Masacre de El Charco: el objetivo, aplastar la rebeldía indígena

La masacre del 7 de junio de 1998 en la comunidad de El Charco, municipio de Ayutla, Guerrero, no fue el único hecho violento en la región. En realidad, las comunidades na’saavi y me’phaa venían sufriendo una violencia sistemática generalizada que, si bien se remontaba a la época colonial, se había agudizado en las útimas décadas con la Guerra Sucia.

Con total impunidad, militares, empresarios y gobernantes habían hecho de la región una tierra de saqueo. Podían ir a tomar lo que quisieran. Constantemente recorrían las comunidades para asaltar mujeres, incluso niñas de 14 años, a quienes violaban y golpeaban antes de abandonar en los caminos terregosos. Tomaban también, casi por diversión y para amedrentar a los pueblos, las cosechas de maíz, las de jamaica y destruían trapiches y cañaverales de azúcar. Las esporádicas denuncias eran objeto de burlas. Y quien denunciaba podía terminar golpeado, asesinado o desaparecido. Cientos o acaso miles de víctimas no lograon contar su historia fuera de sus pueblos.

La organización “fue una necesidad”, señala Efrén Cortés Chávez, sobreviviente a la masacre de El Charco, a la tortura y al encierro en cárceles de máxima seguridad, acusado de rebelión y acopio de armas, entre otros delitos.

Al organizarse, las comundades impideron entonces el ingreso de militares y guardias blancas a sus territorios. Habían tomado la decisión de defenderse. “Si un pueblo no se puede defender no va a poder defender lo que construya. Por eso en esa zona aparece la experiencia del ERPI [Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente]”.

Explica que las comunidades decidían en asamblea: “Mujeres, ancianos, adultos, autoridades, diáconos, maestros, todos, sobre la necesidad del pueblo”. Presentaron denuncias y lograron hacerser escuchar en los medios de comunicación. También generaron la capacidad para impedir el ingreso de las Fuerzas Armadas al territorio. El gobierno dijo que las comunidades no querían que ingresara el Ejército ahí porque estaba la guerrilla.

“Sí existía, pero no era como de la época de la década de 1970, sobre el foquismo, la vanguardia, los intelectuales dirigiendo a los pobres indígenas. No. Era un movimiento que caminaba no adelante del pueblo, sino junto al pueblo. Ahí se rompe el aspecto de la vanguardia, pues el único que tiene la capacidad de ser vanguardia es el pueblo. Y todos los que tienen responsabilidad, conocimientos, en todos los casos, tienen que ir junto al pueblo, no adelante ni atrás del pueblo.”

La Masacre de El Charco interrumpió un proceso de emancipación de los pueblos indígenas que rodean los montes de Ayutla de los Libres. No lo derrotó porque las raíces estaban echadas y, además, pudo replicarse en otras regiones.

Pero a los sobrevientes, acusados de pertenecer al movimiento armado, les esperaban largas jornadas de tortura.

“Eso deja secuelas. La tortura tiene el objetivo de limitar la capacidad de tu conciencia. Fue tortura física y sicológica. Golpes, toques eléctricos en la zona genital… tardé mucho tiempo inflamado de los testículos, me quemaron. Eso no se olvida.”

Si bien no se olvida, sí se puede superar: “La única forma de sanar es no olvidarse de que la injusticia sigue y de que debemos de seguir luchando”.

Y señala: “Sigue el despojo de la minería. Siguen grupos ilegales atacando a las comunidades. Sigue el asesinato de luchadores sociales. Sigue el despojo de terrirorios por megaproyectos del gobierno y empresarios”.

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La investigación que afirma que privados ejercieron violencia sistemática hacia el pueblo Kawésqar y que ésta fue avalada por el Estado chileno

Estudio que analizó el archivo judicial e información disponible en la prensa local, hasta ahora no estudiada del período inicial de la colonización de la Patagonia, detalla que fueron vistos como salvajes, sin nacionalidad ni humanidad, y por ello fueron blanco de vejámenes por más de un siglo.

Para muchos hablar del pueblo Kawésqar, es hablar de extinción. Existe una vasta idea de que se trata de un pueblo extinto. Las enfermedades que tuvieron por el contacto con los colonizadores europeos, habría disminuido su población hasta desaparecer. Pero un nuevo estudio plantea que eso no es así.

