser fusilados en Peldehue. Ni él, ni los tres suboficiales a quienes entrevisté, tienen duda de que la orden para matarlos la dio Ramírez, aunque suponen que la decisión no la tomó solo.

“Todos al ser ejecutados conservaron su dignidad y no se produjeron intentos de fuga. Ninguno pidió clemencia y algunos murieron gritando consignas políticas”, es otro de sus recuerdos.”¡Viva la revolución chilena!”

Pero Juan Seoane, jefe de los detectives asignados a La Moneda que combatieron el día del golpe y que también fue tomado prisionero y llevado al Tacna, afirma que Ramírez quería matarlos esa misma tarde. “Gritaba descontrolado y ordenó ejecutarnos en el mismo regimiento, pero otros oficiales lograron convencerlo de que no era el lugar adecuado. El preparó toda la ejecución”, dijo.

Hoy el general Ramírez Pineda está preso en Buenos Aires esperando que un tribunal argentino resuelva si lo extradita a Francia, donde es requerido por el secuestro y desaparición del médico siquiatra, ex asesor del Presidente Allende, Georges Klein Pipper, uno de los ejecutados en Peldehue de La Moneda.Pero Ramírez ha negado todo ante los tribunales chilenos. Diez días antes de ser arrestado por la Interpol en Buenos Aires, el pasado jueves 12 de septiembre por una orden de captura expedida desde Francia, prestó su última declaración ante un juez y volvió a negar todo.

Dramático encuentro

El subteniente es hoy una persona de 50 años, destruida síquicamente. “Cada noche me atormento con el recuerdo de lo que hice y he pensado en quitarme la vida”,

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TESTIMONIO: Operación fuga. Por Sergio Buschman.

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En 2007, un libro, publicado por el Colectivo 19 de noviembre1, incluyó, entre varios trabajos, una exposición de Sergio sobre la escapada de la cárcel porteña, ejecutada en 1987 por cuatro compañeros.

De su propio relato emana el cómo es –era- Sergio Buschmann Silva. No sólo informa sino, sobre todo, transmite sustancia político-moral. Y es que sin sustento moral no puede haber estrategia de progreso social. Menos aun un sistema político verdaderamente humano. El fin último -la Justicia social- es una opción ética. Es ésta la que motiva a comprometer la vida -individual y familiar-procurando un mundo mejor.

El texto supera lo anecdótico, exponiendo la riqueza íntima de su autor. Sus apreciaciones continúan siendo oportunas; entre otras, en la descripción de su pareja de trote en la cárcel podemos divisar su concepto de compañero; reconocimiento y estima no importando que participase de otra estructura; es decir, aprecio al compañero de lucha, que personifica similar compromiso de vida.

Obsérvese a quiénes dedica el relato, y a quiénes brinda agradecimiento y admiración.

Enseñanzas pertinentes; se recupera que, para la Izquierda, la política no puede ser adecuación u oportunismo individual. Asimismo, sirve para combatir desconfianzas y exclusiones del socialconservadurismo: nada de “ultrones” ni “enemigos” respecto de compañeros y compañeras que, con el mismo norte e igual o mayor entrega personal, enfocan la contingencia de modo no idéntico.

El texto –circunstancial sólo en apariencia- envuelve datos valiosos para conocer combates operativos y éticos del querido compañero Sergio Buschmann Silva.

Valparaíso, 10 y 11 de abril de 2014.

1 Ediciones COLECTIVO 19 DE NOVIEMBRE, Valparaíso, 2007, págs. 90 y ss.

OPERACIÓN FUGA DEL F.P.M.R. EN LA CÁRCEL DE VALPARAÍSO. 1987.

Por Sergio Buschman.

El actor, meditaba en su celda junto al camarada que compartía este espacio.

Era la hora en que debíamos permanecer encerrados, cuando de pronto se abre la puerta y en el marco de ella, cuatro gendarmes2.

Uno de ellos le dice al actor, “Oiga usted, prepárese, por que será trasladado de presidio“. El actor recoge sus pertenencias, y en su entorno se crea una gran incertidumbre.

Por los corredores se empieza a escuchar las voces del resto de los presos políticos que decían: “Van a trasladar a algunos compañeros“. Otros expresaban “¡No!”, “los van a secuestrar“. Sigue leyendo