A décadas del asesinato del líder del MIR chileno, opinan Ramis, Echeverría, Amoros y Quesada

IMG_0206.JPG</

La pregunta de Miguel

La figura de Miguel Enríquez despierta dos tipos de reacción. O se le descalifica en bloque, culpándole de un amplio conjunto de pestes políticas, o por el contrario, se la ensalza en un relato militante, que mezclando la hagiografía revolucionaria y el panegírico apologético tiene poco que ver con la personalidad y el talante del fundador del MIR.

Miguel no era un santo ni un demonio, sino un revolucionario que propuso una serie de preguntas políticas fundamentales al país, y estuvo dispuesto a debatirlas abiertamente durante toda su vida. Lejos del sectarismo o el dogmatismo, se le debe ubicar, dentro de la tradición del pensamiento crítico latinoamericano, entre los que buscan una alternativa emancipatoria adecuada a las condiciones específicas de nuestros pueblos. En este aspecto, Miguel Enríquez es una figura actual. Sus preguntas siguen siendo gravitantes y exigen ser tomadas en cuenta, de forma profunda y consistente.

El problema fundamental que identificó Miguel y el colectivo generacional que le acompañó en la fundación del MIR en 1965 era el siguiente: en América Latina se había hecho patente que la derecha histórica, agraria, conservadora y patronal, no disponía de un proyecto de desarrollo para la región. Incluso el Estados Unidos de Kennedy y la Iglesia Católica post-conciliar estaban de acuerdo en este diagnóstico. Tal como lo había demostrado el gobierno de Jorge Alessandri, la oligarquía más rancia y casposa estaba a la deriva, dispuesta a agarrarse a cualquier cosmético con tal de mantener un orden social anacrónico, que exigía una transformación radical y urgente. En respuesta a esta crisis se alzaban dos programas de reformas, aparentemente antagónicos, pero que en el fondo poseían amplias coincidencias de fondo: la “revolución en libertad” democratacristiana, aliada a la Alianza para el Progreso norteamericana, y la “vía chilena al socialismo” que postulaban los partidos Socialista y Comunista. En cada país del continente esta dicotomía asumía sus propias especificidades, pero se replicaba en lo fundamental, de acuerdo al dualismo Este-Oeste de la guerra fría.

La intuición fundamental de Miguel era que ambos proyectos tenían limitaciones estructurales que afectaban su viabilidad y deseabilidad. Ello no quiere decir que homologara ambas alternativas. Miguel y el MIR distinguían entre la derecha tradicional y el reformismo DC, y entre la DC y el proyecto del FRAP, que desembocaría en 1970 en la Unidad Popular y el gobierno de Salvador Allende. Pero su análisis crítico le llevó a descubrir en ambas alternativas una serie de contradicciones y aporías, inherentes a la naturaleza del orden internacional en el que estaban insertas y por sus propias insuficiencias de cara a las necesidades de las grandes mayorías, a las que definió como “los pobres del campo y la ciudad”.

LA INVIABILIDAD DE LOS REFORMISMOS
Para Miguel Enríquez los dos proyectos de reforma que se proponían a Chile en los años sesenta no eran viables a largo plazo. Arraigaba este convencimiento en un análisis muy detallado de las condiciones de la economía latinoamericana, situada en una relación de dependencia respecto a los grandes centros de poder del capitalismo global. Tanto el programa de la DC como el de la Izquierda apostaban a lograr una alianza histórica con los sectores progresistas del empresariado nacional en orden a promover una modernización industrializadora que permitiera cambiar el patrón productivo, para desembocar en una versión nacional del Estado de bienestar europeo. Pero este programa presuponía una serie de condiciones de posibilidad, que el MIR no lograba visibilizar, entre otras:

1. La inexistencia de un verdadero empresariado “progresista”, con vocación industrializadora. Más allá de algunas individualidades, los empresarios nacionales se veían a los ojos de Miguel como endémicamente arraigados a una tradición rentista, extractivista y agraria, incapaces de asumir el programa de sustitución de importaciones que preconizaba la Cepal, que debería crear los empleos de calidad que podrían incorporar a los excluidos del ciclo productivo.

2. A la vez, el mercado chileno era incapaz de absorber la nueva producción nacional que se debería llegar a generar. La inexistencia de una verdadera clase media constituía un obstáculo insalvable al proyecto reformista. La única forma de sortear este problema radicaba en la consolidación de un mercado ampliado, a escala latinoamericana, que por su dimensión pudiera absorber esa nueva oferta productiva.

3. Pero ese proyecto de integración latinoamericana, basado en un cambio en la matriz económica, era intolerable para Estados Unidos, que necesitaba mantener a la región como proveedora de recursos naturales a bajo precio y como mercado natural para sus productos elaborados.