Si bien el pueblo Kawésqar, sí sufrió una merma importante, aquello fue resultado de otro proceso y no de enfermedades. Se trató de una violencia sistemática ejercida por privados y avalada por el colonialismo del Estado chileno, sostiene la investigación Barbarie o justicia en la Patagonia occidental: las violencias coloniales en el ocaso del pueblo kawésqar, finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, del profesor de la Universidad Austral de Chile e investigador del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL), Alberto Harambour.

El trabajo, desarrollado en coautoría con José Barrera, estudiante del Centro IDEAL y de la Universidad de Wageningen (Holanda), indagó en las formas particulares de violencia interétnica en el territorio marino (también llamado maritorio) ocupado históricamente por el pueblo Kawésqar. Para ello, analizaron el archivo judicial y la poca información disponible en la prensa local, que hasta ahora no se había estudiado del período inicial de la colonización de la Patagonia.

GOLFO TRINIDAD A ESTRECHO MAGALLANES

El primer juzgado se funda en 1893, y el primer periódico, El Magallanes, en 1894. “Dado que las víctimas de la apropiación estatal y empresarial de los territorios indígenas aparecen sólo excepcionalmente en los procesos, se analiza microhistóricamente la narrativa pública y privada respecto de la humanidad negada a los canoeros”, sostiene el estudio.

En el proceso de colonización de la Patagonia intervinieron diversos actores. Un proceso en el cual el Estado era parte, pero no el protagonista, destaca el académico. La fuerza fundamental de colonización la ejercieron los particulares.

Violencia

¿Quiénes fueron? Estaban por una parte, dice Harambour, los empresarios británicos que llegaban de las islas Malvinas. También participaron los cazadores de lobos y focas, los navegantes y exploradores de la época, “los que recurrieron al asesinato y secuestro, y violencia sexual a las mujeres”. Ellos fundamentalmente provenían de Estados Unidos, y en menor medida otros eran cazadores de Chiloé.

“No podemos pensar la colonización de la Patagonia, sin el impulso imperial británico y sin el impulso de los estados nacionales”, explica. Todos ellos, dice Harambour, ejercieron una violencia con el amparo del Estado, “en la medida en que ni Argentina ni Chile le reconocen a los pueblos originarios su calidad de humanos“.

Esa categoría queda claro, muestra el estudio, en los relatos del primer gobernador del Territorio de Colonización de Magallanes, el danés Jorge Schythe, profesor de Ciencias Naturales, que asumió en 1853. Al año siguiente al detallar los principales obstáculos para atraer colonos a esa austral zona, especificó que eran el rudo clima, el suelo infértil, y una población “miserable” de indígenas fueguinos.

Resaltaba Schythe que por “poco numerosa que sea”, era una población “molesta, pendenciera y sanguinaria, cuando se cree superior en fuerza”. A juicio de la autoridad, “la parte occidental del Estrecho […] quedará probablemente de muchos siglos venideros la propiedad exclusiva de una raza ambulante que se halla todavía en el estremo grado de la barbarie, i que se ha demostrado menos susceptible de civilización que toda otra tribu salvaje”, dice la investigación.

Los alcances del estudio demuestran que existió violencia y deshumanización por parte de los privados y el Estado. Violencia que se extendió por más de un siglo, acota el trabajo, debido a la conceptualización que se tenía de ellos. “A los Kawésqar se les consideraba como salvajes situados fuera del tiempo, de la historia y en las fronteras entre la humanidad y animalidad”, dice Harambour.

La justicia racial del Estado, indica el estudio, “eximió a ‘los indios’ de toda responsabilidad jurídica, como incapaces absolutos, al mismo tiempo que favoreció el salvajismo contra mujeres y hombres que, como extrahumanos, no podían ser sujetos de derecho”.

Y ese trato, señala el académico, “sigue existiendo de otras maneras, como la creación del Parque Nacional Kawésqar, donde no hay control de este pueblo en el espacio marítimo”. Un proceso que ha ocurrido porque existió y existe, aclara,mucha ignorancia sobre los Kawésqar, “basada en el desprecio a la diferencia, estos pueblos estaban en esos territorios antes que existiera Chile, es un Estado que desprecia por tanto ignora y viola los derechos de esas poblaciones”.

Existe además, la idea repetida hasta nuestros días que son pueblos que se extinguen, “que desaparecen de la faz de la tierra, pero se están readecuando a la realidad”, acota Harambour..

Estimaciones para 1946, indicaban que su población era cerca de 101 personas, la que bajó a 47 en 1971. En el libro más influyente sobre los llamados“nómades del mar”, del antropólogo francés Joseph Emperaire, se indicaba que su destino era diluirse “por los caminos rápidos y paralelos de la asimilación y de la desaparición”. Pero, seis décadas después, señala el estudio de Harambour, “muchas veces anunciada la muerte del último o la última kawésqar, los censos indican que estaba equivocado: 2.622 personas se reconocieron como tales en 2002; y en el Censo 2017, 3.500″.

De: latercera. com

Por: Paulina Sepúlveda

Mapuches: “Se venden tierras con los indios adentro”

El pueblo originario tiene una historia milenaria de resistencia, atravesada por la conquista española de América y la batalla contra las empresas y grandes terratenientes del siglo XXI. En la actualidad, argentinos y chilenos cuestionan incluso su identidad y no son reconocidos por casi nadie. ¿Cómo lograron sobrevivir? ¿Cuál es su presente? ¿Dónde habitan? ¿Cuántos son? RT consultó a expertos, miembros del colectivo aborigen y al Gobierno de Macri para entender el conflicto territorial.

IMG_0561.JPG Un activista mapuche es detenido por policías durante una manifestación en Santiago de Chile el 6 de abril de 2016.
Ivan Alvarado / Reuters

Desde el arribo del imperialismo español al continente americano hasta hoy, los mapuches y sus siguientes generaciones pudieron mantenerse con vida. Sin embargo, para comprender cómo lograron subsistir a través de los siglos ante los embates de la conquista europea y, posteriormente, la conformación de Argentina y Chile como Estados nacionales, es necesario entender la composición de estas comunidades indígenas.

A diferencia de otros colectivos sociales multitudinarios donde la dirección recae en una sola persona, como por ejemplo el catolicismo con el papa, o en un país democrático con su respectivo presidente, canciller o primer ministro, en el pueblo mapuche no existe una voz de mando superior, por eso resultó imposible su desarticulación. O, mejor dicho, su exterminio.

Haciendo patria, antes que Argentina y Chile

El periodista argentino Adrián Moyano, autor del libro ‘Crónicas de la resistencia mapuche’, se inclina por esta idea: “El argumento que explica esa resistencia es la falta de centralización política, distinto a otros pueblos que residieron en lo que hoy conocemos como América. Cuando llegaron los españoles al territorio mapuche, aproximadamente en 1540, no encontraron cabezas que cortar. Al contrario, se toparon con un ejercicio multitudinario de la soberanía en muchas agrupaciones que no reconocían un liderazgo único. Los españoles podían pactar con algún ‘Lonko’ —referente de alguna comunidad—, pero había muchos más dispuestos a sostener su independencia y libertad”.

Este vasto y diverso grupo social se compone de cientos de comunidades que respetan sus propios sistemas de organización y representatividad, dispersas en Argentina y Chile. A priori, podría pensarse que sobrevivieron a la invasión europea porque los visitantes focalizaban su poder en Perú, debido a su claro potencial extractivo vinculado a la minería —de ahí la famosa frase regional, cuando se compra algún producto costoso de ‘me cuesta un Perú’—. Es frecuente escuchar que el Cono Sur no era muy trascendental en el marco militar para los planes de España, a pesar de haber conformado el Virreinato del Río de la Plata en 1776.

IMG_0562.JPG Manifestantes mapuches exigen justicia en Santiago de Chile para su comunidad, que se respeten sus derechos y la posesión de los territorios.

Sin embargo, Moyano desestima esta hipótesis y sostiene que la supervivencia fue el resultado de una serie de sangrientos combates con los españoles y estrategias guerrilleras de los indígenas: “La Corona española se diseminó también en sectores donde no había riquezas materiales, desde la perspectiva de la minería en aquellos tiempos. Esto se debió a su intento por conquistar el territorio mapuche, de hecho, se fundaron siete ciudades al sur de Biobío, región de Chile. También hubo expediciones puntuales desde Buenos Aires hacia el corazón del territorio mapuche, al este de la cordillera. Estas ciudades florecieron de forma importante y hasta una generación española creció allí, pero hubo una gran insurrección aborigen hacia 1598 que los expulsó al norte de Biobío, a sangre y fuego”.

En las escuelas y centros de estudios de Argentina poco se enseña sobre los enfrentamientos previos a la gesta revolucionaria de José de San Martín y Simón Bolívar, que comenzaba a vislumbrar la posterior independencia continental. Sean conquistadores o rebeldes que se opusieron al imperio, lo cierto es que la historia fue escrita por hombres blancos. Sin embargo, según relata el experto, que dedicó gran parte de su vida interiorizándose en la cultura mapuche, los indígenas tuvieron sus propias batallas patrióticas mucho antes de 1810, año en que se desató la Revolución de Mayo en Buenos Aires.