4. Este escenario implicaba que ambos reformismos terminarían por chocar de forma violenta e insalvable con la elite económica y política nacional, reacia a abandonar su vocación rentista en aras de un proyecto de cohesión social que despreciaba profundamente. Y también chocaba con el capital transnacional, que necesitaba que América Latina permaneciera bajo la órbita de dominio norteamericano, en posición de dependencia económica y subordinación política. El ciclo de cambios reformistas llevaría inevitablemente a la necesidad de una ruptura abierta y decidida, y para liderar ese proceso construyó y articuló el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

LA INDESEABILIDAD DE LOS REFORMISMOS
Si los programas reformistas aparecían como inviables sin un momento de ruptura radical, también eran criticables porque no lograban superar el nudo del dilema latinoamericano. En el caso del reformismo DC, Miguel Enríquez advertía el germen de una modernización capitalista, tanto a nivel agrario como minero, que originaría un nuevo ciclo de acumulación en beneficio de los sectores más cosmopolitas y mejor preparados del empresariado nacional. Y en el programa del FRAP y de la UP reconocía una voluntad redistributiva mucho mayor, pero que en el fondo mantenía la continuidad con la dimensión desarrollista del proyecto DC, cambiando los socios occidentales por nuevos socios de la Europa del Este. Su intuición era que se debía buscar de forma clara y decidida una orientación socialista, que permitiera el protagonismo popular, y que evitara las trampas burocráticas y autoritarias en las que cayeron los países del “socialismo real”.
Sigue leyendo

Carmen Castillo: “La política es todo aquello que no se inclina frente a lo imposible”

IMG_6727.PNGCarmen Castillo Echeverría fue profesora de historia e investigadora en el Centro de Investigaciones de Historia de América Latina de la Universidad Católica. Durante el gobierno de la Unidad Popular trabajó en el Palacio de la Moneda. Luego del Golpe Militar, pasa a la clandestinidad junto a su pareja Miguel Enríquez, líder del MIR.

En una operación organizada por la DINA que rodea a la pareja en la casa que habitaban, cae en combate Miguel, y Carmen, embaraza de 6 meses, resulta gravemente herida. Luego de sobrevivir a los “interrogatorios” de rigor, es expulsada del país y se exilia en Europa. Actualmente es una destacada cineasta y guionista que se ha hecho conocida sobre todo por documentales como Calle Santa Fe, La Flaca Alejandra, entre otros trabajos filmográficos.

¿Cambio de aceite?

-Después del 2006, hemos visto como una nueva generación de luchadores y luchadoras sociales ha ido madurando y se han ido involucrando con una construcción política y social que se plantea desde abajo. Sigue leyendo

EL DERROCAMIENTO DE ALLENDE, CONTADO POR WASHINGTON

KENNEDY NOMBRÓ UN COMITÉ PARA VIGILAR ELECCIONES EN CHILE

20140630-022738-8858227.jpg Desde 1961, apenas posesionado, el presidente John F. Kennedy nombró un comité encargado de las elecciones que se desarrollarían en Chile tres años después. Según la investigación de la Comisión Church del Senado estadounidense[1], estuvo compuesto de altos responsable del Departamento de Estado, la Casa Blanca y la CIA. Este Comité fue reproducido en la embajada estadounidense en Santiago, capital chilena. El objetivo era impedir que el candidato socialista, Salvador Allende, ganara los comicios [2].
Allende era un marxista convencido de que por la vía pacífica se podía llegar al gobierno, y, desde ahí, darle un vuelco a las estructuras del Estado en beneficio de las mayorías empobrecidas. Expresaba que para lograr tal objetivo se debía nacionalizar las grandes industrias, priorizando las que estaban en manos estadounidenses, al ser éstas las que explotaban los recursos estratégicos. Estos, y otros ideales sociales, lo convirtieron en un indeseable para Washington: podría servir de ejemplo para los pueblos de otras naciones latinoamericanas.
Para hacerle oposición, varios millones de dólares fueron distribuidos entre los partidos políticos de centro y de la derecha para que realizaran su propaganda. Al momento de elegir el candidato a la presidencia, Washington decidió apoyar a Eduardo Frei, del partido Demócrata Cristiano, un personaje que impuso a sus otros financiados.
En total, la operación costó unos veinte millones de dólares, una suma inmensa para la época, al punto de sólo poderse comparar con lo gastado en las elecciones presidenciales estadounidenses. Es que Washington no tanto invirtió en el candidato Frei, sino que realizó toda una campaña de propaganda anticomunista a largo plazo. Sigue leyendo

Una rosa roja para Rosa Luxemburgo

    “Sin la participación de las mujeres no se puede hacer la revolución”