En 1553 tuvo lugar la primera victoria significativa mapuche. Incorporaron varias innovaciones tecnológicas, aprendidas del invasor porque uno de los referentes estuvo cautivo en buena parte de su niñez y adolescencia. En 1570, las propias crónicas españolas describen que el pueblo mapuche impuso un escuadrón de caballería y fueron cambiando las formas de combatir”, destaca Moyano. Además, agrega que “recién hacia 1620 los españoles, a casi un siglo de llegar, iniciaron una guerra donde estaban bien marcadas las fronteras indígenas”. “Más cerca en la historia, fueron valoradas por militares de Buenos Aires y de la nación las capacidades mapuches y su conocimiento del terreno”, añade.

IMG_0563.JPG Una mujer mapuche le grita a un efectivo policial durante una manifestación para conmemorar el aniversario de la muerte de Matías Catrileo, de 22 años, asesinado durante enfrentamientos con la Policía del sur de Chile.

Dos millones

El reportero explica que para mencionar a los mapuches “hay que hablar de pueblo, porque en el orden jurídico internacional los pueblos gozan de derechos distintos a las minorías y otros tipos de conformaciones societarias”. A su vez, opina que sufren “una situación de sujeción colonial que se plasmó sobre fines del siglo XIX” por parte de Argentina, “con la Campaña del Desierto”, y Chile, “con la Pacificación de la Auracanía”. Sigue leyendo

“¿Quiénes son los Zapatistas?”

“¿Quiénes son los Zapatistas?” es un video corto y alegre para estudiantes y educadores. Ofrece una introducción clara y concisa al movimiento contemporaneo de los Zapatistas en Chiapas, México. Es parte de la serie de videos “Enseñe Chiapas”.

En solo 8 minutos, conocerás:
-El levantamiento Zapatista del 1994
-Como los Zapatistas están construyendo un mundo mejor
-Por qué los Zapatistas construyen “autonomía” (y qué significa)

Adela Quiñileo: Poesía, historia, amor y lucha Mapuche

Adela Quiñileo es nacida y criada en su comunidad “Antonio Cayuqueo ” del Lof Arquenco en la actual Comuna de Lautaro, distante a 7 Kilómetros de la Ruta 5 sur.

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Hija del Matrimonio compuesto por Martín Quiñileo Canio y Adela Zúñiga Coliqueo. Orgullosa de ser nieta del Lonco Carriman y nieta de la Lonco Marucha Quiñileo, sus antepasados han influido desde muy pequeña en ella, y eso de forma muy positiva, así ha podido mantener viva su cultura y el orgullo innato de su gente. Desde su sabiduría, dice “nuestro pueblo ha podido vivir miles de años, y de su forma de organizarse he aprendido a vivir en forma autónoma e independiente”.

Siendo niña tuvo la oportunidad de ver cómo fue sepultado el Lonco Kilapan, ferviente enemigo del Estado-gobierno Chileno, quien luchara, en la denominada “Pacificación de la Araucanía”, dichos Terrenos de Kilapan se encuentran a la salida de Lautaro y que se denomina Población Guadalupe, al otro lado del Rio Cautín, donde además se construye hoy un moderno Hospital para la Comuna.

Adela Quiñileo, partió muy niña a la Capital Santiago con la firme finalidad de Estudiar Derecho, poder llegar a ser abogado para recuperar las tierras desde la Justicia Chilena, esa tierra que tiene como vecino a Alfonso Podlech Michaud, que en tiempos de la Dictadura fue nombrado Fiscal Militar y que hoy está involucrado en acusaciones por violación de derechos Humanos. Detenido y encarcelado en Italia, este torturador logró salir y volver al País. Falleció hace poco, aquí le sobrevive su esposa, quien tiene el fundo arrendado.

En Santiago, a Adela la realidad le diría otra cosa muy distinta. Sigue leyendo

15 preguntas para acercarse al zapatismo

¿Quiénes son los zapatistas?
¿Ya Basta de qué?
¿Qué le piden al gobierno?
¿Qué han hecho estos 20 años?
En los medios no dicen nada
¿Por qué el gobierno quiere acabar con ellos ?
¿Por qué no responden con las armas si son un ejército?
¿Y por qué se cubren con el pasamontañas?
¿Y las mujeres que onda?
¿Y por qué Marcos, un líder mestizo?
¿Y cuántos son?
¿Dónde están?
¿Y cómo están hoy los pueblos zapatistas?
¿Cuál es su forma de hacer justicia?
¿Y yo que tengo que ver con todo eso?

Los bellos retratos de las últimas tribus de la tierra… antes de que desaparezcan

Se trata de “Before They Pass Way” (Antes que desaparezcan), un ambicioso documento fotográfico estético, que pretende resistir a la prueba del tiempo, retratando a las últimas tribus de la tierra antes de que desaparezcan.

Nelson comenzó el proyecto en el 2009, desde entonces ha realizado 13 viajes, visitado más de 44 países y ha logrado convertirse en un invitado de aproximadamente 31 tribus aisladas y visualmente únicas.Él quería ser testigo de sus antiguas tradiciones, participar en sus ritos y descubrir cómo el resto del mundo, amenaza con cambiar su forma de vida para siempre.

El proyecto da cuenta de una serie de retratos elegantes y sugerentes creados con una cámara de 4×5. El detalle que se logra mediante el uso de estos grandes negativos, proporcionan una vista extraordinaria en la vida emocional y espiritual de los últimos pueblos indígenas del mundo. Al mismo tiempo, se glorifica la creatividad cultural de estas culturas únicas, con sus caras pintadas, cuerpos escarificadas, joyas, peinados extravagantes y el lenguaje ritual”.

Ya sea en Papúa Nueva Guinea y en Kazajstán, en Etiopía o en Siberia, las tribus son los últimos recursos de autenticidad natural.

Esta novedosa iniciativa que ya posee su propio documental y un libro, nos transporta a la belleza de nuestros orígenes, Sigue leyendo

Zapatistas- Crónica de una rebelión

El video documental de dos horas, Zapatistas, crónica de una rebelión, es recuento y actualización oportuna del levantamiento indígena chiapaneco a punto de cumplir diez años. Lo producen el canalseisdejulio y el diario La Jornada, con base en una investigación de Víctor Mariña, Mario Viveros y Carlos Mendoza, y lo dirigen los dos primeros. No se construye a partir de entrevistas extensas, ni al subcomandante Marcos ni a historiadores y demás académicos especializados en el conflicto, y tampoco pretende adentrarse en la vida cotidiana de los insurgentes en situación de cerco militar. Se distingue de otros documentales, elaborados por el propio canal de Carlos Mendoza (La guerra de Chiapas), o por el Colectivo Perfil Urbano (Caravana de Caravanas), por la perspectiva que cubre su mirada: una década de combates y escaramuzas con el Ejército, de negociaciones con representantes del poder federal, una década de actividad intensa (impacto nacional e internacionalización de la palabra rebelde), y de estratégicos silencios prolongados. Sigue leyendo

Donde se cultiva la palabra profunda

“LUGAR DONDE SE CULTIVA LA PALABRA PROFUNDA o wallmapu, en la Nación Mapuche, es el sitial de la vida y el verbo que la enraíza… se nos explica en el documental de Salvador Díaz, hecho en el país que posee cinturita de doncella erguida, en paráfrasis a la Mistral. Las analogías que causa el filme brotan instantáneas, como libertaria flor de manzanilla que habla desde la virtud de todos los aromas… En la película un mapuche comparte la palabra: “Nosotros les podemos dar clases de humanidad a los cristianos”, expresa con la profundidad aquélla. No sólo a los cristianos, asimismo a cualquier creyente o descreído. Su estereotipo es mestizo, lo cual equivale a que no radica en el matiz de la piel la descrita raíz apalabrada, sino en la colectiva tonalidad por la defensa de la tierra… Lo que conduce hacia otra similitud, a San Salvador Atenco, a la represión más descarnada que un esqueleto, con la participación de tres gobiernos distintos e idéntica podredumbre desenraizada.
En la cinta se reitera que los mapuche por centurias cosechan la palabra profunda, la que ni el genocidio recurrido, de ayer y ahora, por enemigos que colocan murallas en territorio comunal… ha podido hacerse de la voz. Y es que defender la tierra significa impedir que el canto se apacigüe y desparezcan puños de tumulto en el maizal.

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YAGAN – LOS CONFINES DEL MUNDO. Cristina Calderón – última hablante Yagan

Grabado en Isla Navarino – Cabo de Hornos, Chile Programa de la serie LENGUAS INDÍGENAS DE CHILE, producido por la Red de Derechos de los Pueblos Indígenas de Chile y Visualarte. Con el apoyo de UNESCO y USACH . Emisión de TV por canal 13C. Música y banda sonora de Ernesto Holman.
Hablado en idioma Yagan, con sub-títulos en español

Tomado de Twitter @Antara1957