Si algo grafica fielmente la ferocidad del capitalismo y de la derecha en general, fue ese culatazo salvaje con el que un soldado al servicio de la socialdemocracia alemana le destrozó la cabeza a esa inmensa, noble y amorosa mujer, la gran teórica y activista de la revolución mundial Rosa Luxemburgo. Su cuerpo fue arrojado a un río de donde se rescató cinco meses después. Esto, en plena efervescencia de la revolución alemana de noviembre de 1918 que ella había impulsado a través de su liga Espartaco y había depuesto al káiser. La acompañaron en el martirio el amor de su vida y camarada León Jogiches y su gran compañero de lucha Carlos Liebknecht. Esto ocurrió el 15 de enero de 1919 cuando Rosa contaba apenas 48 años, y el importante aniversario me parece, se nos pasó desapercibido a los militantes de la libertad y el socialismo.

Rosa Luxemburgo es a nivel mundial, el gran norte hacia donde deben mirar las mujeres revolucionarias. Militancia, abnegación, estudio y producción teórica –además de cárcel-, fueron desde su más temprana juventud la causa y oficio de esta infatigable mujer, quien enseñó y pregonó a las mujeres y a los hombres del mundo que el enemigo es el capitalismo, y que la revolución se hace con organización y movilización, pero también con análisis e ideología por parte de los obreros. ¡Ah! Y que ha de ser internacional, porque tal es la naturaleza del proletariado, como es la del capitalismo. Y lanzó una recia frase provocadora: “La revolución es magnífica…..Todo lo demás es un disparate” Sigue leyendo

Cacique Yare: El cultivo de una comuna

20140125-225029.jpg

“Mija, desde que yo tengo uso de razón y recordando a mis antepasados, el guarapo de toronjil, orégano y malojillo son buenísimos para la gripe y cualquier malestar que se sienta en el cuerpo”, es el cuento que echa la abuelita Numa.

Todos los días, Numa Orense está atenta a las visitas que se realizan en la aldea integral del adulto y la adulta mayor, desde donde relata los beneficios de la siembra de plantas medicinales, frutales y ornamentales.

La granja -como le dicen l@s abuel@s- es parte de un proyecto que la comuna “Cacique Yare” comparte con otras cuatro comunas de la Parroquia San Francisco de Yare, en el estado Miranda.

“Una fecha importante para todos nosotros”, cuenta en una exhalación Epifanio Lares al recordar ese 26 de marzo que da nombre a la Aldea Integral. “Me agrada que la granja tenga plasmada esa fecha, para que se recuerde la salida del comandante Chávez de la cárcel de Yare. Eso fue en el año 1994, claramente lo recuerdo. Desde ahí mi pueblito de San Francisco no deja de conmemorarlo”. Sigue leyendo

Pablo Neruda, el Político

Comenzaré con una cita de Neruda: “Mucha gente ha creído que yo soy un político importante. No sé de dónde ha salido tan insigne leyenda. Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes”.

20131109-225605.jpg
Esto dijo Pablo Neruda al recibir el Premio Nobel de la Literatura, en diciembre de 1971 en una glacial mañana europea.

Fue esa, una manera de afirmar un segmento decisivo de su vida. También, un modo sencillo de evaluar su mensaje sin opacar lo que alguna gente prefiere ver en él: el poeta del amor que irrumpió en el escenario latinoamericano a comienzo de los años veinte del siglo pasado.

Neruda tuvo diversas facetas no sólo en su producción literaria, sino en su vida concreta. Y eso ocurrió, desde que naciera en Parral, esa pequeña y olvidada localidad del sur de Chile en la que coexistieran apenas dos estaciones: la del ferrocarril y la de la lluvia –como él mismo lo dijera lánguidamente-; hasta su muerte, acosado por la barbarie y el fascismo en el Santiago tomado por hordas asesinas el 11 de septiembre de 1973. Sigue leyendo

La renacionalización del cobre es la tarea patriótica que se perfila en el horizonte.

20131031-071822.jpg

La nacionalización traicionada

En diciembre de 1970, en el mensaje enviado al Congreso para nacionalizar la gran minería del cobre, el presidente Salvador Allende constataba los niveles increíbles de falta de informaciónón del país en torno al cobre, a su explotación y a su significado. Casi cuarenta años después -tanto con dictadura como con gobiernos democráticos- esa desinformación continúa, porque conviene a los intereses de las transnacionales mineras que intervienen en la explotación y aprovechamiento de los yacimientos de cobre.

La nacionalización del cobre, en julio de 1971, fue la principal medida económica y de cambio estructural del gobierno de Salvador Allende. Para muchos especialistas constituye la principal medida económica adoptada en Chile en el siglo XX.

Sigue leyendo